«La situación es muy grave, miles de hectáreas de pinos están secas»

Una ladera con pino insignis y especies autóctonas en los alrededores de Zestoa, en la que se aprecia el tono rojizo de los ejemplares enfermos./LOBO ALTUNA
Una ladera con pino insignis y especies autóctonas en los alrededores de Zestoa, en la que se aprecia el tono rojizo de los ejemplares enfermos. / LOBO ALTUNA

Los guardas forestales de Gipuzkoa piden una nueva política forestal para combatir la 'banda marrón'

Aiende S. Jiménez
AIENDE S. JIMÉNEZZESTOA.

Gipuzkoa siempre se ha enorgullecido de su paisaje, de los mantos de verdes árboles que cubren sus montes y laderas. Una postal que en los últimos años ha ido cambiando, tornándose cada vez más y más rojiza. Y la razón es que una grave enfermedad está arrasando miles de hectáreas de una de las especies arbóreas más abundantes del territorio, el pino insignis o pino de Monterrey. El causante de esa enfermedad que está aniquilando la masa forestal guipuzcoana es un hongo, conocido como 'banda marrón', que afecta a las acículas -nombre que se le da a la hoja del pino-, que adquieren un tono amarronado o rojizo, hasta que todo el ejemplar acaba totalmente seco.

La 'banda marrón' se reproduce rápido, de forma virulenta, y su avance durante el último año ha sido especialmente devastador. No hace falta más que echar un vistazo a los montes del territorio. El alcance del problema salta a la vista, y el volumen de pinos afectados se extiende desde la costa hasta el interior, como una mancha de aceite que ya ha llegado a afectar a zonas de Bizkaia y el norte de Álava y Navarra.

Testigos de primera línea son los guardas forestales de Gipuzkoa, quienes vigilan día a día el estado de los bosques del territorio y que han alertado sobre la enfermedad que afecta a los pinos y las medidas que se están tomando para tratar de frenar su propagación. «La situación es muy grave y preocupante. Si no se adoptan medidas en cinco años puede ser un completo desastre», afirma Antxon Gómez, miembro de la Asociación de Guardas Forestales de Gipuzkoa que lleva 32 años trabajando como guarda bosques.

La solución no es tan sencilla como combatir el hongo. «Fumigar toda la extensión de pinos afectados sería imposible, además de que sería un gasto económico bestial y provocaría un impacto medioambiental terrible», explica Gómez, quien considera que el alcance de la plaga es tal que no existe una medida que pueda paliarla. «Es como en los incendios forestales, que siempre decimos que se apagan antes de que de desaten, manteniendo los montes en un estado que impida que cojan fuego, porque cuando éste se declara ya hay poco que hacer».

Los guardas de montes guipuzcoanos apuntan a una política forestal del territorio que se ha guiado «por inercias». El problema, aseguran, no es la falta de inversiones públicas, sino el uso ineficiente que se ha hecho de las mismas. Eso, añadido al hecho de que el 80% de la masa forestal de Gipuzkoa es de propiedad privada, «por lo que las administraciones cuentan con muy poco monte público sobre el que poder actuar».

Nuevas especies

Aunque ya se están tomando medidas, como el cambio en las plantaciones, apostando por especies sustitutivas al pino insignis como el eucalipto, el abeto Douglas, las sequoias, o la criptomeria japónica, los guarda bosques alertan de que no es la solución. «Los eucaliptos y las sequoias también están enfermos por culpa de un hongo», asegura Antxon Gómez. «Quizá no se desarrolle como la 'banda marrón', o quizá lo haga dentro de unos años, pero no es la solución». Más aún, recuerda, cuando el eucalipto, la especie que se está plantando en mayor cantidad en Gipuzkoa, arde con mucha facilidad. «Entre los pinos enfermos y las plantaciones de eucalipto vamos a tener un paisaje dividido entre miles de hectáreas abandonadas o zonas con alto riesgo de incendio», afirma.

Desde la asociación denuncian que «no ha habido un debate serio, de fondo y desinteresado» sobre la política forestal a aplicar en Gipuzkoa. «Se necesitan medidas a largo plazo que combinen bosques naturales y plantaciones productivas, porque necesitamos madera, pero es necesaria una planificación», señala Gómez.

La cifra

44.000 hectáreas
de pino insignis o Monterrey hay aproximadamente en Gipuzkoa. Se estima que un alto porcentaje de la especie está infectada por el hongo 'banda marrón', que afecta a las hojas y seca totalmente los árboles.

«Todas las especies de árboles no se pueden plantar en todo tipo de terrenos», afirman desde la asociación. «La elección de cada especie, tanto autóctona como exótica, debe responder a criterios técnicos y adaptarse a cada suelo», añaden.

Respecto al pino insignis, señalan además que su desaparición puede tener consecuencias dramáticas para algunas especies animales que anidaban en sus copas, como los milanos, los ratoneros, las águilas calzadas o los alcotanes. «Lo que ha ocurrido con el pino de Monterrey en Gipuzkoa tiene que servir de aprendizaje, para que a partir de ahora no se vuelvan a repetir los mismos errores que se han cometido, como insistir en el monocultivo de una única especie», explica el guarda bosques guipuzcoano. Porque un bosque, asegura, no se 'repara' de la noche a la mañana. «Es un medio que necesita de decenas de años para desarrollarse».

Una causa «multifactor»

¿Cuáles son las razones que han causado este desastre medioambiental? Gómez lo achaca a un efecto multifactor. Por un lado, el monocultivo. «El pino insignis llegó hace 100 años y se empezó a plantar masivamente por toda Gipuzkoa porque crecía rápidamente y daba muy buenos resultados. Pero se sabe que plantar una sola especie en un terreno extenso es un factor de riesgo para la propagación de enfermedades», explica el guarda bosques.

En segundo lugar, apunta a la climatología. «Este año ha llovido mucho y ha aumentado la temperatura, unas condiciones idóneas para que el hongo se reproduzca», señala el guarda forestal.

Otros factores serían, a su juicio, la plantación de pinos en tierras 'agotadas' por el uso de los años en los que ya no crecen saludablemente y el factor económico, con una devaluación del precio de la madera causada por la importación de piezas de otros países y por una bajada de calidad de los ejemplares locales causada por la 'banda marrón'.

Las consecuencias tanto medioambientales como económicas «van a ser muy importantes». Desde la Asociación de Guardas Forestales de Gipuzkoa recalcan que el valor de los montes «no solo está en la madera, también en su riqueza medioambiental y en la atracción paisajística que supone para el turismo».

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