Diario Vasco

pelota

«Urriza tiene muchos boletos para igualar y batir mi marca»

Javier Urriza y Manuel Agirrezabala 'Matxin II' echan un pulso ayer en la cancha de Galarreta.
Javier Urriza y Manuel Agirrezabala 'Matxin II' echan un pulso ayer en la cancha de Galarreta. / UNANUE
  • Manuel Agirrezabala, Matxin II, El exremontista de Matxinbenta tiene cuatro txapelas del Individual y solo Ezkurra, con once, le supera en el palmarés de la competición reina

Manuel Agirrezabala 'Matxin II' tiene en su poder cuatro txapelas, conquistadas en 1989, 1990, 1992 y 1994. Ocupa el segundo lugar en el palmarés del Individual, por detrás del campeonísimo Koteto Ezkurra, con once. El sábado podría verse igualado en esa posición por Javier Urriza, que tiene tres, si el pamplonés supera en la final al hernaniarra Endika Barrenetxea en Galarreta. El exremontista de Matxinbenta, de 55 años, desgrana su carrera profesional desde la infancia y analiza lo que puede dar de sí el partido más importante del año.

- ¿Cuándo empezó a jugar a remonte?

- Con doce o trece años. Mi hermano Iñaki me arrastró. Se apuntó a una escuela en Azpeitia pensando que era de cesta punta, se equivocó, pero en ese momento pusieron de profesor a Azkarate II y se enganchó al remonte. En aquellos tiempos no había muchas cosas donde elegir y seguí sus pasos. Le acompañaba a los entrenamientos y me dejaban jugar cinco minutos mientras se cambiaban en vestuarios. Iba con Alberdi, que era aún más joven que yo. Un día, Azkarate nos dijo que iba a reservarnos una hora de frontón para nosotros. Aquello fue la bomba.

- ¿Había muchos chavales que jugaban a remonte en esa época?

- Sí, formábamos una bonita cuadrilla: Alberdi, Beobide, Aizpuru. Éramos un grupo de doce o catorce chavales. Teníamos que aprender la base y con 17 años me llamaron para pasar a formar parte de la escuela profesional de Galarreta. Perdía dos mañanas para venir a entrenar.

- ¿Dos mañanas?

- Azpeitia no está tan lejos, pero no era como ahora. Vivía en Matxinbenta y me levantaba a las seis y media de la mañana. Mi padre tenía que llevarme en coche a Azpeitia para coger el autobús de las siete, de la Guipuzcoana. Nos dejaba en Rekalde a las ocho y media y desde allí otro hasta Hernani. Había un chófer que era un poco más lento y con ese no nos montábamos. Preferíamos ir corriendo a Galarreta. Los entrenamientos comenzaban a las ocho. Veníamos un grupo de quince o dieciséis jóvenes -Orbegozo, Urkia, Pello Aizpuru- y algún que otro día volvías a casa sin poder entrenar, en autobús o haciendo autoestop. Pero el bocadillo del Jauregi no nos lo quitaba nadie. Algún que otro kalimotxo también caía.

- ¿Cuándo le dijeron que iba a debutar como profesional?

-La historia tiene su miga. En Galarreta se disputaba el Campeonato de Federaciones. Participaban alguna pareja de Bizkaia, de Navarra y también de Madrid -Baleztena y Alberdi-. El vencedor solía debutar, pero yo tuve que ganarlo dos veces. En el primero, el que debutó fue el hernaniarra Intxaurburu, que tenía que irse a la mili a Madrid. No había sitio para más. Me llevé una decepción tremenda. Al año siguiente volví a ganar y nadie me decía nada. No sé quién me calentaría, pero un día subí a la oficina para hablar con José Mari Salsamendi y le comenté que si no iban a contar conmigo que me lo dijesen claro. Y surtió efecto.

- ¿Dónde debutó?

- En Azpeitia, el 25 de julio de 1980. Jugué con mi hermano Iñaki contra Arroyo y Orbegozo. Perdimos por 35-29. Creo que seré el único remontista azpeitiarra que ha debutado en Azpeitia.

- ¿Recuerda a cuánto ascendía su primer sueldo?

