CC OO y UGT alertan en un 1 de mayo de baja movilización de que no basta con ir a las urnas

Cabecera de la manifestación del 1 de Mayo en Madrid con los líderes sindicales. / EFE

Advierten al Gobierno de que ejercerán una «presión democrática» para que priorice derogar las reformas laborales y también de las pensiones

José Antonio Bravo
JOSÉ ANTONIO BRAVOMadrid

«Con votar un día no se soluciona todo». Con esta clara advertencia el secretario general de UGT, Pepe Álvarez, puso este miércoles el énfasis en el riesgo de que la holgada victoria electoral del PSOE de Pedro Sánchez y las posibilidades reales de conformar un Gobierno de izquierdas puedan terminar desactivando de alguna forma las movilizaciones sociales. De hecho, es justo lo que se vivió en gran parte del país durante las 75 manifestaciones convocadas por los dos grandes sindicatos con motivo del 1 de mayo.

Y es que las marchas reivindicativas de este Día Internacional de los Trabajadores registraron una de las participaciones más bajas de los últimos años. Según los organizadores, en las dos principales celebradas en Madrid y Barcelona participaron unas 30.000 personas en cada una –aunque la Policía rebajó esa afluencia a poco más de 5.000–, unos niveles que no se veían desde 2007, esto es, antes del estallido de la gran crisis económico-financiera que disparó el paro y desplomó los salarios.

Para Álvarez y su homólogo en CC OO, Unai Sordo, estamos ante un «momento decisivo» porque «los ciudadanos que han elegido partidos de izquierda» van a «exigir que su voto se convierta en políticas concretas» contra la desigualdad, la precariedad del mercado de trabajo y el reparto a través de la redistribución fiscal. «Ni un paso atrás», advirtieron durante su discurso final tras la manifestación central, leído en la madrileña Puerta del Sol que ni siquiera llegaron a llenar esta vez.

Eso no aplacó el tono reivindicativo de los mensajes de los líderes sindicales, que advirtieron al Gobierno de que no renunciarán a «ejercer una presión democrática» para lograr sus fines, pues quieren «cambiar las políticas de este país» y no discutir de confrontaciones territoriales, en referencia a Cataluña. «Tenemos que poner la distribución de la riqueza en el centro del debate y acabar con la precariedad laboral es vital», emplazaron a Sánchez, mientras que criticaron a la CEOE por «jugar a ser un 'lobby' político».

Así, en la marcha que recorrió las principales calles del centro de la capital se escucharon consignas contra cualquier acercamiento a la derecha. «Con Rivera no, con Pablo Casado no y con Vox ni a tomar una cerveza», apostilló Álvarez. También se oyeron los tradicionales vivas a la «lucha de la clase obrera», junto a los tambores de las batucadas y distintos cánticos. Entre los asistentes, bajo el lema 'Más derechos, más igualdad y más cohesión', estuvieron también dirigentes del PSOE, como su secretario de Organización y ministro en funciones José Luis Ábalos, y de Unidas Podemos caso de su líder Pablo Iglesias.

La referencia, 2009

«Hay que conformar un polo social que sea capaz de defender las políticas sociales», reivindicó el máximo responsable de UGT, y «no sólo votando en las elecciones sino en el día a día». El primer paso, dijo, debe ser la derogación de las dos últimas reformas del mercado laboral, la del PSOE de 2010 y la del PP de 2012. «No se trata de volver a los noventa, nos conformamos con la situación laboral de 2009», apostilló.

El líder de CC OO insistió, a su vez, en que son «las reformas laborales más agresivas de la democracia», que han generado «una caída de los salarios y una precarización del empleo». Por eso emplazó a Sánchez a que su «prioridad» sea corregirlas. «No vamos a aceptar el señuelo de que abordar la modificación de un nuevo Estatuto de los Trabajadores sirva para taparlo», coincidieron ambos dirigentes sindicales. «Mejor ahora que tarde», le avisaron.

Recordaron al ahora presidente del Gobierno en funciones hasta su nombramiento que «ya no tiene excusas» para no realizar los cambios laborales a los que se comprometió con ellos, escudándose de nuevo en la falta de una mayoría parlamentaria. Lo mismo predicaron respecto a la reforma del sistema de pensiones de 2012 -en la que reclamaron una negociación «abierta»- y sobre hacer un sistema fiscal «más justo».

Sus «ejes fundamentales» se extienden a lograr a un cambio de modelo industrial y productivo, un banco público como embrión o, al menos, nacionalizar una compañía eléctrica. «Queda casi todo por hacer» y «la lucha» -avisaron- persistirá.