El Diálogo Social se reactiva en Euskadi con un ambicioso plan laboral sin ELA y LAB

Imagen de la Mesa de Diálogo Social que hoy ha celebrado su primera reunión en la sede central del Gobierno Vasco. /Irekia
Imagen de la Mesa de Diálogo Social que hoy ha celebrado su primera reunión en la sede central del Gobierno Vasco. / Irekia

Gobierno Vasco, Confebask, CC OO y UGT acuerdan el plan de trabajo para este año

Mikel Madinabeitia
MIKEL MADINABEITIA

La Mesa de Diálogo Social, en la que están reunidos el Gobierno Vasco, Confebask y los sindicatos CC OO y UGT con el objetivo de abordar la negociación colectiva y las políticas públicas en materia sociolaboral, ha protagonizado este lunes su arranque de manera oficial con la celebración de la primera reunión. Ha ocurrido en Vitoria y ha servido para extender el mensaje de que se acabó aquella montaña rusa de dimes y diretes iniciada hace más de cuatro años, en diciembre de 2014, aunque los dos sindicatos mayoritarios de Euskadi, ELA y LAB, no están. Ni se les espera.

En la sesión constitutiva celebrada en la sede central del Gobierno Vasco en Vitoria han participado la consejera de Trabajo y Justicia, María Jesús San José; la consejera de Empleo y Políticas Sociales, Beatriz Artolazabal; la consejera de Desarrollo Económico e Infraestructuras, Arantxa Tapia; y la consejera de Educación, Cristina Uriarte. Las representaciones de las organizaciones sindicales y empresariales, por su parte, han estado encabezadas por la secretaria general de CCOO de Euskadi, Loli Garcia; el secretario general de UGT de Euskadi, Raúl Arza; y el presidente de Confebask, Roberto Larrañaga.

Según lo anunciado hoy, se establecen cinco grandes objetivos: «Avanzar en la igualdad efectiva de mujeres y hombres en el ámbito de las relaciones laborales, contribuir a la cohesión social a través del empleo, reforzar la calidad del mismo, mejorar la adecuación entre la oferta y la demanda de ocupaciones a través de la formación para el empleo, e incrementar la competitividad y sostenibilidad de las empresas»

Cinco grupos de trabajo

Para alcanzar esos objetivos la Mesa de Diálogo Social también ha acordado la creación de cinco grupos de trabajo estables que estarán liderados por las áreas departamentales competentes en las siguientes materias: igualdad de género, salud laboral, empleo, industria y formación profesional.

El regreso a la normalidad se produce tras el profundo desencuentro acaecido el pasado mes de abril a consecuencia del pacto bilateral entre el Gobierno Vasco y Confebask. El ambicioso acuerdo en el ámbito formativo y laboral –planteaba 100.000 puestos en tres años– tuvo efectos inesperados con la inmediata renuncia de CC OO y UGT a compartir mesa con los firmantes del documento.

La controversia dejó secuelas adicionales, como la situación en la que quedó la consejera de Trabajo, la socialista María Jesús San José, que no fue informada de un documento con claras implicaciones en su ámbito competencial. ELA y LAB, contrarios entonces y ahora, presumían entretanto de que sus recelos respecto a la Mesa de Diálogo Social –destinada a impulsar las políticas públicas– se confirmaban, y esta se revelaba «ineficaz»

La mediación del Gobierno para recuperar este organismo fue del máximo nivel con la participación incluso del lehendakari, Iñigo Urkullu. En este sentido, el Ejecutivo aprobó a mediados de enero un decreto que crea un órgano permanente, con el que se institucionaliza el diálogo social, evitando los vaivenes a los que ha sido sometido, al quedar ahora al margen de voluntades políticas. Pese a ratificar este instrumento por decreto, se reserva en el preámbulo la opción de que se redacte una ley de participación institucional, en línea con las exigencias sindicales.

ELA y LAB ni están ni se les esperaba. Y esta semana reiteraron en sendos comunicados su rechazo a la Mesa y coincidieron en acusar al Gobierno Vasco de querer «marginar» al sindicalismo mayoritario, usando a las centrales de ámbito estatal para legitimar sus políticas y las de la patronal.

Protesta de LAB

Por otra parte, alrededor de 30 militantes de LAB han realizado una acción en Vitoria para obstaculizar la reunión. Con esta iniciativa han denunciado tanto el «carácter antidemocrático de la mesa como sus objetivos, ya que permite precarizar y empobrecer a los y las trabajadoras. Así, la mesa de diálogo social es un espacio para aprobar las políticas de Urkullu y los planes de Confebask».