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«La gente conoce Doneztebe por Koteto y el Bordatxo»

Idoia Migueltorena y Benita Grazenea flanquean a Koteto Ezkurra en la pescadería de Doneztebe a la que asiduamente acude a comprar el remontista./MIKEL FRAILE
Idoia Migueltorena y Benita Grazenea flanquean a Koteto Ezkurra en la pescadería de Doneztebe a la que asiduamente acude a comprar el remontista. / MIKEL FRAILE

Los vecinos de Koteto Ezkurra, alegres y tristes a la vez por el adiós de la persona más ilustre del pueblo

ENRIQUE ECHAVARRENDONEZTEBE.

Doneztebe se quedará hoy vacío. Sus 1.700 habitantes han sufrido estos días una auténtica revolución que se ha extendido por todo Malerreka. Cámaras de televisión, fotógrafos, periodistas ávidos de información... Y todo por que su vecino más ilustre, Koteto Ezkurra, cuelga el remonte en Galarreta. Nadie quiere perderse el acontecimiento. Muchos estarán presentes en las gradas del frontón largo hernaniarra y el resto esperará su llegada al pueblo, donde por la noche se le tributará un homenaje popular en el frontón que lleva su nombre.

Entre ese grupo de privilegiados está Luis Martín Mendiburu, que regenta junto a su mujer la carnicería que lleva su nombre desde hace cuatro décadas. Tiene 63 años y en su juventud jugó a mano como aficionado, de zaguero. Se vanagloria de haber ganado con Julián Retegi la primera copa que el de Eratsun llevó a casa. «Fue en 1972, en un campeonato del Bidasoa». Procede de una familia de tratantes de ganado que se asentó en Doneztebe tras muchas vicisitudes, incluido el exilio a Francia antes incluso de la Guerra Civil. «Koteto, además de un gran profesional, es muy querido en el pueblo. Da pena que se retire porque se va el cogollito del remonte. Pero a todos nos llega el día. Procuraré estar en Galarreta». El carnicero de confianza desvela que «Koteto es cliente nuestro, pero más que él su madre, Juana Zunzarren. Siempre le lleva chuleta. También suele comer pechugas de pollo».

Koteto Ezkurra ha reconocido su pasión por la gastronomía. Se declara un sibarita comiendo, de ahí que la siguiente parada en la ruta por Doneztebe sea la pescadería Beni, a donde acude habitualmente. «Le conozco desde que era un niño. Revoltoso donde los haya, me obligaba a sacar el palo. No sé ni cuántas veces le habré reñido», afirma Benita Grazenea, nacida en Labaien-Beintza hace 63 primaveras. Lleva medio siglo afincada en Doneztebe y 28 años al frente de la pescadería. Idoia Migueltorena es su mano derecha.

«Le encanta la merluza y la paella. Koteto es cocinillas, le sale muy buena. Pero tiene morro fino», comenta Benita, quien a diario se desplaza a Pasaia a las cuatro de la mañana para hacerse con el mejor género de la empresa Pescados y Mariscos Rodolfo.

Benita recibe a Koteto con una sonrisa cómplice y declara que «nos ha llevado a todo el pueblo a conocer lo que es el deporte. Además de sencillo, es muy niñero. Siempre está rodeado de niños. Es la alegría del pueblo, una persona que hace una vida normal. Siempre ha sido el mismo, ganase o no ganase txapelas. Por eso la gente le quiere tanto, no solo aquí, en cualquier sitio».

Vayas donde vayas, puerta en la que toques, aparece alguien que le conoce. Ni una mala palabra, ni un mal gesto. Todo amabilidad. Da gusto. Es el caso de Miguel Juanenea Elizondo, nacido en Urroz hace 75 años recién cumplidos, pero lleva más de dos décadas residiendo en Doneztebe. Es uno de los fieles de Galarreta. «Voy casi todos los jueves, me encanta el remonte. Antes había más calidad globalmente y más plantilla que ahora».

O Galarreta o Benidorm

No se pierde un festival. Salvo el más importante, el de hoy, el del adiós del mito. El que tiene escrito en oro su nombre en la historia del remonte. «Me da una pena terrible no poder ir a Galarreta. El lunes mismo me voy a Benidorm con unos amigos a pasar dos semanas».

