Jóvenes y con empleo, una especie en peligro

Una joven es atendida en una oficina de Lanbide./P. Urresti
Una joven es atendida en una oficina de Lanbide. / P. Urresti

La crisis en España ha castigado a este colectivo, que tarda ahora cuatro veces más en encontrar un trabajo, una media de ocho años si es estable

Lucía Palacios
LUCÍA PALACIOSMadrid

Si el número de jóvenes en España se va reduciendo de forma inexorable, a consecuencia de la cada vez más baja natalidad y el envejecimiento de la población, también lo hace de manera incluso más alarmante la cifra de jóvenes con empleo, de manera más notable tras la fuerte crisis que golpeó de lleno el país y que atacó principalmente a este colectivo, que aún sigue sin levantar cabeza.

Y es que si la población juvenil ha caído más de un 15% en poco más de veinte años (hay 2,5 millones menos de personas menores de 30 años en el país), en bastante mayor proporción ha descendido el número de jóvenes integrados en el mercado laboral, y esto en apenas diez años. Si en el primer trimestre de 2007, antes de que estallara la crisis, había más de 5,5 millones de activos con esta edad (es decir, que están en disposición de trabajar), en este inicio de 2018 se ha reducido un 36,8%: en la actualidad hay poco más de 3,5 millones. Y todavía es mayor la caída de jóvenes con empleo, cuyo número prácticamente se ha reducido a la mitad desde 2007: se ha pasado de más de 4,8 millones de ocupados a apenas 2,5 millones.

Y es que tres de cada cuatro puestos que se perdieron entre 2007 y 2011 los desempeñaban menores de 30 años. «Fueron los grandes perjudicados de la crisis», admite la ministra de Empleo, Fátima Báñez. Por eso, pese a que ahora España lidera la creación de empleo joven en Europa, que crece por encima del 14% (frente a una media del 3,5% en la UE) y pese a que la tasa de paro juvenil se ha reducido veinte puntos desde el máximo alcanzado en 2013 (cuando rozó el 57% para los menores de 25 años), todavía hoy sigue siendo muy difícil para un joven encontrar un empleo. Mucho más que antes de la crisis. Hasta cuatro veces más, según un informe elaborado recientemente por UGT.

«Los jóvenes están abandonando el mercado laboral; los estamos enviando al exilio o a la exclusión social», se lamenta Eduardo Magaldi, responsable de Juventud del sindicato. Así, el número de jóvenes que tardan más de dos años en encontrar un puesto de trabajo se ha quintuplicado respecto a antes de la crisis. Si en 2008 eran 50.100, en 2017 ascienden a 239.900, y otros 167.000 necesitan entre un año y dos; o dicho de otra forma, del millón de parados menores de 30 años que había a cierre de 2017, un 22,6% es de muy larga duración, frente al 5% en 2008, según datos extraídos del citado estudio. Pero si encontrar trabajo es tarea difícil, encontrar un empleo estable es ya casi misión imposible: 94 meses tarda un joven en acceder a su primer contrato indefinido (media extraída del periodo 2008-2016), después de haber pasado por nueve empleos temporales. Es decir, prácticamente ocho años, frente a los poco más de 4,5 años que necesitaba antes de la crisis (en el periodo 2001-2007) tras haber encadenado seis contratos eventuales, según un informe realizado por la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea), en el que se destaca que incluso antes de la crisis las cifras eran muy superiores a los países del entorno, sobre todo del norte de Europa.

«Es importante resaltar que la situación de los jóvenes antes de que estallara la crisis tampoco era particularmente buena», explica el investigador de Fedea Marcel Jansen, que asegura que, «pese a que hay voces que piden volver al pasado, el marco legal que había penalizaba claramente a los jóvenes». De hecho, apunta a que si se les preguntaba antes de la recesión por su percepción de la seguridad en el empleo, se sentían los más inseguros de Europa, mientras que, por el contrario, los mayores eran los más seguros del continente, incluso por encima de los de los países del norte.

Un problema estructural

«La crisis ha puesto en evidencia problemas estructurales en el mercado laboral español y la dualidad es uno de los que más afecta a los jóvenes», denuncia Jansen, que además defiende que «la reforma laboral de 2012 ha sido un fracaso en la batalla contra la dualidad del mercado laboral español», ya que aunque «no parece haber dificultado aún más el acceso al empleo indefinido, tampoco lo ha facilitado».

