Torra llama a hacer de 2019 el año de la «libertad» de Cataluña

El presidente catalán, Quim Torra, pronuncia el tradicional mensaje institucional de Fin de Año. / Efe

El presidente de la Generalitat insiste en apelar a una mediación internacional después de que el jefe del Ejecutivo la desdeñara

Paula De las Heras
PAULA DE LAS HERASMadrid

Quim Torra no se mueve. Diez días después que su gobierno se comprometiera a abrir un «diálogo efectivo» con el Ejecutivo de Pedro Sánchez para alcanzar una «propuesta política que cuente con un amplio apoyo en la sociedad catalana», el presidente de la Generalitat dejó claro que se mantiene exactamente en el mismo punto en el que se encontraba hace un año, cuando era solo un activista político. «El año que comienza ha de servir para realizar el mandato democrático de libertad, para revolverse contra la injusticia y para hacer caer los muros de la opresión», dijo como mensaje clave de su discurso televisado de fin de año.

El jefe del Ejecutivo advirtió el viernes desde la Moncloa de que todas aquellas propuestas que se sitúen fuera de la Constitución no serán siquiera consideradas y que solo cabe tacharlas de «monólogo». Se refirió así a las 21 propuestas que Torra le entregó por escrito en el encuentro que ambos mantuvieron el día 20 en el Palacio de Pedralbes – según 'Abc', en contra del criterio de Esquerra Republicana y de la vicepresidenta de la Generalitat, Elsa Artadi– pero que no llegaron a ser abordadas verbalmente. Entre ellas, destacaba el recurso a una mediación internacional para que Cataluña celebre un referéndum.

Ni el tono tajante de Sánchez, que en más de una ocasión ha advertido de que sólo aceptará propuestas que cuenten con el apoyo de dos tercios del Parlament, ni las reticencias mostradas por los miembros más destacados de su propio gobierno, en posiciones más posibilistas, sin embargo, hicieron la más mínima mella en Torra. En su alocución, el presidente de la Generalitat, insistió este domingo en reclamar esa mediación y argumentó que ya hay un 80% de la sociedad catalana que coincide en que se siente republicana, que no acepta «la represión penal para resolver problemas políticos» y que quiere ejercer su «derecho a la autodeterminación».

Torra también hizo un llamamiento al mundo independentista, cada vez más fracturado. «Nos hemos de exigir ser más fuertes en la unidad», reclamó. Consciente de que, probablemente, es la situación de los impulsores del 'procés', en prisión preventiva desde hace más de un año, lo que más cohesiona a los secesionistas de distintas sensibilidades, pidió convertir el juicio que comenzará a finales de enero o principios de febrero el «altavoz más potente» para denunciar tanto su situación como la de los que, como el expresidente Carles Puigdemont, se encuentran, arguyó, «bajo la amenaza constante de una represión inaceptable». «Redoblemos tiempo y esfuerzo a retomar la iniciativa porque sabemos que tan solo la libertad colectiva será fuente de su libertad personal», llegó a proclamar.

«Bien preciado»

Sí hubo en el discurso, en todo caso, una somera rectificación. Torra, que levantó ampollas cuando recientemente apostó por alcanzar la independencia siguiendo el ejemplo de la 'vía eslovena', dedicó sus primeras palabras a aquellos que sufren por distitnos motivos, incluidas, dijo, «guerras y conflictos que segan vidas y liquidan la paz». Y defendió que eso, la paz, es «el bien más preciado de la humanidad», un modo de dar a entender que nunca pretendió apelar a un derramamiento de sangre.

Fue sólo al final de su breve intervención cuando el presidente de la Generalitat de Cataluña aterrizó en cuestiones tangibles para hacer un balance de la situación económica y hablar del derecho a la vivienda, la educación, la sanidad, el trabajo, la igualdad de oportunidades o el medio ambiente. Pero también en este caso lo hizo en clave independentista. «El motor del cambio republicano –dijo– son los derechos sociales de todos. Recuperemos el debate de país, de pueblo constituyente que hace de todos los que vivimos en nuestro país protagonistas del mañana».

En esa línea, se comprometió a recuperar las leyes sociales suspendidas por el Tribunal Constitucional a instancias del Ejecutivo del Partido Popular. En noviembre, el Gobierno de Sánchez retiró dos de esos recursos a sendas leyes de emergencia habitacional, tras llegar a un acuerdo con la Generalitat sobre su interpretación.

 

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