Iciar Iriondo: «Creo que la Policía tiene sospechosos en el caso de Diana Quer pero no lo puede demostrar»

La criminóloga Iciar Iriondo, en las jornadas que se han celebrado el fin de semana en Pasaia. / ARIZMENDI
Iciar Iriondo, criminóloga

La experta en casos de desaparecidos considera como más probable que el móvil del caso fuese de «carácter sexual»

JAVIER PEÑALBASAN SEBASTIAN.

Iciar Iriondo (Madrid, 1979) es criminóloga. Ha investigado el caso de Diana Quer, desaparecida el 22 de agosto del pasado año cuando volvía sola a casa de las fiestas de la localidad de A Pobra do Caramiñal (A Coruña). Iriondo lidera un equipo de expertos privados que trabaja en la extraña desaparición de esta joven. La criminóloga, hija de padre donostiarra y madre bilbaína, ha participado en el I Congreso de Criminología celebrado en Pasaia que fue clausurado el sábado. Iriondo, especialista en casos de personas desaparecidas, cree que las fuerzas y cuerpos de seguridad cuentan ya con «algunos sospechosos, pero el problema que tienen es que no lo pueden demostrar». En su opinión, el móvil del caso es sexual.

- Ustedes iniciaron a petición de la madre de Diana una investigación sobre la joven. ¿Hasta dónde les ha conducido?

- El caso llegó a nuestro despacho a través de la asociación SOS-Desaparecidos. Empezamos una investigación que en ningún caso era paralela a la que realizaban los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, sino como apoyo. Todo lo que nosotros hemos averiguado se lo hemos trasladado. Para la investigación me desplacé a Galicia, al lugar de los hechos, para hacer un estudio de la zona y analizar la movilidad geográfica de Diana. Todas las informaciones que hemos obtenido nos han llevado a descartar que fuese una desaparición voluntaria. Lo hicimos desde el primer momento.

«Se ha perdido mucho tiempo investigando los repetidores y el tránsito de los móviles»

«No doy por hecho que haya fallecido, pero después de un año empiezo a dudar»

- ¿Por qué?

- Su perfil no es el de una niña que de la noche a la mañana decida irse de casa. Más que nada por el nivel de vida que tenía en Madrid. Se fue sin dinero, sin documentación... No cuadra que se marchase de manera voluntaria.

-¿Entonces?

- Nos inclinamos por el secuestro.

- ¿Por parte de quién?

- Tendría que haber sido alguna persona cercana, que en alguno momento pudo tener algún tipo de relación con ella, pero no tiene que ser del entorno familiar.

- En un primer momento, las investigaciones parecieron centrarse en los padres, que estaban separados y cuyas relaciones no eran precisamente muy amistosas.

- La existencia de algún tipo de conflicto entre los progenitores no suele ayudar a la investigación. En los inicios de este caso la atención se desvió a los problemas familiares en lugar de a otras circunstancias que pudieran facilitar la localización de Diana.

- El teléfono de la joven es la única evidencia que hay sobre ella. ¿Cree que es una pieza clave?

- El móvil fue arrojado a la ría desde el puente de Taragoña. La investigación se centró en el aparato para obtener información, pero no se han obtenido resultados. Nosotros efectuamos una investigación al respecto y pudimos comprobar que en la zona en la que se arrojó se mariscó diez veces a partir de la fecha de la desaparición. Y llama poderosamente la atención que apareciera a los dos meses. Nosotros siempre hemos valorado que el móvil no fue con Diana. El estudio forense sobre el celular permitió saber que estuvo cuatro minutos parado en la misma zona en la que supuestamente fue secuestrada. Esto nos hace pensar que el teléfono se le pudo caer de las manos en el momento del secuestro, y que los captores se fueron dejándolo allí. De esta manera, es posible que fuese recogido por otra persona ajena a los hechos que más tarde hubiese intentado desbloquearlo y que en cuanto tuvo conocimiento de la investigación se deshizo de él, en lugar se presentarse en la comisaría.

- ¿Cuál cree que fue la motivación?

- La económica está descartada. No se ha reclamado ningún tipo de recompensa. Pensamos que puede obedecer a una motivación sexual y en este sentido se pueden dar dos opciones: una que fuese un ataque puntual de los autores, y otra que el objeto fuera saldar una deuda que alguien pudiera tener con cualquier miembro de la familia.

- ¿Cree que continúa con vida?

- No doy por hecho que haya fallecido, pero empiezo a dudar. Ha transcurrido poco más de un año y el tiempo nunca juega a favor en las desapariciones.

- En un caso de desaparición, ¿qué es lo primordial?

- Lo primero que hay que hacer es denunciar. No hace falta esperar veinticuatro ni cuarenta y ocho horas. Y a partir de ese momento, las fuerzas y cuerpos de seguridad lo que han de hacer es iniciar la búsqueda. En muchas ocasiones, como en el caso de Diana, cuando el perfil de la persona es el de un adolescente, en lo primero que se piensa es en una fuga. En la mayoría de los casos es así, pero no se puede dar por hecho, ya que incluso aun cuando pueda haberse fugado, la situación luego se puede complicar.

- Pero es práctica habitual que los cuerpos policiales recomienden esperar uno o dos días.

- No hay ninguna ley que diga que hay que dejar que transcurra este tiempo. Es un método de trabajo policial que nosotros hemos intentado romper. No hay que esperar ningún plazo. Ellos han de investigar desde el primer momento, pues las primeras horas en una desaparición son muy importantes. Hay muchas pruebas relacionadas con las telecomunicaciones que tienen un plazo y si no se empiezan a recopilar desde el primer instante, luego cuando se quiere ya no es posible.

-¿Qué queda por investigar en el caso de Diana Quer?

- Hay que seguir trabajando. Creo que la Policía tiene algunos sospechosos, pero el problema que tienen es que no lo pueden demostrar. Se ha perdido mucho tiempo investigando los repetidores y el tránsito de los móviles. Creo que debieron profundizar más en el trabajo de campo que en las tecnologías. Hoy todos sabemos que te pueden localizar a través de los móviles. Además, la información de los repetidores de telefonía tampoco es exacta. Luego hay otro aspecto: el hecho de que no haya aparecido ni un solo indicio sobre Diana nos induce a pensar que detrás de su desaparición había personas que sabían lo que hacían.

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