Un San Marcial radiante

Vídeo: Así ha sido el Alarde tradicional. / Vídeo: TELEDONOSTI / Foto: DE LA HERA

Irun vibró el sábado, día de San Marcial, con el desfile de sus alardes. Una multitud abarrotó las calles y balcones. Hasta el sol se apuntó a la fiesta

Ainhoa Iglesias
AINHOA IGLESIAS

Irun disfrutó ayer de su día grande. La ciudad celebró San Marcial con el desfile de sus alardes: el tradicional, compuesto por más de 8.000 soldados y sus 19 cantineras repartidos en 19 compañías, y el mixto, formado por un total de once, integradas por más de 1.600 personas, entre ellas mujeres que también participan como soldado.

Como cada 30 de junio, la localidad del Bidasoa recordó la victoria de sus milicias sobre las tropas francesas en la batalla de San Marcial de 1522, cuando, según cuenta la tradición, mujeres, ancianos y niños lograron distraer la atención de sus enemigos con antorchas, haciéndoles creer que eran atacados por un flanco, cuando realmente sufrirían el asalto por su retaguardia. Este 2018, no obstante, prometía ser especial. «Noto a la gente cada vez más volcada», opinó el viernes el general del Alarde tradicional, Paco Carrillo, durante la revista. El Alarde público vivió también una previa cargada de significado, dado que este año cumple 20 años. «Las sensaciones que tenemos nos llevan a pensar que va a ser un Alarde más numeroso que otros años», auguraba la general Inma Landa. Ambos tuvieron razón. Ayer en las calles de Irun no cabía un alfiler. Hasta el sol se apuntó a la fiesta.

Alarde Tradicional

El cornetín de Jon Agudo dio incio al desfile poco después de las siete y media de la mañana. Juanjo Martínez, al frente de la escuadra de Hacheros, fue una vez más el encargado de dar los primeros pasos del Alarde tradicional. En las aceras, una multitud recibió a la escuadra entre vítores y aplausos. Irun se vuelca siempre en la celebración de su gran día pero el sábado las calles y balcones estaban a rebosar.

El giro de los hacheros para entrar en la plaza San Juan es siempre uno de los momentos más característicos del desfile y todos los miembros que componen la escuadra lo ejecutaron con la gracia y solemnidad que requiere. Poco a poco continuó la marcha hasta completar el puzzle que conforman compañías, cantineras y figuras del Alarde en la plaza San Juan. Si hay una imagen que define a Irun es la de los adoquines a los pies del consistorio tupidos por una marea blanca, roja y negra.

El alcalde de Irun, José Antonio Santano, y otras autoridades municipales, recibieron en el Palacio Consistorial al desfile tradicional. Como en años anteriores el regidor socialista solo contempló este Alarde desde la balconada del consistorio, aunque trasladó su «respeto» al mixto y aplaudió que la fiesta transcurriera con «tranquilidad total».

En su tercer año como general Paco Carrillo entró, esta vez sí, a un galope ligero. El año pasado la lluvia obligó a que manejara el caballo con prudencia, por lo que el sábado pudo desquitarse y plantarse frente al Ayuntamiento con el brío que requiere la celebración. Una vez frente a sus hombres, Carrillo abogó por la «alegría y formalidad» para que la fiesta fuera vivida con intensidad, sí, pero ciñéndose al protocolo. Sus palabras calaron, dado que tras pasar revista, saludar al consistorio y proclamar los habituales 'Gora Irun!' 'Gora San Marcial!', el general se vio recompensado por tres descargas sincronizadas, al unísono, de sobresaliente. Magistrales sonaron también, como siempre, el cornetín de Jon Agudo por una parte y, por la otra, el Teiro, la pieza musical de la tamborrada que acompaña a la compañía Bidasoa en la recogida de la bandera de la ciudad en los 'arkupes' -la arcada- del Ayuntamiento.

