El ajuste de Siemens Gamesa será mínimo entre sus 700 empleados en el País Vasco

Exterior de la sede de la empresa en Zamudio. / JORDI ALEMANYGráfico
Exterior de la sede de la empresa en Zamudio. / JORDI ALEMANY

Los inversores achacan un problema de credibilidad a la compañía, que perdió ayer en Bolsa el 6,81% de su valor

MANU ALVAREZ BILBAO.

El impacto del ajuste laboral anunciado por Siemens Gamesa será «mínimo» en el caso del País Vasco, donde está ubicado el cuartel general de la compañía así como dos pequeñas factorías de componentes en la localidad vizcaína de Mungia y en la guipuzcoana de Asteasu. Aunque la multinacional ha anunciado un drástico recorte de plantilla, que afectará a 6.000 de los 26.600 empleados de la firma, la onda expansiva de este auténtico tsunami empresarial apenas afectará a los 700 empleados que la compañía tiene en sus centros de trabajo de Euskadi. Así lo indicaron ayer fuentes próximas a la empresa, que no ha hecho público todavía el detalle de ese recorte en el empleo, aunque ya se conoce que sus fábricas en Dinamarca serán las más afectadas.

En la misma línea, apuntan las mismas fuentes, también será pequeño el efecto de este ajuste en los centros de producción de Navarra, pese a que tienen un mayor peso en la estructura industrial de la firma. En total hay unos 1.600 empleados en la comunidad foral y la antigua Gamesa ya abordó un proceso de ajuste de plantilla en ese territorio a finales de 2012, que afectó a casi 300 empleados.

Poca información

La multinacional había convocado ayer a los sindicatos para informarles de los primeros detalles del plan de ajuste -se aplicará a lo largo de los tres próximos años-, aunque tuvo que cancelar el encuentro por un problema de 'protocolo sindical' interno de la multinacional Siemens. De ahí que no exista todavía una confirmación oficial sobre el detalle concreto de qué plantas experimentarán una reducción de plantilla, dentro de este proceso que pretende devolver la empresa a la senda de la rentabilidad. Siemens Gamesa informó el lunes de que en los seis primeros meses de vida de la empresa, tras la fusión, había contabilizado unas pérdidas de 135 millones de euros y, lo más preocupante, sus ingresos habían descendido un 12% en comparación con lo que sucedió un año antes.

Aunque lo habitual es que los inversores premien con masivas órdenes de compra a las empresas que anuncian ajustes de plantilla -precisamente porque se interpreta que entran en la senda de la recuperación-, la Bolsa reaccionó ayer en sentido contrario. Así, la cotización de las acciones de Siemens Gamesa retrocedió un 6,81% al cierre de la sesión del mercado, para terminar en 11,15 euros por título. Hay que tener en cuenta que la cotización se situó en el entorno de los 22 euros en los días inmediatamente siguientes a al fusión, el pasado mes de abril.

Déficit de credibilidad

Fuentes del mercado financiero señalaron ayer que la compañía ha entrado en una espiral perniciosa, con «un claro problema de credibilidad». Desde la fusión y en apenas seis meses, la compañía había lanzado dos 'profit warning' -advertencia de que la proyección de resultados no se va a cumplir-, al tiempo que los resultados presentados el pasado lunes han acrecentado las dudas. Las nuevas estimaciones de evolución del negocio de Siemens Gamesa para los próximos doce meses reflejan una tendencia de descenso en los ingresos, como consecuencia principalmente de los cambios que ha experimentado el mercado de generación eólica terrestre.

De un lado, Siemens Gamesa ha tenido que soportar el parón temporal de las nuevas adjudicaciones de parques eólicos en la India, mercado del que dependía hasta ahora el 30% de sus ingresos. La empresa ha mostrado su confianza en que este mercado volverá a abrirse en el primer trimestre de 2018, aunque será difícil recuperar a corto plazo el ritmo de ingresos en ese país. Por otra parte, apuntan los expertos, la generación eólica terrestre ha sufrido un recorte importante de precios a nivel internacional, después de comprobar que los generadores modernos ya son capaces de suministrar electricidad a precios competitivos, lo que lleva a las administraciones a prescindir de las subvenciones que otorgaban a este tipo de generación. En ese contexto, añaden las mismas fuentes, la competencia entre los fabricantes de aerogeneradores se ha disparado y ha provocado un brusco descenso de los precios de venta de los equipos.

Entre las líneas generales que Siemens Gamesa anticipó el pasado lunes en torno a su plan de ajuste figura, precisamente, la reducción de su capacidad de producción en los países de costes más elevados de mano de obra, lo que ha situado a sus plantas de Dinamarca -antes pertenecientes a Siemens- en el punto de mira. Por otra parte, la empresa también tiene que reducir las enormes duplicidades -fabricación de equipos casi idénticos-, que han incorporados Siemens y Gamesa, cada uno por su lado, a la empresa resultante de la fusión.

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