«Los lugares con menor iluminación hacen que el control pase a manos del agresor»

Una novedosa rama de la criminología estudia la manera de eliminar zonas de riesgo de delitos en espacios urbanos

J. P.SAN SEBASTIÁN.

Iciar Iriondo, además de experta en la investigación de personas desaparecidas, es gran conocedora de una novedosa especialidad de la criminología denominada 'ambiental'.

- ¿Qué aborda esta especialidad?

- Es una rama de la criminología que se ocupa de la prevención criminal mediante el estudio del medio urbano. El objetivo es reducir el riesgo en aquellos lugares que por sus características pueden ser idóneos para la comisión de un delito. Esta prevención se puede llevar a cabo a través del diseño ambiental, aumentando la visibilidad natural, evitando zonas oscuras, dotando de mas zonas verdes... Y todo para que no se lleven a cabo hechos delictivos o criminales mediante el uso del medio ambiente.

«Los soportales suelen ser oscuros y permiten a los autores actuar con mayor libertad»«Si levantamos un muro o un seto delante de nuestra casa generamos espacios sin visibilidad»

- Las ciudades están llenas de espacios que inducen a la comisión de delitos.

- Ciertamente hay zonas en las que cuando vas andado no sientes realmente seguridad. Hay espacios que no tienen una iluminación adecuada, hay asimismo huecos en los que según te vas acercando no sabes si puede haber alguien oculto...

- ¿Cuáles son los lugares idóneos para la comisión de delitos?

- En muchas ocasiones somos nosotros los que generamos esos espacios con elementos que dan lugar a una falta de visibilidad. Me explico: por ejemplo, levantamos muros que limitan una parte privada de otra pública, de manera que no tenemos la oportunidad de ver lo que ocurre al otro lado. Si alguien quiere entrar a robar en una vivienda que está aislada por ese muro o por un seto, lo tiene muy bien porque una vez supera el obstáculo está perfectamente oculto de las personas que en ese momento pueden encontrarse en la calle. Y claro cuando el dueño accede a la vivienda, no sabe si va a encontrarse a alguien escondido.

- Esta situación además ¿puede dificultar cualquier petición de ayuda?

- Así es. La persona queda totalmente aislada. Por ello es importante que todo esté a la vista para que se tenga la capacidad de defender o responder ante un hecho delictivo.

- ¿Cuáles son los espacios urbanos más peligrosos?

- Los lugares con menos iluminación hacen que el control pase a estar en manos del agresor. Los soportales que se crean debajo de las viviendas suelen ser oscuros, a veces aislados, permiten a los autores actuar con mayor libertad. Y luego están las viviendas que están más aisladas.

- ¿Los ayuntamientos consultan con ustedes cuando diseñan zonas públicas para evitar posibles riesgos?

- No. En Madrid hemos tenido algunas reuniones pero al ser una materia novedosa, no lo entienden muy bien. Y con pequeños cambios y acciones se pueden conseguir grandes resultados. Se pueden prevenir muchos delitos y crímenes. No obstante, las iluminaciones han de estar bien instaladas porque a veces generan sombras que lo que hacen es ayudar todavía más al agresor. Las iluminaciones han de estar bien estudiadas.

- Muchas veces este tipo de situaciones intentan ser solventadas con mayor presencia policial.

- Pero esto, en ocasiones, es un error y genera cierto rechazo en las comunidades. Lo principal para que un proyecto de criminología ambiental se lleve a cabo es hacer partícipes a los ciudadanos. Que sean ellos los que cuiden y protejan su zona como si fuera su propia casa. Si son ellos los que denuncian, los que se protegen, el sentimiento de seguridad aumenta y la presencia policial no es necesaria.

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