La Diputación defiende que trabaja desde hace meses en el control del avance de la plaga

El sector maderero anuncia que acudirá al Parlamento Vasco y a las Juntas Generales para exigir actuaciones «inmediatas»

A. S. JSAN SEBASTIÁN.

La Diputación de Gipuzkoa no ha demorado en responder a las críticas recibidas por su política forestal ante la enfermedad que está arrasando con miles de pinares en el territorio. En un comunicado afirma que en el grupo de trabajo asesor forestal, en el que participan las tres diputaciones y el Gobierno Vasco, «se vienen abordando desde octubre de 2017 y de forma periódica todas las cuestiones referidas a las alternativas para frenar su avance».

Respecto a las medidas adoptadas para el control de la plaga, se han centrado en «la corta de pinos adultos y el establecimiento de ayudas para la reforestación, la corta de pinos afectados por la enfermedad y ayudas para la plantación de nuevos pinos, ayudas para el tratamiento de la enfermedad, la realización de tratamientos aéreos para prevenir la procesionaria y evitar así un debilitamiento de los pinos que los hiciera más vulnerables a la banda marrón».

No obstante, reconocen que ese control de la enfermedad se ve dificultado por dos razones fundamentales: «la inexistencia de un tratamiento que cure la enfermedad y la falta de un tratamiento para prevenir la infección de los ejemplares no afectados que cuente con garantías de efectividad».

Por ello, la institución foral señala que seguirá «promoviendo nuevas plantaciones de especies resistentes a esta enfermedad y estudiando medidas contra la misma para su aplicación». En los casos en los que los pinos se hayan secado y la única opción es la replantación, la Diputación señala que «dará ayudas para la tala y plantación de nuevas especies y en los casos en los que se esté aún a tiempo, se tratarán con medidas que se demuestren efectivas para hacer frente a la enfermedad».

Tratamientos efectivos

La preocupación por el estado de los bosques de Gipuzkoa y Euskadi no atañe sólo a los guardas forestales. Baskegur, la Asociación de la madera de Euskadi, en la que está representado todo el sector forestal-madera vasco, ha hecho público un comunicado en el que denuncia la mala salud de los pinos y asegura asimismo que esta podría mejorar «realizando las actuaciones adecuadas, tal y como, ocurre en diferentes partes del mundo, sin afecciones medioambientales y respetando el entorno».

Respecto a las razones de la proliferación de las afecciones fúngicas de buena parte de la masa boscosa de Euskadi, señalan a «las cambiantes condiciones climáticas, con ambientes calurosos y húmedos, la aceleración del movimiento de personas y mercancías a nivel mundial y factores endógenos de evolución de las propias enfermedades». No obstante insisten en que existen «opciones para combatir la situación». Por ejemplo, «los tratamientos fitosanitarios que ya se utilizan en cultivos de productos alimentarios y en agricultura ecológica, los denominados bioestimuladores, las buenas prácticas en silvicultura, o el estudio de especies alternativas resistentes, así como de individuos de planta de radiata resistentes».

La institución reconoce que no existe ni cura ni tratamiento para prevenir la enfermedad

Desde Baskegur afirman que se podrían aplicar métodos de la agricultura ecológica

El sector maderero destaca que «está en juego la materia prima natural y renovable más abundante del País Vasco. Un material clave en la reducción de la huella de carbono y capaz de sustituir a los derivados del petróleo». Por ello, anuncian que trasladarán de forma directa a las Juntas Generales y al Parlamento Vasco la necesidad de tomar medidas urgentes, «explicando las soluciones analizadas con los centros tecnológicos vascos y el asesoramiento de expertos internacionales en dichos tratamientos, para recuperar la salud de los bosques».

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