Buscan a un vecino de Beasain tras saltar de un puente de 30 metros en Salamanca

Efectivos de bomberos y de la Guardia Civil de Ciudad Rodrigo peinan el río Águeda junto al puente desde donde saltó el vecino de Beasain./JOSÉ VICENTE/ICAL
Efectivos de bomberos y de la Guardia Civil de Ciudad Rodrigo peinan el río Águeda junto al puente desde donde saltó el vecino de Beasain. / JOSÉ VICENTE/ICAL

La familia del desaparecido no despega los ojos del pantano de Irueña, cerca de Ciudad Rodrigo, donde hoy se retomará el rastreo El hijo menor de Mikel M. M. grababa la escena con el móvil y al no verle salir a flote pidió ayuda

Arantxa Aldaz
ARANTXA ALDAZ

La familia de Mikel M. M., vecino de Beasain de 48 años, lleva ya más de 30 horas en vilo, sin despegar los ojos del pantano de Irueña, cerca de Ciudad Rodrigo, en Salamanca, donde se mantiene la búsqueda de este aficionado a los deportes de aventura, que se precipitó el jueves a última hora de la tarde desde un puente al río Águeda. El salto, desde una altura de treinta metros, fue grabado con el móvil por su hijo pequeño, de unos diez años de edad. Aunque no se descarta ninguna hipótesis, la principal teoría de la Guardia Civil es que se trató de un accidente debido a una imprudencia y que el hombre intentó realizar un salto tan espectacular como peligroso.

De hecho, en el coche que fue localizado a pie de carretera se encontraron mochilas y cordaje, material utilizado para la realización de deportes de riesgo, indicaron fuentes de la investigación. La grabación realizada por el menor, que fue visionada por efectivos del equipo de búsqueda para intentar centrar el radio de acción, es clave y también se cuenta con las propias declaraciones del niño. El impacto de la caída pudo dejarle inconsciente y todo apunta a que ya no salió a flote.

Un pescador que fue testigo de los hechos relató en el lugar a los efectivos policiales y del dispositivo de búsqueda que vio caer al hombre de pie, pero que ya no volvió a verle emerger. Igual que el día de los hechos, la búsqueda se mantuvo ayer durante toda la jornada hasta que se fue el sol y está previsto que hoy se reanude. Anoche, en las redes sociales, familiares del desaparecido publicaron mensajes de despedida y de solidaridad con sus dos hijos, el menor de edad que fue testigo de los hechos y otro mayor de edad que no se encontraba junto a ellos en el momento del accidente.

Iban en coche a San Martín de Trevejo, en Cáceres, el pueblo donde viven los padres del desaparecido viaje

Pasadas las seis y media de esa tarde, el desaparecido había subido una foto a su cuenta de una red social en la que se retrató junto a su hijo pequeño, en pleno viaje en coche. Al parecer, y según las fuentes consultadas, padre e hijo se dirigían a San Martín de Trevejo, en Cáceres, localidad en la que reside gran parte de su familia, incluidos sus padres, a quienes iban a visitar aprovechando unos días libres. Antes de llegar a su punto de destino, Mikel M. M. hizo una parada en el puente que une las localidades de El Bodón y Robleda, cerca de Ciudad Rodrigo, construido tras la entrada en funcionamiento de la presa. La estructura se eleva a unos treinta metros de altura. Aparcó el coche, caminó hasta el centro del viaducto. Allí, el varón se despojó de parte de su ropa y, tras realizar una cuenta atrás con su hijo, saltó. El chaval grabó la escena y al ver que su padre no salía a flote empezó a pedir socorro.

Paró el coche, caminó hasta el puente y tras realizar una cuenta atrás con su hijo, se lanzó al agua A media hora del destino

Poca visibilidad

Los bomberos recibieron el aviso de emergencia sobre las 20.30 horas y desde entonces cinco buzos de los bomberos de Ciudad Rodrigo se afanan en rastrear el río Águeda, junto con efectivos de la Guardia Civil, que también peinan las inmediaciones por la superficie. Al lugar de los hechos también se desplazaron ambulancias y personal sanitario. La profundidad del río en ese tramo puede alcanzar los 30-40 metros, lo que está dificultando las tareas, ya que a partir de metro y medio de profundidad la visibilidad es prácticamente nula, describió uno de los bomberos del parque.

La Guardia Civil cree que se trató de un accidente debido a una imprudencia, según el vídeo grabado PRINCIPAL HIPÓTESIS

A media hora en coche, en San Martín de Trevejo, un municipio cacereño entre la sierra de Gata y la frontera portuguesa, los padres de Mikel fueron alertados de lo ocurrido y, según relataron fuentes cercanas, se desplazaron rápidamente hasta el lugar de los hechos junto con otros familiares para recoger al hijo menor. A la familia y al niño le acompañan desde entonces profesionales de asistencia psicológica del servicio de Emergencias de Castilla y León.

Ayer por la mañana, allegados del desaparecido siguieron a pie de pantano las tareas de búsqueda, junto con un miembro del equipo psicológico, que había llevado un balón de fútbol para entregárselo al menor a quien había conocido la víspera en los momentos posteriores al suceso. Hasta allí se desplazó el hijo mayor del varón, de 19 años.

La familia y el hijo testigo de los hechos cuentan con atención psicológica de la Junta de Castilla y León ATENCIÓN PSICOLÓGICA

En el pueblo, de donde es originaria la madre del desaparecido, la noticia causó enorme conmoción y durante todo el día los vecinos siguieron las noticias, esperanzados de que fuese localizado el cuerpo. En ese municipio de menos de un millar de habitantes, viven también tíos y primos del desaparecido. Sus padres regresaron a la localidad tras jubilarse. Originarios de Cáceres, por motivos de trabajo se instalaron en Donostia y siempre guardaron una estrecha vinculación con su tierra de origen.

El pantano de Irueña no es una zona habitual de baño, comentaron los vecinos, que se sorprendieron del supuesto accidente y quisieron trasladar también su apoyo a la familia, que en todo momento está pendiente del desarrollo de la búsqueda en el lugar de los hechos.

En Beasain, su lugar de residencia, la noticia también empezó a correrse tras publicarse en los medios, informa Juantxo Unanua. Según fuentes cercanas al desaparecido, Mikel tiene dos hijos y trabaja en una empresa de Legazpi. Estudió Ingeniería Técnica Agrícola en la Universidad de Extremadura.

El dato

30 metros
es la altura del puente desde donde el jueves por la tarde se precipitó el vecino de Beasain Mikel MM., de 42 años de edad. Los investigadores sostienen como principal teoría que se trató de un accidente y que el impacto de la caída pudo dejarlo inconsciente y no emergió.

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