Los boicots a los actos de PP, Cs y Vox abren un nuevo frente electoral

Incidentes en Bilbao por la celebración de un mitin de Vox./EFE
Incidentes en Bilbao por la celebración de un mitin de Vox. / EFE

Los tres partidos acusan al Gobierno socialista de mantener un «silencio cómplice» ante el acoso de los radicales a sus mítines

Ander Azpiroz
ANDER AZPIROZMadrid

Este fin de semana se ha sumado una nueva variable al debate electoral, los boicots a los actos de campaña. El viernes, un grupo de estudiantes independentistas trató de reventar un acto de la popular Cayetana Álvarez de Toledo en la Universidad Autónoma de Barcelona. Un día después, ocurrió otro tanto en San Sebastián a cuenta de un mitin del líder de Vox, Santiago Abascal. Y el domingo se registraron graves incidentes en la localidad guipuzcoana de Rentería durante una convocatoria del candidato de Ciudadanos, Albert Rivera.

Las reacciones han sido de todos los colores. Desde los que consideran que los escraches vulneran la libertad de expresión, hasta quienes los condenan pero a la vez consideran que los candidatos de PP, Vox y Ciudadanos se lo buscaron al meterse en lugares propicios para que ocurriera lo que pasó.

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, condenó sin ambages las agresiones de los grupos radicales en Cataluña y Euskadi, y aseguró que, aunque en ambas comunidades las policías autonómicas son las encargadas de velar por el normal desarrollo de los actos electorales, las fuerzas de seguridad del Estado tomarán nota para evitar situaciones similares en el futuro. «En un Estado de derecho todos debemos de manifestarnos con la suficiente paz y tranquilidad». La titular de Hacienda, María Jesús Montero, también defendió la libertad de expresión, pero reclamó a todas las fuerzas políticas un esfuerzo para distender el ambiente electoral para crear un «clima de entendimiento».

Denuncia ante la Fiscalía

Las buenas palabras gubernamentales no fueron suficientes para las víctimas de los escraches. Rivera consideró que la Fiscalía debería actuar contra los causantes de estos incidentes, pero si no lo hace por iniciativa propia, Ciudadanos decidió ayer presentar una denuncia ante el Ministerio Público por lo sucedido a los candidatos del PP en la Universidad Autónoma de Barcelona y a los suyos en el municipio guipuzcoano.

Casado apuntó a Sánchez, al que achacó «un silencio cómplice» con los vándalos. «Esta campaña va de eso, algunos nos escrachean y nos insultan y otros directamente lo justifican o lo jalean», afirmó el candidato del PP, pese a que el PSOE ha condenado todos los ataques desde el pasado viernes.

PP, Ciudadanos y Vox encontraron un curioso aliado en Gabriel Rufián. El diputado de Esquerra está catalogado como el mayor 'hooligan' del Congreso. No obstante, no ha dudado en desmarcarse en varias ocasiones del radicalismo. Lo hizo cuando criticó que se usarán las cabalgatas de Reyes Magos como símbolos a favor del secesionismo y lo ha hecho ahora para condenar los actos de Rentería y pedir a todas las partes que «rebajen la crispación».

Podemos ha sido el más tibio en este asunto, y su secretario de Organización, Pablo Echenique, señaló que todas las fuerzas políticas «tienen derecho a ir donde quieran y hacer los mítines que quieran, y hay que recibir bien a la gente que va a exponer sus ideas». Pero acusó a Albert Rivera de «incendiar el conflicto territorial en España» al acudir a lugares como Rentería, feudo histórico de la izquierda 'abertzale'. El líder de IU, Alberto Garzón, en cambio, no puso paños calientes porque la libertad de expresión hay que defenderla siempre, «aunque sea para decir barbaridades».

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