Lezetxiki, punto de partida del ser humano en Euskal Herria hace 200.000 años

Excavaciones. Los trabajadores de Lezetxiki con el director Arrizabalaga observando, a la derecha, el progreso en 2015.
/GOÑI
Excavaciones. Los trabajadores de Lezetxiki con el director Arrizabalaga observando, a la derecha, el progreso en 2015. / GOÑI

Durante la próxima semana se realizarán visitas a la cueva en euskera, castellano e inglés

IKER MURILLO ARRASATE.

Pocos dudan a estas alturas de la importancia de Lezetxiki como punto de partida para conocer la historia de nuestros ancestros más lejanos. Años de excavaciones e investigación han convertido este yacimiento arrasatearra en un punto de obligada visita para aquellos que sientan curiosidad por la vida prehistórica en el País Vasco.

Con la llegada de julio y del buen tiempo, el Ayuntamiento se ha hecho eco de esta curiosidad y ha organizado tres visitas guiadas a Lezetxiki. Las salidas se realizarán a lo largo de tres días, el 20 de julio en inglés, el 21 en euskera y el 22 en castellano. Al tratarse de un yacimiento arqueológico de primer orden y para preservar su conservación, el número de visitantes está limitado a 20 personas por grupo.

La previa inscripción es obligatoria, y para poder hacerlo, hay dos opciones. La primera de ellas es rellenar el formulario en la web municipal (arrasate.eus/inscripciones) o llamar al BAZ (94325 20 00) hasta el 19 de julio (el último día se podrá llamar hasta las 13:00). Todas las salidas partirán de la Herriko Plaza a las 9:30 y concluirán en Sebero Altube a las 13:00. Así mismo, la organización ha querido recordar a aquellos que se inscriban el 21 de julio que, una vez finalizada la ruta, podrán acercarse a la feria de productos de caserío de Arrasate (Baserritarren Azoka) y a la V Edición del Día del Txakolí de Alto Deba.

Por otro lado, los organizadores de las visitas han informado que, dada la gran aceptación de la actividad, existe la intención de organizar estas visitas nuevamente para aquellos que se queden fuera de estas. Para ello, han habilitado la dirección de correo turismo@arrasate.eus en la que podrán escribir informando de su deseo de ver la cueva.

Monumento arqueológico

Lezetxiki es actualmente uno de los yacimientos clásicos más importantes de la península Ibérica. Fue descubierto por el sacerdote Mondragonés Justo Jauregi y su amigo, el reconocido sacerdote de Ataún, José Miguel Barandiarán, hace más de 90 años.

Justo Jauregi-Arraburu era un joven seminarista, hijo del maestro de Garagartza, que fue compañero de estudios de José Luis Iñarra en el Seminario de Vitoria y, al igual que él, alumno de don José Miguel Barandiarán. En 1928 puso en conocimiento de su profesor la existencia de restos prehistóricos en Lezetxiki.

Gracias a la información que Justo Jauregi-Arraburu facilitó a José Miguel de Barandiarán, este lograría más tarde desenterrar una de las pistas de la prehistoria vasca más reconocidas. Concretamente, el húmero humano más antiguo hallado hasta la fecha en Euskadi. Fue atribuido a una hembra de la especie 'Homo Heidelbergensis' que vivió hace más de 164.000 años. Este dato es significativo, ya que sólo los restos encontrados en Atapuerca tienen una antiguedad mayor que el húmero de Lezetxiki. Se llegó además a la conclusión de que la mujer tenía una edad comprendida entre los 30 y los 35 años y una estatura cercana al metro y medio. El descubrimiento se realizó en 1965, ocho años después del fallecimiento de Justo Jauregi.

Desde entonces, los descubrimientos han sido muchos y variados. Con el paso de los años se han hallado un premolar, un molar y conchas utilizadas como colgante de un 'Homo Neanderthalensis' que vivió en la cueva durante el Paleolítico medio. Además, se ha logrado rescatar un fragmento de mandíbula de Homo Sapiens y diversos restos óseos animales, correspondientes a glotones (carnívoro fornido y musculoso que se asemeja a un pequeño oso), leones y osos cavernarios, entre otros animales protagonistas del período prehistórico en el valle del Alto Deba. La presencia de los restos de animales hace pensar a los investigadores que los habitantes de Lezetxiki no residieron allí de forma ininterrumpida.

Excavaciones

Tras el cierre definitivo del yacimiento en noviembre de 2016, después de 20 años de investigaciones, se arrojaron varios datos interesantes que sirven para comprender aún más en profundidad la importancia de esta cueva en los primeros compases de la historia del País Vasco. En total, se lograron recuperar más de 55.000 objetos (la mayoría de ellos restos óseos), que han dado pie a cuatro tesis doctorales ya concluidas, 49 artículos en revistas de carácter internacional y 96 ponencias. Para álvaro Arrizabalaga, responsable del proyecto, fue especialmente interesante el descubrimiento de moluscos, incluida una concha roja traída desde el Mediterráneo por los neandertales. Para Arrizabalaga una de las grandes virtudes de Lezetxiki es el haber ayudado a «llenar muchos huecos del pleistoceno y el paleolítico». El cierre de estas excavaciones al alcanzar la roca madre, supuso el fin de la segunda parte de las investigaciones que se retomaban en el punto que lo dejó Barandiarán en los trabajos que realizó en los años 1956 y 1968. Durante este tiempo han pasado por la cueva 318 colaboradores de los cinco continentes, además de arqueólogos y espeleólogos de la zona.

 

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