Unax Blanco (Director de 'Zuk'): «Vemos que tratan a los refugiados como personas, no son un número»

Zuk. Unax Blanco presenta esta noche el documental en el claustro de San Andrés./FÉLIX MORQUECHO
Zuk. Unax Blanco presenta esta noche el documental en el claustro de San Andrés. / FÉLIX MORQUECHO

El documental 'Zuk' recoge el trabajo de cuatro organizaciones vascas en Euskadi y en el Mediterráneo ante la crisis de los refugiados

Félix Morquecho
FÉLIX MORQUECHOEIBAR.

El ciclo de audiovisuales, que organiza Arrate Kultur Elkartea, llega hoy a su fin con un documental sobre un tema de plena actualidad desde hace unos años. 'Zuk' es el segundo trabajo de Unax Blanco que trata la crisis de los refugiados y lo hace para responder a una pregunta, ¿qué puedo hacer yo?

-Le iba a preguntar por un título tan apelativo.

22
00. Charla con Iñigo Mijangos, de Salvamento Marítimo Internacional.
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30. Proyección del documental 'Zuk'. Ambas actividades serán en el claustro de la parroquia San Andrés, o en caso de lluvia, en la sala Topaleku de Arrate Kultur Elkartea.

-Todo el mundo puede ayudar. Nosotros fuimos refugiados en su día y ahora nos toca acoger. No hace falta ir hasta el mediterráneo para ayudar, aquí hay gente que necesita nuestra ayuda.

«Que estemos arrasando África para tener nuestros móviles tiene efectos secundarios»

-¿Eso se recoge en el documental?

-Sí, son cuatro historias y dos de ellas suceden en Euskadi y las otras dos en Grecia y en aguas libias. Es la evolución a partir del primer documental, porque cuando lo hicimos éramos todos muy novatos, aunque fuera un tema que aparece en todos los informativos en 2015 nos impactó. Un amigo, Borja Olabegogeaskoetxea, que estaba allí, me llamó para explicarme que lo que estaba pasando era increíble, y me dijo «hay que contar esto», y el primer impacto con mil personas llegando cada noche es impresionante.

-Pero...

-Pero nos hemos acostumbrado a ello. Tenemos que ser conscientes de que eso está pasando allí, y aquí hay gente que necesita nuestra ayuda, y con cualquier gesto que hagamos les podemos ayudar.

-¿Cómo se refleja esa situación cerca de nosotros?

-Una de las historias es la de Abdul, un senegalés que lleva cinco años aquí, que está trabajando, ha estudiado castellano, está estudiando euskera... Y después de estar cinco años aquí le han denegado los papeles y le han tenido que echar del trabajo. Esa historia del día a día refleja todas las dificultades que tienen para integrarse en esta sociedad.

-¿Los problemas para los refugiados no terminan en las fronteras?

-Eso es. En estos últimos días estamos oyendo que ya están aquí, que hay refugiados llegando en autobús... Nos tenemos que dar cuenta de que el mundo se está globalizando y la consecuencia de que nosotros estemos arrasando África para tener nuestros móviles y nuestras cosas tiene efectos secundarios. Hay gente que está huyendo de las guerras, del hambre de los saqueos... esa gente va a venir aunque pongamos paredes o no les quieran dejar entrar por el mar.

-Hay cuatro organizaciones vascas con las que han colaborado en este documental, ¿qué importancia tiene el trabajo que están haciendo?

-Yo creo que son diferentes enfoques. Unos están sobre el terreno y tienen un mérito increíble, porque son ONGs muy pequeñas llenas de voluntarios. Estando allí ves que hay ONGs grandes, con muchos medios y que llegan a muchos sitios, pero estas organizaciones vascas son pequeñas y tratan de tú a tú al refugiado, se involucran y consiguen que esas personas se sumen a su proyecto. Hemos visto refugiados trabajando con Zaporeak en sus cocinas, gente siria trabajando como enfermeros con Salvamento Marítimo Humanitario... Vemos que tratan a los refugiados como a personas, no son un número.

-¿Y las organizaciones que trabajan aquí?

-Hemos estado con CEAR, que es el primer contacto de los refugiados cuando llegan aquí, les llevan a casas de acogida y hacen un seguimiento para que las personas refugiadas se integren en la sociedad. La cuarta es Ongi Etorri Errefuxiatuak, un movimiento diferente con una idea más social que trata de hacer presión. Estuvimos con ellos en el acto del 83 aniversario del bombardeo de Gernika, que nos pareció muy gráfico. En 1937 nosotros tuvimos que huir, fuimos refugiados de la guerra en otros países de Europa, y ahora la situación ha dado la vuelta, nos toca a nosotros ser un país de acogida.

-¿Qué tal es la difusión de un documental de este tipo?

-Es complejo. Hemos tenido ayuda del Gobierno Vasco que es lo que ha cubierto el coste del documental, pero una cosa es hacerlo y otra distribuirlo. Es difícil, no son documentales cómodos de ver pero es necesario. Estrenamos 'Zuk' en Zinexit, luego fue al Festival de Cine y Derechos Humanos, pero a partir de ahí toca moverlo por tu cuenta. Estamos abiertos a quien lo quiera emitir y algunas de las organizaciones lo están moviendo porque refleja su trabajo. Por ejemplo, SMH está metido en un nuevo proyecto 'Aita Mari', y es un apoyo potente poder mostrar su trabajo en imágenes.

-¿Habrá una charla previa a la proyección?

-Sí, normalmente sería a continuación pero se puede hacer muy tarde así que tendremos antes a Iñigo Mijangos, coordinador de SMH, y nos va a explicar la última hora del proyecto para poner el barco pesquero 'Aita Mari' en aguas libias para hacer los rescates. Y al acabar el documental, si alguien quiere preguntar algo, yo encantado.

-En 2016 'Refugiados, camino a ninguna parte?, en 2018 'Zuk', ¿para 2020 habrá acabado esta crisis?

-Espero que no se tengan que hacer documentales de este tipo, pero yo creo que inevitablemente se va a tener que hablar del tema. No es un problema de aquí, es algo global. En Estados Unidos hemos visto el muro, familias separadas, niños enjaulados... Tenemos que cambiar el chip.

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