Dos años de cárcel para uno de los ertzainas del 'caso Cabacas'

s padres de Cabacas, tras una sesión del juicio/Luis Tejido
s padres de Cabacas, tras una sesión del juicio / Luis Tejido

La Audiencia de Bizkaia condena al mando que tenía más galones en el callejón que se produjo la carga con pelotas de goma y que decidió no salir de la furgoneta

DAVID S. OLABARRI

Ya hay sentencia por el caso Cabacas. Dos años de cárcel para el oficial 3.389. La Audiencia de Bizkaia ha condenado hoy a dos años de prisión al ertzaina que tenía más galones en el callejón de María Díaz de Haro en la que, hace más de seis años, se produjo la carga con pelotas de goma que acabó con la vida de Iñigo Cabacas. El resto de ertzainas –otros dos mandos intermedios y tres escopeteros– han quedado absueltos del homicidio por imprudencia grave del que estaban acusados por falta de pruebas. Es decir, no se ha podido determinar quién realizó el disparó mortal. Pero el tribunal sí considera que este agente tuvo la responsabilidad de la carga por ser el agente de mayor rango. La sentencia es recurrible ante el Tribunal Supremo.

A falta de conocer los detalles del fallo, el ertzaina que ha resultado condenado era el único que se sentó en el banquillo de los acusados por «omisión». Es decir, los otros cinco agentes imputados fueron juzgados por tener una actitud «activa» en los hechos: tres de ellos dispararon pelotas y los otros dos estaban acusados por dar la orden de disparar. En cambio, en el caso del 3.389 –que hoy está jubilado– lo que se cuestionó es su total «inacción» cuando era el agente con más capacidad de mando en el sector 1 durante el dispositivo de seguridad que se organizó para el partido entre el Athletic y el Schalke 04. Durante el juicio, el jefe de la Ertzaintza, Jorge Aldekoa, que en aquella época era el 'nagusi' de la comisaría de Bilbao, y otros responsables de la Policía vasca, no dudaron en poner el foco en este oficial y en cargar sobre él la responsabilidad de lo que ocurrió allí. «Tenía el mando sobre las furgonetas». Debía decidir «qué hacer y no hacer». Si se debía cargar o no en el callejón, argumentó Aldekoa durante su declaración de testigo.

Lo cierto es que el 3.389 ha llevado una estrategia de defensa radicalmente opuesta a la que han mantenido el resto de ertzainas imputados, que siempre han criticado su «inacción» y le han señalado a él como el mando que debía tomar decisiones. El resto de acusados –y también gran parte de los testigos policiales, como el denominado 'Ugarteko'– afirmaron que la carga se produjo por la necesidad de llegar al callejón para atender a un herido que, según se pensaba en ese momento, se encontraba allí dentro. No pudieron llegar, dijeron, por la gran cantidad de objetos que les lanzaron.

En cambio, este mando intermedio aseguró en su declaración que no salió del vehículo cuando llegaron al callejón porque recibieron el impacto de una serie de objetos y prefería recabar «datos» antes que «salir como locos» hacia los atacantes. Es más, no dudó en relatar que ya en el lugar no tuvo la sensación de que los incidentes por los que les habían movilizado siguiesen en activo.

De hecho, subrayó que él se habría marchado de allí en cuanto llegó con el vehículo policial y cuestionó que el jefe de operaciones de la comisaría (conocido como Ugarteko) hubiese decidido mandar «gente uniformada a la herriko». Un lugar en el que si ven «llegar a los «cipayos» y tienen un botellín» te lo van a «tirar», dijo. En su opinión, se trató de una decisión «incorrecta» a no ser –deslizó– que se buscara una «sarracina». También dijo que él sólo tenía mando sobre una de las furgonetas.

Reacción de Sortu

Tras conocer la sentencia, Sortu ha denunciado que el juicio ha servido para garantizar «la impunidad de la Ertzaintza, y no para hacer justicia». Además, ha exigido «valentía» a «los autores del asesinato» y a sus responsables políticos, a los que ha reclamado que hagan «un ejercicio de asunción del daño causado».

La formación de la izquierda abertzale ha mostrado su «solidaridad y apoyo» a los familiares y amigos de Iñigo Cabacas y ha hecho suya la «impotencia y la rabia» que sienten tras conocer la sentencia.

Sortu ha denunciado la «injusticia e impunidad» de la sentencia y ha considerado que el sistema judicial y el modelo policial, al igual que otros estamentos, «responden todavía a una lógica del pasado, a una lógica del conflicto» y ha considerado «urgente» una «regeneración de todo ello». Finalmente, ha llamado a tomar parte en las movilizaciones que se convoquen para «denunciar esta injusticia».

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