Registros de lluvia de casi 200 litros provocan inundaciones en comarcas del este de Gipuzkoa

Calles del centro de Errenteria totalmente inundadas esta mañana. /
Calles del centro de Errenteria totalmente inundadas esta mañana.

La gran cantidad de lluvia caída durante la noche ha puesto en alerta a varias estaciones de nuestros ríos, especialmente en Oarsoaldea y Bidasoa. El agua ha llegado hasta el centro de Errenteria.

Javier Peñalba
JAVIER PEÑALBA

Llovió con ganas, con muchas ganas. Sobre todo en las comarcas del este de Gipuzkoa, las del Bidasoa, Oarsoaldea y Donostialdea, donde el agua anegó locales comerciales, garajes, bajos, al tiempo que provocó desprendimientos de tierra, cortes de carretera, crecidas en los ríos... La lista de incidencias fue extensa y los daños en algunos establecimientos, importantes. En Lezo, el corrimiento de una parte de la ladera del monte sepultó parcialmente un coche patrulla de la Guardia Municipal de Pasaia con dos agentes en su interior. Los policías resultaron ilesos, aunque tuvieron que abandonar el vehículo a través de una de las ventanillas.

La noche y la mañana fueron especialmente complicadas para los vecinos de Errenteria. A primeras horas de la madrugada, el agua ya comenzó a filtrar en locales y garajes situados en las proximidades del río Oiartzun que bajaba crecido a causa de las intensas precipitaciones caídas desde el viernes.

Una veintena de bares y tiendas, además de alguna joyería así como una gestoría y las oficinas de una entidad financiera del centro de la localidad quedaron anegadas. El choque de aguas como consecuencia, por un lado, del empuje de la marea –la pleamar fue a las 5.35 horas–, y por otro, de la fuerza de los torrentes que bajaban desde las zonas altas de la localidad y la energía del caudal del río hicieron que comenzase a aflorar por sumideros e incluso por los conductos de saneamiento. En algunos establecimientos de las calles María de Lezo, Viteri y plazas de los Fueros y Xenpelar, en el corazón de la localidad, el agua superó el medio metro de altura y provocó daños de consideración. Durante la mañana y también por la tarde, los damnificados se afanaban en dejar sus locales limpios y cuantificar los daños.

El barrio de Larzabal fue otra de las zonas críticas. El Oiartzun dejó atrás su cauce y las aguas cubrieron un parque situado en la ribera así como un garaje comunitario de los números 9 al 19. Algunos vecinos se percataron de la situación a primera hora de la madrugada, cuando regresaban a sus domicilios. El agua empezaba a filtrar y algún residente tomó entonces la decisión de estacionar en el exterior. Sobre las tres de la madrugada y dado que el caudal no remitía, la Guardia Municipal contactó con los titulares de los garajes a los que instó a que retirasen los coches cuando antes. Así, la mayor parte de los turismos quedaron a salvo del agua, que alcanzó una altura de unos cuarenta centímetros.

La situación en Errenteria y localidades próximas se agudizó al amanecer como consecuencia de una intensa tromba que cayó pasadas las 7.00 horas. Durante cerca de media hora, los cielos descargaron de forma tan copiosa que los sumideros no daban abasto. Las calles céntricas de la población quedaron cubiertas de una lámina de agua que en algunos puntos alcanzó una altura de unos treinta centímetros.

Desprendimiento

La poderosa descarga estuvo también en el origen de un desprendimiento que se produjo a las ocho y media de la mañana, en la carretera que une Lezo con Pasai Donibane. El deslizamiento de una lengua de barro y piedras que a su vez arrastró varios arboles, se llevó por delante un coche patrulla de la Guardia Municipal pasaitarra, en cuyo interior viajan dos agentes. Estos, sin embargo, no sufrieron lesiones de importancia.

Las adversas condiciones meteorológicas provocaron otro desprendimiento entre los kilómetros 3 y 5 de la GI-636, desde la entrada de Errenteria a la zona de Lintzirin, lo que obligó a cortar el carril sentido Donostia. Debido al incidente, el tráfico en dicha dirección fue desviado por el vial que conduce de Gaintxurizketa a Lezo.

También en Oarsoaldea, se formaron numerosas balsas de agua que repercutieron en el tráfico rodado, tanto en la autopista como en carreteras secundarias, como la que conduce al barrio oiartzuarra de Altzibar. El bidegorri de Arditurri que discurre por la misma zona fue acordonado ante el riesgo de que pudiera inundarse.

Crecida en el Urumea

Las lluvias repercutieron asimismo en la cuenca del Urumea. Y ello, aun cuando la presa del Añarbe lleva cerrada desde que comenzó a llover. Fuentes de la Mancomunidad de Aguas señalaron que la presa viene registrando desde hace tres días un episodio de «intensas precipitaciones». Desde el viernes y hasta las 11.30 horas se llevaban recogidos nada menos que 184 litros por metro cuadrado. Del total, 52 se midieron el viernes; 29,4 el sábado y el domingo 102,2 más. La suma de los registros de los tres días supone el 107% de un mes de mayo medio, ya que lo normal es que en esta infraestructura caigan 171 litros en dicho periodo.

