Un nuevo hogar para los peregrinos

El Coro Ametsa estuvo presente en la inauguración junto a los primeros caminantes y miembros de la asociación Jakobi. /  EKAITZ RETAMOSA
El Coro Ametsa estuvo presente en la inauguración junto a los primeros caminantes y miembros de la asociación Jakobi. / EKAITZ RETAMOSA

El nuevo albergue de Jakobi, ubicado en el número 1 de la calle Lesaka, abrió el martes sus puertas para «dar el mejor servicio»

EKAITZ RETAMOSA IRUN.

Si a principios del mes de julio la Asociación Jacobea Irun-Bidasoa celebraba en la sala capitular del Ayuntamiento de Irun el tercer aniversario de la declaración por parte de la UNESCO de los Caminos de Santiago del Norte como Patrimonio de la Humanidad, ayer en un sencillo acto se inauguró el nuevo hogar de los peregrinos. Y, en apenas dos días, la afluencia ha rondado las 80 pernoctaciones. «Todo ha sido una carrera contra el reloj», explicaba Joxin Galzakorta, presidente de Jakobi.

La calle Lucas de Berroa, en Anzaran, ha dado paso a la calle Lesaka en el barrio del Pinar para que el nuevo albergue de Jakobi siga recibiendo a los peregrinos en unas mejores instalaciones. «El objetivo es dar el mejor servicio posible a nuestros visitantes», declaraba Joxin.

Y es que el nuevo espacio ha crecido. «Antes teníamos 50 camas y dos baños para los peregrinos», explicaba el presidente, y la nueva ley del Gobierno Vasco exige que los albergues tengan, por cada 10 peregrinos, una ducha, un váter y un lavabo, «y éste cumple los requisitos», decía orgulloso.

Más espacio

El albergue de la calle Lesaka dispone de tres habitaciones, bautizadas con el nombre de Irun, Hondarribia y Hendaya, «siempre haciendo un guiño a la Bahía de Txingudi», comentaba Joxin. Están situadas en la primera planta y en cada una de ellas hay 10 literas para 20 peregrinos: «hay mucho más espacio», apuntaba Galzakorta, y añadía que, con el patio del antiguo colegio, opción que el albergue de antes no contaba, «los peregrinos van a estar más relajados».

Aunque el espacio haya cambiado, la filosofía de la asociación continuará siendo la misma. «Siempre hemos querido que el albergue sea humilde», admitía Joxin. «Hay que tratarles como nos gustaría que nos tratasen fuera de nuestro hogar», concluía el presidente, antes de degustar un pequeño picoteo con los nuevos caminantes.

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