Tour de Francia

Reflexión antes de la investidura

Txomin Perurena
TXOMIN PERURENA

Gabika decía que el día de descanso es para descansar. No se entrenaba ese día. A lo sumo, iba a dar una vuelta en bici al pueblo más próximo. La jornada de reposo de ayer era apropiada para comentar, estudiar, recapacitar, planificar... Un día para rebobinar hacia atrás y mirar adelante para ver lo que resta. Fuera del autobús, en una sala del hotel. Importante. Más de lo que parece. Cuando dirigía a Orbea bajo sus distintas denominaciones, a falta de tres o cuatro días para llegar a París Benito Urraburu, cronista de ciclismo de este periódico, acostumbraba a preguntarme por el balance de mi equipo en el Tour. Le contestaba que esperara porque tenía la esperanza de rascar algo antes del final. Imaginen lo que puede variar el balance de Alaphilippe, Pinot, Thomas, Bernal, Kruijswijk, Buchmann y Landa en las seis jornadas que restan.

El día de descanso es idóneo para la reflexión antes de la investidura. En Nîmes, como en Madrid, la tensión es alta y los acuerdos no pareces fáciles, sino todo lo contrario. Porque chocan los intereses de unos y otros. La incertidumbre pesa de momento más que cualquier balance. Dos minutos no parecen una diferencia insalvable. Ahora bien, es más fácil perderlos que recuperarlos. Y eso vale para todos. Alguno esperará que el líder haga otro pequeño crack. Tampoco hace falta unos grande. Los Pirineos no han decidido nada, pero han dicho mucho y han dejado la puerta abierta.

Anuncian calor para esas cumbres alpinas de más de 2.000 metros de altitud. Cuando vas al límite, levantas la cabeza, miras el cartel indicador, lees que restan 18 kilómetros para la cima y se te cae el mundo encima. Le va a pasar a más de uno. De todas maneras, primero hay que superar la etapa de hoy en Nîmes, idónea para los sprinters. Conviene no despistarse. La tramontana sopla en esa zona. Supongo que después de lo vivido la semana anterior, los corredores estarán muy atentos. Incluiso un Pinot rabioso y con fuerza. Se siente superior en la montaña. Tiene que seguir dando guerra para alcanzar su gran objetivo, que ahora mismo es el maillot amarillo.