Balonmano

Un clásico diferente en el Gasca

Uxue Ezkurdia aparece en uno de los últimos enfrentamientos contra el Rocasa canario./JOSÉ LUIZ OUBINA
Uxue Ezkurdia aparece en uno de los últimos enfrentamientos contra el Rocasa canario. / JOSÉ LUIZ OUBINA

La rivalidad entre el Super Amara y el Rocasa ha crecido a pasos agigantados a lo largo de la última década

Xabier Galartza
XABIER GALARTZA

El Super Amara-Rocasa Gran Canaria ha pasado a convertirse en el clásico del balonmano femenino de estos últimos años al erigirse como los claros dominadores de la disciplina, tanto en la Liga como de la Copa, en virtud de los resultados acumulados. Además, se da la curiosa circunstancia de que son los dos equipos más veteranos de la categorías. Las canarias ingresaron en la División de Honor en la campaña 1989/90, un año antes que el cuadro donostiarra, entonces bajo su denominación original de Bidebieta. Mañana volverán a cruzarse en el Gasca a partir de las 20 horas en un duelo que volverá a ser (casi) decisivo.

Desde la temporada 2012/13, en la que el equipo donostiarra se llevó su primer triplete, han pugnado en casi todas las ediciones por los tres títulos en liza (Liga, Copa y Supercopa).

Salvo en las finales de la Copa de 2015 y 2017 en la que las canarias se anotaron el triunfo, el resto de las finales en las que se han jugado algún título durante este último lustro, el Bera Bera ha ganado el siempre el pulso, no con pocos apuros.

El conjunto donostiarra se ha llevado casi todos los títulos en juego desde hace siete ediciones.

Hace dos se quedó en las puertas del triunfo en la Liga y en la Copa y el año pasado volvió a ser subcampeón en el torneo del K.O. De la mismo manera, se ha llevado todas las supercopas jugadas desde 2013 salvo la de 2018, que fue para el conjunto canario, tras batir en la final al entonces campeón de Liga Guardés.

El Rocasa no gana ligas

El Rocasa tiene una cuenta pendiente con la Liga, ya que no ha sido capaz de imponerse en ninguna ocasión, por lo que se ha tenido que conformar con los subcampeonatos. Casi siempre se lo ha impedido el Bera Bera, lo que le ha llevado a convertirse en su bestia negra, hasta el punto de verse ante la imposibilidad de festejar un título por contar con peor golaveraje que las donostiarras.

Sus enfrentamientos particulares no se reducen sólo al campeonato doméstico. El equipo isleño ha perdido tres finales de Supercopa con las donostiarras de manera consecutiva y de las cuatro finales de Copa disputadas el Bera Bera se ha impuesto en dos. Las donostiarras han jugado las últimas siete finales coperas de forma consecutiva imponiéndose en tres ocasiones, aunque el número total de copas logradas es de cinco.

El salto a la primera línea de estos dos equipos no fue casual, ya que se produjo como consecuencia directa de la reconversión que experimentaron los equipos a raíz de la crisis económica que comenzó a finales de la pasada década. Esta situación se llevó por delante al Itxako, hasta entonces el conjunto navarro, que llegó a rozar con los dedos la consecución del título de la Champions, se mostraba intratable.

Los presupuestos que manejan hoy los dominadores del campeonato son mucho más modestos, lo que les sitúa en una clara situación de desventaja cuando saltan a Europa.

Jugadoras foráneas

La política de fichaje de jugadoras extranjeras ha variado igualmente. La liga española ha dejado de ser un vergel para las jugadoras de los antiguamente conocidos como países del Este y en la actualidad sudamérica se ha convertido en el caladero de muchos equipos.

Por eso no es casualidad que la procedencia de ocho de las nueve extranjeras que se reparten entre las dos plantillas sean de origen americano. En concreto, el Rocasa cuenta con cinco jugadoras extranjeras. Se trata de la extremo derecho Glenys Reyes; la lateral izquierdo, la argentina Manuela Pizzo; la cubana Lisandra Lussón, y las dos centrales, la brasileña Vitoria Do Santos y la croata Slavica Schuster. No todas pueden ser titulares.

Lussón es su jugadora más determinante. Cumple su tercera temporada en el equipo canario, mientras que Pizzo se limita a trabajar solo en defensa. Schuster asume la responsabilidad de generar el juego ofensivo junto con María González, con la que comparte la posición de central.

Las estadísticas particulares entre canarias y guipuzcoanas sonríen felizmente a estas últimas. Hasta la fecha se han medido en 53 ocasiones en Liga con un bagaje del doble de victorias para las donostiarras (34 por 17 las canarias) y dos empates.

El calendario ha sido muy caprichoso los últimos años y ha querido que en las últimas seis ediciones, salvo la presente, el partido de vuelta se resuelva en las Islas Afortunadas.

De los 26 partidos jugados en Donostia, el Super Amara Bera Bera ha vencido en 19 y encajado seis derrotas además de saldar un duelo en empate. De sumar la séptima derrota, el Bera Bera pasaría a depender de terceros. Una situación que la ha vivido en repetidas ocasiones en las últimas ocasiones pero que siempre ha terminado con final feliz.

El triunfo del Bera Bera en cambio le allanaría el camino hacia su sexta liga, aunque todavía faltarían por jugarse ocho jornadas más, en la que ambos equipos tendrían que hacer frente a un exigente calendario. Al Bera Bera le favorece jugar los partidos más duros en casa.

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