«Es como si fuese mi hijo -añade Miguel-. Ha sido un fenómeno como remontista. Nadie tiene once txapelas individuales como él y otras cinco de Parejas. Encima dando ventajas. No he conocido otro como él. La gente mayor dice que Ábrego fue mejor, pero no estoy de acuerdo. Koteto ha dado espectáculo siempre y es un crack como persona».

«Da mucha pena que se retire, se va el cogollito del remonte», dice Luis Martín, su amigo el carnicero

Para Benita Grazenea, la pescatera, «Koteto es muy sencillo, muy niñero, la alegría del pueblo»

«Es una figura en el pueblo, de los más 'xelebres'», dice convencida Ainara Mendia, la farmacéutica

Es el propio Koteto Ezkurra quien nos hace de guía. No quiere que su gente más querida se quede fuera de este reportaje. «Ahora os voy a llevar a la farmacia, a la auténtica del pueblo, la de toda la vida», nos adelanta. Dicho y hecho. Toca la puerta y sale a la calle acompañado por Ainara Mendia Ibarra, la farmacéutica, con quien jugaba diariamente en la calle cuando ambos apenas levantaban un palmo del suelo.

Tiene 41 años y lleva diez al frente del negocio familiar. «La fundó mi abuelo Antonio, que vino a Doneztebe desde Sanguesa con la madre de Koteto a trabajar aquí. Mi padre, Kotoño, recogió el testigo y ahora sigo yo», proclama con orgullo antes de darnos a conocer que «mi bisabuelo, Ángel Ibazeta, era de Ondarroa y fue intendente del frontón de Cuba».

Una caja de sorpresas

Ainara es una caja de sorpresas. Canta en el coro de Doneztebe y hoy no podrá estar en Galarreta acompañando a su amigo del alma. «Me gustaría haber estado, pero cantamos por la noche en las cuevas de Zugarramurdi. Ha coincidido así, ya es mala suerte». Tiene auténtica devoción por Koteto. «Siempre ha sido muy simpático, muy salado, carismático. Es una figura importante en el pueblo, de los más 'xelebres'. La gente conoce Doneztebe por Koteto y el Bordatxo».

La última parada tiene connotaciones especiales. Allí, en la juguetería Isabel, es donde Koteto vivió sus primeros sueños rodeado de coches de metal, tractores, espadas de plástico, soldaditos, globos... Allí era donde los ojos se le ponían como platos al ver en el escaparate las novedades que acababan de traer al pueblo. «No tardaba ni un segundo en entrar dentro a echar un vistazo», comenta Marisol Iturria, quien lleva desde los catorce años en Isabel, la tienda de comestibles que regentaba su madre y que ella convirtió en juguetería. A día de hoy sigue vendiendo fruta, más que todo por tradición familiar. «A Koteto le encantaba estar aquí cuando era un crío. Y cuando ha sido padre, también. Siempre ha sido buen cliente y nos une una gran amistad».

A Marisol le parece «muy bien» que se retire «estando como está, jugando partidos a gran nivel. Seguirá siendo Koteto aunque no juegue. Doneztebe se conoce gracias a él. Su familia también es muy conocida. Tenían un bar, el asador Ezkurra, al que acudía la gente de todos los pueblos limítrofes. Los sábados siempre estaba lleno. Eran famosas sus chuletas y el ajoarriero. Y ahí trabajaban todos los hermanos, dos chicos y cuatro chicas, incluido el propio Koteto».

La casa Alsua

La ruta no puede saltarse la casa Alsua, donde nació el famoso palista Carmelo Zenoz 'Alsua', uno de los símbolos de Doneztebe, derribada en su día y «reconstruida piedra a piedra» nos dice Koteto antes de concentrar nuestra mirada en los barrotes de la barandilla del primer piso, hechos con cañones de fusiles utilizados en la Guerra Civil.

Le dejamos en una improvisada tertulia en la puerta del bar El Café, propiedad de Iñaki Lizaso, uno de sus grandes enemigos deportivos, junto a su inseparable José Javier Etxeberria, Etxeberria III, que hoy será su zaguero, Patxi Iribarren, exremontista cuya prometedora carrera se truncó por una lesión -dicen de él que era todo un portento físico- y Eduardo Agirre. Todos quintos del 73.

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