Como consecuencia de esta situación, los desagües de la presa han permanecido totalmente cerrados estos días, «sin que se haya efectuado alivio ni desembalse alguno al río, con la única excepción del preceptivo caudal ecológico», indican.

La presa se encuentra actualmente al 81,62% de su capacidad, y el resguardo disponible hasta del aliviadero asciende en estos momentos a 6.852.516 metros cúbicos. Los caudales de entrada al embalse eran de 48,5 metros cúbicos por segundo, por lo que, de mantenerse en esos niveles durante las próximas veinticuatro horas, se estima que a las 12.00 de este lunes, el resguardo se habrá reducido aproximadamente a 2.750.000 de metros cúbicos. «Es decir, si se confirman las previsiones, la presa continuará cerrada en las próximas horas», afirman dichas fuentes.

Los servicios técnicos de Aguas del Añarbe permanecían «atentos» al desarrollo del episodio de precipitaciones, que calificaron de «tan intenso como repentino». Asimismo, señalan que informarán de «cualquier novedad relevante que se produzca».

Las lluvias en la cuenca del Urumea provocaron que la zona deportiva de Landare, en Hernani, quedase sumergida bajo el agua. Los campos de rugby se anegaron. Lo hicieron, como sucede últimamente, por la parte de la regata situada junto a la zona de los vestuarios del emblemático club. «A nosotros siempre nos pasa lo mismo. Cada vez que llueve con intensidad, el agua nos inunda los campos. Por lo menos, este lunes no teníamos competición. Los partidos se jugaron», indicaron desde la entidad.

Muy cerca de la sede del Hernani, los campos de fútbol de Zubipe se inundaron parcialmente así como el paso subterráneo que atraviesa la línea del ferrocarril y que comunica con el barrio de La Florida, donde un coche quedó atrapado por la crecida.

Nivel rojo

En la misma cuenca, la intensidad de las lluvias fue tal que la regata del río Añarbe alcanzó el nivel rojo en varios momentos. Esto provocó que la carretera de Hernani a Goizueta permaneciese momentáneamente cortada. En la cuenca baja del río, el Urumea rozó el amarillo en Martutene. Lo hizo tres horas antes de la pleamar de las 17.52 horas. En la zona del parque fluvial, al lado del convento de Okendotegi, se produjo también un pequeño rebose.

La situación en la comarca del Bidasoa no fue tan delicada. La regata de Jaizubia se desbordó ligeramente en algunos puntos, como en el patio de la ikastola y también en la zona de las huertas. El agua anegó unos bajos en la calle Virgen Milagrosa en Irun. Protección Civil y Policía Local de la ciudad fueron movilizados para neutralizar la situación.

Cincuenta intervenciones

Las inclemencias obligaron a los bomberos a multiplicarse y entre los dos cuerpos existentes en Gipuzkoa totalizaron medio centenar de intervenciones. Los de Donostia llevaron a cabo una treintena para atender diversas incidencias, entre ellas la caída de tres árboles en los paseos de Otxoki y Errondo y en el camino de Pilotegi. También en la capital guipuzcoana fueron requeridos en la carretera a Igeldo, donde se produjo un socavón, así como en el vial entre Hospitales y Martutene, donde un desprendimiento obligó a cerrar la carretera en dicho sentido.

Los bomberos forales, por su parte, llevaron a cabo una veintena de salidas especialmente en la zona de Errenteria, Lezo, Pasaia, Oiartzun así como en Irun y Hondarribia.

En el resto de Gipuzkoa, aun cuando también llovió, lo hizo en menor cantidad. No obstante, se produjeron varios pequeños desprendimientos, entre ellos uno en Deba, a la vez que se formaron balsas de agua en diferentes puntos de la red secundaria.

Pese a las malas condiciones en las que quedaron las carreteras tras las lluvias, no se registraron accidentes de gravedad, según informaron desde el Departamento vasco de Seguridad.

Desprendimiento en Lezo

La presa de Añarbe, cerrada

La presa de Añarbe ha comunicado este domingo que viene registrando un «episodio de intensas precipitaciones desde el pasado viernes» en el que se han recogido hasta las 11.30 h. de este lunes un total de 184 l/m2 (viernes, 17: 52 l/m2; sábado, 18: 29,4 l/m2; y este domingo 19: 102,2 l/m2); lo que supone el 107% de un mes de mayo medio (171 l/m2).

«Todos los órganos de desagüe de la presa de Añarbe han permanecido totalmente cerrados durante el episodio, sin que se haya efectuado alivio ni desembalse alguno al río, con la única excepción del preceptivo caudal ecológico» señala la nota. El embalse se encuentra lleno al 81,62% de su capacidad, y el resguardo disponible hasta el labio del aliviadero de la presa asciende en estos momentos a 6.852.516 m3.

Los caudales de entrada al embalse ascienden a 48,5 m3/s, «por lo que, de mantenerse en esos niveles durante las próximas 24 horas, se estima que a las 12.00 h. de mañana lunes el resguardo disponible se habrá reducido aproximadamente a 2.750.000 m3. Es decir, si se confirman las previsiones, la presa continuará cerrada en las próximas horas».

Los servicios técnicos de Aguas del Añarbe permanecen muy atentos al desarrollo del episodio de precipitaciones, «tan intenso como repentino».