Diario Vasco

Presidenta de una asociación y evaluadora en escuelas vascas

«No sé estarme quieta», confiesa la maestra eibarresa. Desde hace tiempo participa activamente con la Asociación de Mujeres Musulmanas de Eibar, de la que este año le han nombrado presidenta. «Trabajamos diferentes aspectos, como el voluntariado. Hace unos meses fuimos un grupo a donar sangre, por ejemplo», cuenta. Asimismo, imparten formación, charlas, y también clases de expresión corporal, especialidad de la cual Romaesa es monitora. «Enseño a las mujeres a trabajar su autoestima, el empoderamiento, a que acepten su cuerpo y se sientan libres».

Mientras sigue a la espera de conseguir un trabajo como profesora, se dedica a formar parte del grupo docente que realiza encuestas de evaluación diagnóstica escolar por los centros de Euskadi. «Son estudios que encarga el Gobierno Vasco cada dos años, en los que además de medir el nivel de los alumnos en diferentes asignaturas, también les preguntamos por aspectos como la religión. Y he visto que los alumnos de diez años no saben ni qué significa esa palabra».

Sus padres le animaron a estudiar el postgrado para poder ser profesora de español en el extranjero, en países en los que no se sienta juzgada por llevar el velo. Sin embargo, ha decidido quedarse en Gipuzkoa para conseguir que la enseñanza de la religión islámica llegue a muchos niños. Romaesa tiene además una idea, que hoy parece bastante imposible, pero que ella sueña con cumplir. «Me gustaría que en un mismo colegio se pudieran mezclar dos religiones. Que niños musulmanes aprendan qué es y en qué consiste la religión cristiana, y viceversa. Creo que sería muy enriquecedor para todos, conocer que existen más creencias además de las nuestras».

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