Desmantelan un grupo que traficaba con inmigrantes en la frontera de Irun

El grupo estaba dirigido por un ciudadano de Bangladés que cobraba entre 40 y 100 euros a cada persona por llevarles hasta Baiona

Javier Peñalba
JAVIER PEÑALBA

Llevaban cuatro meses pasando inmigrantes de forma clandestina por la frontera de Irun. Cobraban entre 40 y 100 euros por persona. Puede que no se estuvieran haciendo de oro, pero los beneficios que iban acumulando empezaban a ser más que suculentos. Sus idas y venidas, sin embargo, no pasaron desapercibidas para la Policía. Agentes de la comisaría del Cuerpo Nacional de la ciudad fronteriza han desmantelado una red y han detenido a cuatro personas que, según fuentes del Ministerio del Interior, conformaban un «grupo criminal».

El incremento de inmigrantes en Irun es notorio desde hace meses. Las crisis humanitarias que se viven en muchos países del continente africano, Oriente Medio y parte de Asia llevan años provocando el éxodo de quienes huyen de las guerras, de las zonas en conflicto o de la hambruna.

Muchos de estos migrantes tienen la mirada puesta en la vieja Europa. Sueñan con llegar como sea y en su viaje se juegan literalmente la vida, como lo hicieron las cuatro personas que el pasado febrero llegaron a Irun ocultas en un camión procedente de Italia. Eran ciudadanos de Nigeria, Gambia y Bangladés y realizaron un viaje de 1.300 kilómetros en un pequeño habitáculo para guardar palés. Llegaron prácticamente deshidratados.

Gente como ellos han de sortear en el camino un sinfín de obstáculos, buena parte de ellos generados por las mafias que controlan los hilos de las redes de trata de seres humanos. Muchos se ven obligados a efectuar importantes desembolsos de dinero para poder llegar al destino. Y no todos lo consiguen.

En este peregrinar, Irun se había convertido en el punto crítico de Gipuzkoa. Jóvenes inmigrantes trataban a cualquier hora de cruzar al otro lado del Bidasoa y ello hacía que la presencia policial fuera visible. En este contexto, la Policía Nacional detectó hace cuatro meses la presencia de un grupo criminal formado por cuatro personas que presuntamente se dedicaban al tráfico de seres humanos en la frontera. La trama estaba dirigida por un ciudadano de Bangladés y compuesta por extranjeros.

Llegados en pateras

Según informó este martes la Jefatura Superior de Policía del País Vasco, los detenidos captaban extranjeros que habrían llegado en pateras a las costas andaluzas y que posteriormente viajaban a Irun con la intención de desplazarse a otros países europeos.

Las mismas fuentes precisan que los integrantes del grupo contactaban con los migrantes y aprovechándose de su situación de vulnerabilidad, les ofrecían cruzar la frontera. La Policía detalla que en las posteriores negociaciones, los investigados fijaban un precio por el viaje que oscilaba entre los 40 y 100 euros por persona. Una vez abonado el importe, los extranjeros eran conducidos en coche hasta Baiona, desde donde podían continuar viaje, la mayoría de ellos a París y otros hacia la zona del paso de Calais para dar el salto a Reino Unido.

Las citadas fuentes policiales indicaron que los presuntos autores eran conocedores también de los cambios de turno de la Policía Francesa gracias a las observaciones que periódicamente realizaban. Asimismo, adoptaban diferentes medidas de seguridad para no ser detectados por la Policía. Detallan que los sospechosos utilizaban para sus viajes tres vehículos con lo que, en el objetivo de despistar a la Policía, realizaban variaciones de ruta, vueltas en rotondas, cambios de sentido. De esta manera efectuaban varios viajes diarios y aumentaban su beneficio. La Policía estima que los investigados realizaron en los cuatro meses que estuvieron en activo unos seis viajes de diarios. Se estima que durante este periodo habrían conseguido un beneficio cercano a los 50.000 euros.