La Guardia Civil denuncia por atentado y resistencia a los inmigrantes que logran saltar la valla

Inmigrantes saltando la valla de la frontera de Melilla con Marruecos. /
Inmigrantes saltando la valla de la frontera de Melilla con Marruecos.

Tras un salto protagonizado por más de 300 subsaharianos en el que cinco guardias resultaron heridos, un tramo del vallado fue derribado y una decena de prendas fueron quemadas y lanzadas contra las fuerzas de seguridad

JESÚS BLASCO DE AVELLANEDAMELILLA

La Delegación en Melilla confirma que la Guardia Civil emprenderá acciones judiciales por atentado y resistencia a la autoridad contra los tres inmigrantes subsaharianos que lograban llegar esta mañana a la carrera al Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI). Uno de ellos entraba por su propio pie y los otros dos eran transportados por una patrulla de la Policía Nacional, según fuentes del centro.

Esto sucedía tras un tenso intento de entrada en el que la violencia era ejercida tanto por parte de los inmigrantes como de las fuerzas de seguridad de ambos países. Algunos inmigrantes se encararon con agentes y llegaron a lanzar varias prendas envueltas en fuego a las fuerzas intervinientes. Por su parte, los agentes recibieron a los inmigrantes con golpes y palos, principalmente las fuerzas marroquíes que no dudaron en tirar a varios inmigrantes desde seis metros de altura tras ser golpeados con las defensas.

Las fuertes palizas hicieron que los inmigrantes se juntaran en un mismo punto huyendo de los golpes, lo que provocó daños en la valla, ya que en un amplio tramo superior quedaba destrozada y parcialmente derrumbada por el peso.

Un total de cinco guardias civiles y un agente marroquí resultaban heridos, por parte del dispositivo de seguridad, y cinco inmigrantes en Melilla y otros 15 tuvieron que ser trasladados a centros sanitarios para ser atendidos por heridas de consideración. En el Hospital Comarcal de Melilla permanecen ingresados dos jóvenes subsaharianos, uno en observación con un fuerte traumatismo craneoencefálico, y el otro a la espera de ser operado de un amplio corte en el muslo.

Las organizaciones sociales se preguntan por qué estos tres inmigrantes que han logrado entrar van a ser juzgados y no los 125 que lograban llegar a la zona entre vallas y eran expulsados a Marruecos o los que han logrado quedarse al estar heridos de gravedad.

Del mismo modo piden que se denuncie también los abusos por parte de las fuerzas españolas y las marroquíes, las cuales actuaron a las órdenes de la Benemérita y en terreno español durante los incidentes.

Gran presión migratoria

Melilla ha vivido una de las madrugadas más tensas por la fuerte presión migratoria. Desde las 02:00 horas de la madrugada, el dispositivo anti-intrusión a ambos lados del vallado fronterizo se ha ido activando sobre distintos puntos de la valla fronteriza que la separa de Marruecos hasta que pasadas las 06:20 horas un grupo de 300 subsaharianos, procedentes de África central, lograba llegar al vallado fronterizo por la zona conocida como Villa Pilar.

Unos 140 jóvenes quedaban en la zona entre vallas, encaramándose finalmente un centenar de ellos a las distintas alambradas. Algunos permanecían subidos en lo más alto hasta cuatro horas.

Desde el pasado 30 de agosto no quedaban inmigrantes encaramados en lo alto del vallado fronterizo. Aquel día, un grupo de 250 inmigrantes intentó saltar y 80 de ellos permanecieron durante horas aferrados a la alambrada.

Durante el mes de septiembre solo se registró un intento el día 12, en el que 100 inmigrantes intentaron acceder a Melilla superando el triple vallado. En lo que va de mes se han registrado ya seis intentos por la valla, cinco de ellos en una semana. El penúltimo tuvo lugar en la madrugada del martes, entre el paso fronterizo de Beni Enzar y el dique sur, y 10 inmigrantes consiguieron el objetivo de permanecer en suelo español.

Los expertos aseguran que en el monte Gurugú aguarda más de medio millar de inmigrantes a la espera de intentar entrar a la ciudad autónoma. Su intención es seguir intentándolo antes de que comience el frío y de que Marruecos termine de construir su alambrada de cuchillas de 2,5 metros de altura, que corre en paralelo a la española, y que está levantada ya en un 60%.

 

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