El juez decano de Donostia urge a modernizar los servicios informáticos

El juez decano de Donostia urge a modernizar los servicios informáticos

El reelegido Ricardo Bandrés tratará de mejorar la atención a las maltratadas El magistrado se muestra asimismo crítico con disfunciones surgidas tras la entrada en funcionamiento de la nueva oficina judicial de la capital guipuzcoana

Javier Peñalba
JAVIER PEÑALBASAN SEBASTIÁN.

Mejorar la atención a las víctimas de la violencia de género y el funcionamiento de la administración de justicia en general, especialmente del servicio informático, son dos de los objetivos que se ha fijado el decano de los jueces de San Sebastián, Ricardo Bandrés Ermua (Errenteria, 1960), que acaba de ser reelegido en el cargo por otros cuatro años. Bandrés se muestra asimismo crítico con las disfunciones surgidas tras la entrada de la nueva oficina judicial en San Sebastián.

Ricardo Bandrés fue designado decano en segunda votación, en la que logró doce apoyos, frente a los diez conseguidos por el juez Santiago Romero Buck-Astard y la magistrada Ana Rosa Bernal Dafauce que obtuvo seis. Por primera vez acudieron todos los jueces con derecho a voto, veintiocho en total, ya que aunque hay veintinueve plazas, una de ellas estaba vacante.

Bandrés destaca como uno de los objetivos para los próximos cuatro años la necesidad de dotar de un espacio específico a las víctimas de la violencia de género. Para ello, propone la transformación de una sala de formación existente de la segunda planta del Palacio de Justicia de Atotxa, «que apenas tiene uso como sala de formación, ya que en los últimos cuatro años se han celebrado siete cursos con un total de once días de ocupación», en dependencias para la atención a las víctimas de violencia de género. Esta se encuentra actualmente en un cuarto interior, sin luz natural, sin ventilación, «en el que deben pasar en muchas ocasiones varias horas, y en el que no disponen de intimidad para comunicarse con sus letrados, pues el cuarto es único y en él suelen coincidir varias víctimas», afirma el decano.

Propone transformar una sala en desuso en Atotxa en un espacio para mujeres víctimasAfirma que «mucho personal ha accedido a nuevos puestos sin formación previa»

Además de este «objetivo prioritario» que afecta a «personas que están en una situación especialmente vulnerable, y que por ello precisan de toda la protección que el sistema sea capaz de proporcionarles», el decano pretende abordar los problemas derivados de la implantación, el pasado 26 de noviembre, de la nueva oficina judicial.

Ricardo Bandrés afirma que esta situación ha dado lugar a una redistribución de todo el personal de los juzgados, «lo que ha supuesto que muchos funcionarios hayan accedido a puestos que desconocen sin una previa formación, y que en las unidades de apoyo directo al juez, que son las oficinas judiciales que tramitan las demandas desde que se presentan en el Decanato hasta que se dictan las sentencias, haya un solo letrado de la administración de Justicia para cada dos juzgados».

Repercusión negativa

En opinión del decano, esta nueva asignación de tareas «repercute de manera negativa en la marcha general de los juzgados afectados». Precisa en este sentido que «cuando alguno de los citados letrados se ausenta, por estar de baja, disfrutar de días libres, o cualquier otra circunstancia, es solo uno quien debe hacerse cargo de la atención de cuatro juzgados, lo que constituye una carga de trabajo difícilmente asumible».

El decano de los jueces, igualmente, considera que la nueva organización plantea problemas de ubicación de algunos órganos judiciales, así como dificultades de coordinación entre los diversos cuerpos de la administración de justicia, «que es de esperar se vayan solventado conforme los diferentes cuerpos que integran la administración de justicia se vayan familiarizando con el nuevo sistema de organización».

Respecto a los problemas propios del colectivo de jueces, Bandrés opina que estos derivan de la implantación del nuevo sistema de organización. «Algunos juzgados necesitan más personal, en especial los de lo Penal y el de Familia. Y todos, en general, precisan de formación para el personal que ha sido destinado en juzgados o áreas en las que no habían trabajado previamente y cuya mecánica y requisitos desconocen». Esto, a juicio del decano, se traduce «inevitablemente» en retrasos y perjuicios para las personas afectadas por esos retrasos.

Asimismo, demanda una «urgente y amplia» modernización del sistema informático, «pues el que estamos utilizando en la actualidad ya ha sido superado en muchos aspectos». Y añade que una comunidad como Euskadi, «que fue pionera en el desarrollo de sistemas informáticos en el ámbito de la justicia, está siendo superada por otras autonomías que se han incorporado más tarde a la modernización».

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