Tour de Francia

Fuglsang, con una fuerte contusión en la rodilla

Fuglsang, con sangre en el rostro y a rueda de Pello Bilbao durante la persecución de ayer. / EFE
Fuglsang, con sangre en el rostro y a rueda de Pello Bilbao durante la persecución de ayer. / EFE

El danés se cayó a 18 kilómetros de meta y recibió cuatro puntos de sutura en la ceja, pero no perdió tiempo gracias al trabajo de su equipo

El Diario Vasco
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«Me he caído y cuando me iba a levantar un tío ha aparecido volando y no sé qué ha pasado. Tengo una contusión en la rodilla y varios puntos en el ojo, pero todo lo demás debería de estar bien. Seguro que la contrarreloj por equipos no va a resultar un día sencillo, pero aún quedan por delante veinte etapas, así que ya veremos».

La explicación es de Jakob Fuglsang (Astana), que llegó a la meta de Bruselas sangrando a chorros tras haber sufrido una aparatosa caída a 18 kilómetros de la meta, que pudo terminar con el mismo tiempo que el pelotón.

El ciclista danés rodaba a 42 kilómetros por hora en el momento de la caída. Esperado por algunos compañeros de equipo, logró enlazar con el pelotón -que no forzó para distanciarle- a falta de 10 kilómetros para la meta. Sangraba de forma abundante por una ceja y fue atendido en carrera por los médicos del Tour.

Sufre un golpe en una ceja y contusiones en el codo y en la rodilla derechos, por lo que fue sometido a radiografías en el camión médico que descartaron la fractura. El veterano corredor del Astana recibió cuatro puntos de sutura en la ceja. Posteriormente se le realizaron pruebas complementarias, que confirmaron que no hay fracturas pero detectaron una «fuerte contusión muscular en torno a la rodilla» derecha.

El gernikarra Pello Bilbao, compañero de equipo de Fuglsang, dijo que vio «aturdido» a su jefe de filas. «No sé si tiene alguna lesión, pero después de la caída se quedó aturdido y le costó arrancar. Luego se fue recuperando y pudimos enlazar con el pelotón».

El mánager del Astana, Alexander Vinokurov, admitió que «es una pena caerse en la primera etapa, pero sabemos que forma parte de la carrera. No tiene nada grave, alguna cicatriz en una rodilla y en una ceja».

Vinokurov recordó que Fuglsang llegaba al Tour en un gran momento de forma, con la intención de superar con creces la duodécima posición que logró el año pasado. «Está en un gran momento, pero ha tenido mala suerte. Son cosas que forman parte de nuestro oficio», señaló Vinokurov.

Thomas evita besar el suelo

Quien también estuvo a punto de besar el asfalto fue Geraint Thomas (Ineos), defensor del título que evitó por poco verse inmiscuido en una multitudinaria caída en el tramo final de la etapa.

El galés confirmó que pudo esquivar a los corredores que estaban en tierra, entre ellos el velocista holandés Dylan Groenewegen. «Estoy bien. Tuve bastante margen para esquivar la caída y, aunque puse pie a tierra, lo importante es que no tengo ningún daño. Simplemente me golpeó una bicicleta», dijo Thomas.

«Los compañeros me protegieron y juntos pudimos salvar la etapa. La comunicación fue buena y vamos a intentar que siga igual. La primera semana es importante no perder tiempo», aseguró el último ganador de la carrera.