Diario Vasco

Euskadi sigue aportando flúor al agua de consumo, aunque rebaja la cantidad

Darpón recibe la placa de reconocimiento de los dentistas vascos de manos de Tomás Gastaminza.
Darpón recibe la placa de reconocimiento de los dentistas vascos de manos de Tomás Gastaminza. / LUSA
  • Los dentistas vascos aplauden la decisión del Gobierno Vasco de mantener la fluoración para prevenir las caries

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A mediados del siglo III, durante un levantamiento contra los cristianos, una mujer llamada Apolonia fue torturada para que se arrepintiera de su fe. Le extrajeron los dientes de forma violenta y ahora, cada 9 de febrero, los odontólogos recuerdan a Santa Apolonia. De ahí que no fuera casual la fecha elegida por el Consejo Vasco de Dentistas para llevar a cabo un acto con el que han querido reconocer la decisión del Gobierno Vasco de mantener la fluoración del agua de consumo en Euskadi. El presidente del Consejo, Tomás Gastaminza, aplaudió en presencia del consejero de Salud, Jon Darpón, esta medida al estimar que «está logrando óptimos efectos en la protección de la salud bucodental de los vascos», sobre todo en la reducción del número de caries.

No obstante, la aportación de flúor al agua también tiene sus detractores. De hecho, en 2012 la dirección de Salud Pública encargó un informe con el objetivo de revisar la conveniencia de mantener o eliminar esta medida sobre la que, tal y como se dice en el estudio, existe controversia. Ekologistak Martxan, por ejemplo, lleva tiempo reclamando la retirada de la fluoración por sus «efectos nocivos para la salud», señala la activista Irune Ruiz.

La fluoración del agua de consumo comenzó en Estados Unidos a principios del siglo XX. En Euskadi, Vitoria-Gasteiz fue el primer municipio donde se inició en 1989, Gipuzkoa empezó en 1994, y Bizkaia un año más tarde. El Gobierno Vasco decidió el pasado diciembre mantener la fluoración, aunque la aportación se reduce de 1,1 a 0,7 microgramos por litro en el agua de consumo de las zonas de abastecimiento que sirven a poblaciones con más de 30.000 habitantes. Actualmente, el 71% de la población guipuzcoana recibe en sus casas agua fluorada, «lo que favorece la salud dental. Está demostrado que el flúor protege de las caries, que recalcifica mejor los dientes», subraya Gastaminza. El presidente de los dentistas vascos explica que la aplicación de flúor, «aconsejable y que viene muy bien» a la dentadura, se puede realizar de distintas formas, como puede ser de forma tópica, a través de dentífricos, o enjuagándose con productos específicos. En Euskadi se ha optado por fluorar el agua, «cuya ventaja es que llega a todo el mundo, es universal, independientemente de la condición de cada uno. Es una medida que protege a todo el mundo», valora.

Gastaminza destaca que los resultados de la fluoración son visibles. Así, el índice CAO, que mide el promedio de dientes careados, ausentes por caries y obturados, era en 1988 en el País Vasco de 2,30 piezas a los 12 años, «y actualmente es de un 0,52, uno de los más bajos de Europa. Si gozamos de una buena salud bucodental no es fruto del azar, sino consecuencia de que se han hecho las cosas bien». Darpón recordó también que en 1988 «sólo el 18% de los niños vascos estaba libre de caries, y hoy ya son el 74%». También anunció que la encuesta de salud bucodental se repetirá en 2017.

El presidente de los odontólogos vascos reconoce que la mejoría no se debe exclusivamente a la fluoración del agua de consumo, «sino también a programas como el PADI o a las campañas de prevención. La gente se cuida la boca más que antes, y la fluoración es un factor que contribuye a esos resultados».

Gastaminza no es ajeno a las voces críticas a esta medida. Él defiende que el flúor «en las concentraciones en las que se aplica no causa ninguna enfermedad. De hecho, no hay estudios serios que demuestren que hay una asociación entre el flúor y algún tipo de dolencia, y si los hubiera seríamos los primeros en posicionarnos en contra de que se añada flúor al agua». El odontólogo reconoce que es cierto que un exceso de flúor provoca fluorosis, «que es un depósito de flúor en huesos y dientes, pero en las condiciones en las que estamos no hay fluorosis». Por contra, argumenta que en las zonas donde se ha dejado de fluorar el agua «ha habido un incremento de caries. Si hay un aspecto negativo es por dejar de fluorar, no por mantenerlo».

No comparten esta opinión los detractores de la fluoración, como Ekologistak Martxan. «Nos oponemos tras haber estudiado mucho el tema», dice Irune Ruiz, quien de entrada argumenta que muchos países, entre ellos Suecia o Alemania, lo han ido eliminando. «En Estados Unidos llevan años de batalla y en Irlanda, uno de los pocos países que lo mantiene, hay también una guerra tremenda». Ruiz asegura que «en absoluto hace falta» fluorar el agua, una forma «ridícula de aportar flúor a la boca, porque lo aporta al sistema entero, te lo tragas».

«Sin mi consentimiento»

Ruiz señala que se ha ido publicando literatura científica «que ha revelado que la fluoración incide en efectos nocivos en la salud, como por ejemplo, problemas de tiroides, de los huesos y los dientes e incluso disminución del coeficiente intelectual de los niños, entre otros». También hace hincapié en la fluorosis ósea, «que es debilitamiento de los huesos». Además, pone el acento en otro aspecto, «y es que es una violación de nuestros derechos. El código de Núremberg dice que no puedes medicar a nadie sin su consentimiento informado y a mí no me lo han pedido».