«La regata femenina de La Concha supuso un antes y un después»

«La regata femenina de La Concha supuso un antes y un después»

Irati Larrañaga es de Tolosa aunque rema en San Juan. Dedicarse en cuerpo y alma a este deporte, el remo, le hace perder dinero, pero para ella es una pasión

Ana Vozmediano
ANA VOZMEDIANO

Una de las protagonistas de este reportaje de deportistas luchadoras y triunfadoras es Irati Larrañaga, 26 años, de Tolosa, con un padre que fue remero y es entrenador. Tiene que hacer recuento para saber cuántas ligas acumula en su palmarés deportivo. «A ver, una con Tolosa-Gernika, otra con Zumaia y dos con San Juan. Además de la que ganamos como Gipuzkoa». ¿Banderas de La Concha? Tres, dos con San Juan en 2016 y 2017 y otra anterior, en 2013 con Zumaia. Una pared llena de títulos que, sin embargo, no permite que viva del remo, más bien lo contrario. Los entrenamientos, la dedicación a este deporte, le hacen perder dinero. Es la principal diferencia que ellas, las mujeres, mantienen con los chicos. «Antes sí había hombres que vivían de este deporte, aunque cada vez son menos, pero todos cobran. Nosotras solo nos repartimos el dinero que ganamos en un premio».

Irati no trabaja en estos momentos y pese a esa diferencia económica en función del género cree que las cosas han cambiado mucho y que tuvo suerte de empezar en el mundo del remo cuando las mujeres pudieron participar en esa regata tan especial que es la Bandera de La Concha. «Es verdad, supuso un punto de inflexión, se pusieron en marcha iniciativas que nos facilitaron las cosas a las mujeres. Hasta ese momento no había liga, solo bateles, que son las embarcaciones de cuatro y el patrón, pero no traineras. Aquel día hizo muy mala mar, la gente decía que las chicas no saldrían, que no se atreverían, pero fue todo lo contrario. 'Si ellos salen, nosotras también', esa fue la premisa, y demostraron que podían ofrecer espectáculo, que las mujeres sabían remar con el peor oleaje. Y además hacerlo bien».

En un recorrido más corto, eso también es verdad. «Es la mitad, dos largos en vez de cuatro. Creo que a eso habría que darle una vuelta. Nosotras podemos con esa distancia aunque es verdad que tal vez habría más desigualdad porque hay algunas traineras que se han incorporado ahora y con gente muy joven». Tendrían otra ventaja si esos dos largos se prolongaran un poco. «Ahora no te puedes recuperar del más mínimo fallo, sobre todo si das mal la ciaboga». Irati recibió el apoyo de su padre y de su tío para iniciarse en este deporte y si alguien le dijo que no era de chicas, ni siquiera le escuchó.

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