Códice inmortal

El Calixtino sigue desaparecido, pero en internet está vivo aunque embalsamado

ALEJANDRO CARANTOÑA

El mapa por satélite de los peregrinos, el medieval, acaba de cumplir un mes desaparecido. Se ha dicho que lo encontrarán antes o después, pero hasta entonces no hay Códice Calixtino que valga. La pérdida es, de momento, irreparable, de no ser por ese internet que todo lo embalsama, lo reproduce y lo esparce.

Una cómoda página, euskalnet.net/diariosdeperegrinos reúne un buen puñado de bitácoras medievales y actuales (la última, de 2010), en la que vienen listados los recorridos de los peregrinos por fecha, camino, medio de transporte -a pie, en caballo, en bicicleta-, la estación del año, el nombre del peregrino en cuestión y la ciudad de origen.

El primero del índice es, claro, el Códice Calixtino, en concreto ese libro V en el que Aymeric Picaud recoge recomendaciones y andanzas, directamente desde 1139 en la ruta aragonesa y francesa, desde Somport e Ibañeta.

De entre las reliquias (del de Nicola Albani en 1743 hay un abrupto salto al de León Degrelle, en 1951) destaca el camino de Bernardo José de Aldrete, que entre enero y febrero de 1612 llegó a Compostela desde Córdoba a lomos de un caballo.

De ahí a 2010. Está, por ejemplo, la bitácora (y van unas cuantas) del doctor Yuri, que con profusión de fotos, vídeos y explicaciones relata el camino por la Vía de la Plata, desde Zamora, en bicicleta de montaña. Ocho días.

Una recopilación de bitácoras, de relatos en español de suficientes épocas y estaciones del año para sentir los dientes alargarse y las ganas de echarse a andar. Al final, espiritualidades aparte, cualquiera que haya entrado en la plaza del Obradoiro con los pies como pimientos y las piernas completamente saeteadas cuenta e insiste en que, al menos una vez, hay que vivirlo. Aparezca cuando aparezca el Códice Calixtino, que no se olvide.

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