El Guggenheim se conecta con la revolución digital

Vista de la sala Zero en el Guggenheim, una introducción al museo realizada con tecnología punta. / DV
Vista de la sala Zero en el Guggenheim, una introducción al museo realizada con tecnología punta. / DV

El museo emprende un plan que incluye una nueva web y un proyecto de inteligencia artificial para saber cuánto tiempo pasan los visitantes en las distintas salas

Iñaki Esteban
IÑAKI ESTEBAN BILBAO.

Juan Ignacio Vidarte, director general del Guggenheim, tiene claro que el museo se dedica a proporcionar experiencias artísticas significativas y que sin la visita directa a las salas ese objetivo resulta imposible. Pero también sabe que las tecnologías pueden enriquecerla antes, durante y después de la misma en un contexto en el que el perfil de la mayoría de los visitantes incluye la faceta digital. «La web es importante para nosotros porque tenemos un público que en un 70% viene del extranjero y en un 90%, de fuera de Bizkaia. Pero la digitalización implica mucho más», explica.

«Un plan digital tiene que afectar al funcionamiento de toda la organización y enriquecer la visita aportando contenidos específicos. Y debe mejorar nuestra relación con la audiencia de distintas geografías y generaciones, en especial con las más jóvenes», enumera Vidarte.

Para pilotar el plan se ha incorporado a la plantilla Diego Cenzano como director técnico de Transformación Digital, que próximamente tendrá a otra persona a su lado. «En lo que se refiere a nuestro trabajo interno, no sólo se trata de mejorar las herramientas, sino de compartir la información y de que fluya entre los departamentos, entre los conservadores y organizadores de las muestras, de comunicación, educación, montaje, proveedores, empresas asociadas...», explica.

La digitalización mejorará la comunicación con los 47.000 amigos y 'communitys' del museo

Ahora están buscando una herramienta de archivo para alojar contenidos sobre la colección, los montajes de exposiciones y los catálogos. «En los últimos cuatro años hemos aumentado el número de muestras y poder consultar cómo hemos resuelto los problemas nos va a dar más agilidad», añade Vidarte.

Todo pasa por el móvil

Para llegar a los distintos públicos, Cenzano y Vidarte coinciden en que el móvil se ha convertido en el instrumento básico de comunicación y por eso harán que por él pase la compra de entradas, lo que reducirá las colas, y los contenidos de las audioguías, a los que se accede con un código.

La digitalización les permitirá asimismo mejorar su comunicación con los amigos del museos -unos 22.000 y con un crecimiento de cinco mil en los últimos seis años aproximadamente-, así como con los miembros de Community, personas con un interés por el museo y sus actividades. Los dos grupos suman 47.000 miembros.

En el ámbito educativo, el Guggenheim ha firmado un acuerdo con Microsoft para incorporar a su programa materiales interactivos y audiovisuales. «Se trata de llevar el museo más allá del espacio físico con aulas virtuales y charlas en tiempo real, a la que se podrán conectar los colegios. La primera experiencia de este tipo la tendremos antes del verano», resalta Cenzano.

Este año se pondrá en marcha el proyecto de inteligencia artificial. Aprovechando el cambio en la iluminación a lámparas led, están colocando unos dispositivos que permitirán analizar los tiempos que los visitantes pasan dentro de las distintas salas y en las áreas dentro de ellas a partir de las señales que emiten los móviles, siempre de manera anónima. También recogerán y procesarán los mensajes de las redes sociales. «Tenemos 1,3 millones de visitantes y sabemos muy poco de ellos, qué les ha parecido la visita, qué les ha gustado más o menos, cuánto tiempo han estado en la taquilla y cuánto en el ropero. Esa información nos ayudará a mejorar», dice Vidarte. El Guggenheim del futuro ya está aquí.