De hecho, más de la mitad de los empleos ocupados por menores de 30 años en la actualidad son de carácter eventual (un 56,4%), según datos del INE , y solo el 43,5% tiene un trabajo indefinido. Mientras que éste se ha reducido cinco puntos respecto a 2007, el trabajo temporal ha crecido otros cinco –y eso pese a que el número de asalariados ha caído a la mitad–. Se trata de la mayor tasa de temporalidad en menores de 30 años de toda la Unión Europea, que tiene un nivel medio de eventualidad en este colectivo del 32,3%, según datos de la agencia comunitaria Eurostat. Esto supone que España quintuplica la tasa de Reino Unido (10,1%) y que supera en casi veinte puntos a Alemania (37,7%) o en 17 puntos a Francia (39,4%).

«El ajuste para los jóvenes ha sido menos empleo, contratos temporales mucho más cortos, trabajos a tiempo parcial y salarios muchísimo más bajos», denuncia Jansen, que echa en cara al Gobierno no haber hecho «reformas más ambiciosas» para atajar el desempleo juvenil, y prácticamente solo haber introducido «un sinfín de contratos basura» aún más precarios que los que había antes de la crisis. A su vez, considera que España ha desperdiciado durante años el dinero europeo destinado a la Garantía Juvenil y sigue siendo uno de los países europeos que menos hace para introducir en el mercado laboral a los 'ninis', los que más dificultades encuentran por haber abandonado los estudios de forma prematura.

Por eso, considera necesario realizar reformas educativas para tratar de ganar dos batallas: reducir la tasa de abandono escolar (que se sitúa en el 19%) y lograr más titulados en formación profesional de calidad. «Ellos merecen toda nuestra atención y prioridad en la política», concluye.

La FP Dual, asignatura pendiente

La Formación Profesional en España no termina de asentarse. Esto es una realidad en un país en el que solo un 24% de los jóvenes escoge estos estudios, frente a un 34% de media en Europa, destacando por su peso Austria (58%) y Alemania (49%), según un informe realizado por el Instituto de la Empresa Familiar. Y todavía menor penetración tiene la Formación Profesional Dual (aquella en la que se compaginan estudios y trabajo en empresas y que sí muestra fortaleza en Euskadi), que apenas concentra el 3% del total de matriculados, frente al 60% de Alemania. Y eso que desde 2012 los estudiantes de esta rama se han incrementado un 457% hasta los 24.000 actuales, un número que sigue resultando muy insuficiente.

Esto representa un claro desajuste, si se tiene en cuenta que el 64,3% de los empleos que se crearán hasta 2025 se concentrarán en la categoría de 'técnicos y profesionales', la más relacionada con la FP, según el informe sobre Competencias Profesionales y Empleabilidad elaborado por el Consejo Económico y Social (2015). Algo que ha quedado más que patente en un reciente estudio de Confebask.

De hecho, tres de cada cuatro estudiantes de este tipo de educación encuentra un trabajo nada más terminar sus estudios, algo poco habitual en un mercado laboral que todavía tiene casi un millón de parados menores de 30 años. Por eso, aunque no existen evidencias, es más que probable que si la FP Dual despegara en el país, el desempleo juvenil cayera de manera notable. Son muchos quienes así lo creen, entre ellos los empresarios españoles.

Así, el Instituto de Empresa Familiar, al igual que el Círculo de Empresarios y la Cámara de Comercio, abogan por realizar una profunda reestructuración de la Formación Profesional Dual como principal palanca para luchar contra el desempleo juvenil. Y así lo entiende también el Gobierno, que en los Presupuestos que previsiblemente se aprobarán en junio hacen una «apuesta histórica» por impulsar estos estudios como camino de acceso y permanencia en el mercado laboral, según destacan desde el Ministerio de Empleo. Y lo hace a través de dos programas: un bono de 430 euros al mes durante 18 meses para los jóvenes que firmen un contrato de formación y aprendizaje y una bonificación de 250 euros mensuales durante tres años para las empresas que conviertan esos contratos en indefinidos. Para ello, y para luchar contra el abandono escolar temprano, destinarán más de 1.277 millones procedentes de fondos europeos adicionales.

Alto abandono escolar

Y es que se da la paradoja de que, pese al elevado paro, las empresas manifiestan tener serias dificultades para encontrar personal cualificado. Así, son muchas las voces que piden a gritos un pacto de Estado por la Educación que reforme el sistema de estudios. Algo se ha de estar haciendo mal si España es también, tras Malta, el segundo país comunitario con mayor tasa de abandono escolar (un 18,5% no terminan la ESO), así como el cuarto país de la OCDE con mayor número de 'ninis' (dos de cada diez).