«Conoceremos los efectos del vertido dentro de unos años»

Descarga de una carga de fuel en La Rochelle. / PREMAR ATLANTIQUE
Descarga de una carga de fuel en La Rochelle. / PREMAR ATLANTIQUE

El vicepresidente de Ambar, Enrique Franco, avanza que el naufragio del 'Grande America' afecta «a toda la cadena trófica, con los humanos en el último eslabón»

Alexis Algaba
ALEXIS ALGABA SAN SEBASTIÁN.

Las labores de control y recuperación del vertido de fuel del 'Grande America', carguero que naufragó el pasado día 12 en el Golfo de Bizkaia, volvieron a tomar velocidad de crucero en la jornada de ayer. Las buenas condiciones marítimas han hecho que se vuelvan a aproximar a la mancha de crudo de unos 50 kilómetros cuadrados casi todos los barcos de recogida de fuel que llevan trabajando dos semanas en la zona. También ha comenzado a operar el submarino que viajaba a bordo del 'Island Pride', un buque fletado por el armador del carguero hundido, y que apunta a ofrecer los primeros detalles de las profundidades en las que se encuentra el barco hundido con buena parte de su carga.

La mancha se dirige hacia el Oeste, como señaló la Prefectura Marítima de Atlántico, pero apenas se conocen los efectos que está dejando en la flora y fauna marina el avanzar de la marea negra. La aparición la pasada semana de dos aves impregnadas de chapapote son, de momento, las únicas muestras de los efectos que puede producir en el entorno la fuga de hidrocarburos del buque hundido. «Tenemos como referencia el hundimiento del 'Prestige', pero apenas es comparable el vertido de un carguero y otro. Por eso, desconocemos la realidad en estos momentos, aunque podemos anticipar que los efectos los conoceremos en toda su extensión en los próximos años», señala Enrique Franco, vicepresidente de Ambar, Sociedad para el Estudio y la Conservación de la Fauna Marina. «Hablamos, por tanto, de un problema general y de un problema grave», añade.

Franco explica que el vertido «afecta a todo tipo de fauna marina, desde pequeños moluscos filtradores como ostras o mejillones, a cetáceos y aves». Y los seres humanos tampoco se libran de sus efectos. «Si desaparece el fitoplacton, evidentemente afectará a toda la cadena trófica, en la que el último eslabón lo componemos los humanos».

El vicepresindente de Ambar muestra su preocupación por la carga química que contenía el buque hundido y que «terminará vertiéndose, ya que los contenedores se oxidarán. Es muy grave». Franco critica que «al final, todos somos responsables de estos accidentes ya que la compra masiva de artículos por internet está elevando el tráfico de mercancías por mar, aumentando el riesgo de hundimientos».

Franco apostilla que se deberá vigilar el estado de la anchoa de las próximas campañas, ya que ahora «por esa zona la especie comienza a desovar».