Tal como indica el orden del día, tras los actos en la plaza San Juan el Alarde Tradicional completó el recorrido por el corazón de Irun, con el interés, como siempre, especialmente centrado en la calle Mayor. Las compañías llegaron a la iglesia del Juncal donde se ejecutaron nuevas descargas y se recogió el Pendón. A medida que el Alarde fue llegando a la calle Santa Elena se fueron rompiendo filas, dando el desfile por concluido.

La tradición dicta que a media mañana toca subir al monte San Marcial, donde a las doce la Corporación Municipal cumplió con el voto secular del año 1522. Después, la ofrenda floral y la misa en la ermita cerraron el programa matutino.

El general Paco Carrillo pasa revista en la plaza San Juan.
El general Paco Carrillo pasa revista en la plaza San Juan.

Alarde público

A las diez y cuarto de la mañanatomó el relevo de la fiesta el Alarde público, que este 2018 celebra su 20 aniversario. No es fácil hacer sonar un cornetín, pero Jon Indakoetxea se estrenó en esta labor con sonido firme. Igual de seguros fueron los primeros pasos de Elixabete Rekarte Ibarra, cabo de Hacheros, quien guió a su escuadra por el centro de la ciudad.

Con el sol ya bien plantado sobre el cielo y las temperaturas en ascenso, todas las compañías que conforman el Alarde público fueron tomando posiciones en la plaza San Juan. Frente al aguacero que el año pasado sacudió la fiesta constrastó el sábado la imagen de numerosos soldados del Alarde público desfilando con gafas de sol. Hizo calor y sólo las cantineras pudieron mitigar un poco el bochorno agitando algo más de lo habitual sus abanicos.

El Alarde Mixto contó con el apoyo de la adjunta del Ararteko, Julia Hernández, de la directora de Emakunde, Izaskun Landaida, la portavoz de EH Bildu en el Parlamento vasco, Maddalen Iriarte, así como DE distintos miembros de Podemos, como su senador Josetxo Arrieta, y los miembros de la dirección de este partido David Soto y María Valiente, entre otros.

Landaida recordó que todavía queda «mucho camino por hacer», no obstante, aplaudió «los pasos que se han dado» con un Alarde que incluye a mujeres soldado en el que «cada vez participa más gente». Destacó además que «no hay marcha atrás» en este camino, porque «el futuro es igualitario».

Por su parte Iriarte criticó a las instituciones por «crear leyes que no se cumplen», en alusión a la «falta de respaldo institucional» al Alarde público.

La general Inma Landa accedió a la plaza San Juan a la carrera, desatando numerosas exclamaciones de admiración entre los seguidores del Alarde público. «¿Sabéis cuantos somos? Somos 1.625», celebró Landa frente a sus generales. Este año la participación ha aumentado en ambos alardes al caer la celebración en fin de semana. En el tradicional fueron 600 los soldados que se sumaron al desfile.

Los cañonazos de Artillería acompañaron a la tamborrada a su paso por los 'arkupes' del consistorio. Cuando el Teiro dejó de sonar el protagonismo recayó de nuevo sobre el cornetín de Indakoetxea y las ódenes de Landa. La primera descarga fue bastante bien. La segunda tampoco sonó mal, pero obligó a la general a emplearse a fondo con su caballo, algo revuelto por el estruendo. No obstante, la experiencia se nota y consiguió dominarlo sin demasiados contratiempos. Más tranquila para Landa pero menos perfecta fue la tercera descarga, con algunas balas perdidas.

Antes de abandonar la plaza San Juan muchos soldados del Alarde público se arrancaron a brincar y bailar al ritmo de la tamborrada. Había, hay, muchas ganas de fiesta y se notó.

Con pífanos y tambores marcando el paso, las compañías fueron abandonando las inmediaciones del Ayuntamiento. Bidane Zabala Mendizabal, cantinera de Artillería, fue la encargada de cerrar el desfile.

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