El Banco de España alertó de los problemas por el 'ladrillo' de Bancaja antes de la fusión

Jerónimo Martínez Tello, exdirector de Supervisión del Banco de España./ EFE
Jerónimo Martínez Tello, exdirector de Supervisión del Banco de España. / EFE

Aunque el exdirector de Supervisión cree que la principal causa del agujero de BFA-Bankia fue la crisis y reconoce que las «alarmas» no saltaron hasta diciembre de 2011, critica su excesiva «politización»

José Antonio Bravo
JOSÉ ANTONIO BRAVOMadrid

La antigua cúpula del Banco de España cerró este lunes sus testimonios en el juicio por la salida a Bolsa de Bankia -este martes comenzarán las comparecencias de los expertos de la auditora PwC y la consultora AFI que, junta a otras firmas, revisaron el estado anterior de sus cuentas-, aunque sigue apuntando a la crisis como el principal desencadenante de su agujero multimillonario -«creíamos que los muros eran de granito, y resulta que eran de arcilla», lamentó-, admite ahora que había problemas anteriores con alguna de las cajas de ahorros que la integraron. Incluso se apuntó que la Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM) y Caja Galicia podían haberse sumado al proyecto, pero «se fue al traste».

Así lo reconoció el que fuera director de Supervisión, Jerónimo Martínez Tello, quien declaró al tribunal de la Audiencia Nacional que se reunieron varias veces con el presidente de la caja valenciana, José Luis Olivas, para advertirle de que por su delicada situación financiera les iba a «costar un tremendo esfuerzo» superar la crisis. Por ello le pidieron que como solución buscara una «integración» que conllevara ayudas públicas (la fusión para crear Bankia las recibió), pero se negó hasta dos veces.

Le explicaron, según el testigo, que presentaba «dos debilidades» que dificultarían la «travesía del desierto» en que ya se encontraba: de un lado, su propia estructura financiera por su política crediticia y alta dependencia del mercado mayorista, y por otro su elevado porcentaje de riesgo inmobiliario (sobre todo promotor), superior al 24%. La intervención final del entonces gobernador Miguel Ángel Fernández Ordóñez convenció a Olivas, aunque Martínez Tello matizó que la integración fue una decisión de las entidades, no del Banco de España, que solo le aconsejó que ésta tuviera mayor tamaño.

No obstante, el supervisor respaldó la fusión pese a advertir luego que la gestión de BFA-Bankia estaba «muy politizada» y preferir que al menos el consejero delegado fuera «un profesional bancario, no un político que juega a contentar a más partes». No sería hasta diciembre de 2011 -medio año después de su estreno en el mercado bursátil- cuando, según él testigo, «se encienden las alarmas, empiezan las reuniones y comenzamos a ver cómo se va a solucionar esto», en referencia al peligro de inviabilidad que amenazaba, al menos, a la matriz del banco (BFA).

Frustradas más fusiones

También señaló Martínez Tello que el presidente de Bankia, Rodrigo Rato, respondió a esas advertencias -los inspectores, según aquel, llegaron a afirmar que BFA «no pichirula»- planteando dos posibles fusiones para 'engordar' el tamaño de la entidad. Primero fue con Catalunya Caixa y luego con NCG Banco. «Se le dijo que no» en ambos casos, porque el grupo ya tenía pendientes de devolver al FROB (Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria) 4.500 millones de euros en ayudas públicas que se le habían adelantado para impulsar la integración de las cajas.

Rato y su equipo anunciaron, además, un nuevo plan de negocio que, en la práctica, suponía toda una «reestructuración», según el testigo. Proponían -explicó- realizar una especie de «fusión inversa», de manera que se «desagregara» parte del grupo -esto es, que soltara lastre-, otra opción que a esas alturas no parecía convencer al supervisor al implicar más rescates de entidades financieras. Para el Banco de España, apuntó, ese proyecto «no era admisible» por lo que se le propuso buscar un nuevo socio, o bien generar «suficientes resultados» para devolver los fondos que hubiera recibido.

Precisamente los últimos cuatro correos electrónicos incorporados a la causa este lunes por el tribunal, que fueron cursados entre enero y abril de 2012, revelan que los inspectores del Banco de España ya alertaron entonces a los directivos de Bankia de que tenía una evolución «muy negativa», mientras que BFA directamente no era viable.