- Nos daban 2.500 pesetas por partido. Teníamos un mínimo de diez al mes y al final jugábamos doce o trece.

- ¿Compaginaba el remonte con su trabajo?

- No, con 18 años le dije a mi padre que los estudios no eran lo mío. Trabajé un año con él en la cestería familiar y antes estuve tres veranos como tornero. Luego me dediqué por completo al remonte. Me compré mi primer coche dos años después de debutar con la ayuda de mi hermano, que era profesor de autoescuela. Un Ford Taunus.

- Su progresión fue meteórica...

- Al año de debutar subí muy rápido. Había muchos lesionados en el cuadro y cogí juego muy pronto. Disputaba ya estelares, con Aierbe, Ugarte. Tenían 50 años y yo solo 20.

- Y en 1985 llega el primer título.

- Fue a parejas con Urteaga, después de haber quedado el año anterior subcampeón con Agerre. Ese año comenzó a jugarse el mano a mano. Veía que tenía condiciones, pero había grandes pelotaris por delante. Andaba mucho en la cancha, en aficionados había jugado alguna vez de zaguero...

- Cuatro años después, en 1989, conquista su primera txapela del Individual.

- Fue contra Juan Carlos Intxauspe. Gané por 35-32. Me costó muchísimo. Era mi primera final, estaba muy nervioso. Éramos dos delanteros y no nos hacíamos daño con el saque.

- Repite en la final al año siguiente, contra Imanol Mujika.

- No recuerdo el resultado, pero gané más fácil. En aquella época los zagueros no estaban habituados a jugar adelante y el mano a mano era muy incómodo para ellos.

- Pero tarda dos años en volver a luchar por la txapela.

- Creo que Eizagirre me dejó fuera en 1991 y en 1992 volví a verme las caras con Imanol Mujika. Le gané otra vez. Fue una final muy similar a la anterior. Imanol era un gran pelotari a parejas, daba muchas ventajas, pero en el mano a mano no se desenvolvía bien.

- 1993 fue un año para olvidar.

- Tuve una osteopatía de pubis y solo jugué mano a mano. Psicológicamente no estaba bien. Ese año ganó Aizpuru.

- Y precisamente su paisano fue su rival en la final de 1994, la última que conquistó.

- Fue muy especial, entre dos azpeitiarras. Aquél día, cuando llegamos al frontón, estaba a reventar. Había un gentío haciendo cola para sacar entradas. Creo que ha sido la mejor entrada que ha registrado Galarreta en su historia. Le gané fácil, pese a que empecé perdiendo. No me hubiese importado perder con él. Éramos como un matrimonio.

- Pocos pelotaris pueden decir que han ganado todas las finales individuales que han disputado...

- Tenía una mentalidad ganadora. Ganase o perdiese, tenía que acabar muerto en la cancha. Siempre hay que optar a lo máximo. Aunque el rival tenga un Ferrari y tú un 600.

- Pero después de la última llega un Ferrari llamado Koteto Ezkurra y la historia cambia.

- Nunca jugué contra él mano a mano. Entraba en competición a las primeras de cambio y no tenía confianza. Me quedaba siempre en el camino. Koteto ha sido el mejor, sin duda alguna.

- Tampoco puede quejarse.

- Estoy muy contento de lo que he hecho en mi carrera. He ganado cuatro txapelas, qué más voy a pedir. Solo Ezkurra tiene más que yo. Me retiré con 42 años, después de 22 temporadas como profesional. He disfrutado haciendo lo que siempre me ha gustado. Como se juega ahora, tendría muy difícil conseguir alguna más.

- Ahora la amenaza se llama Urriza, que el sábado puede igualarle en el palmarés.

- Urriza tiene muchos boletos para igualar y batir mi marca en un futuro cercano. Lo veo venir, no me supone ningún quebradero de cabeza. No puedo ponerle zancadillas, es un chaval muy majo. Anda mucho en la cancha y tiene un poderío terrible. Cuesta un mundo pasarle, pero para lograrlo tendrá que derrotar a Endika Barrenetxea, al que le estoy viendo jugar muy centrado, tranquilo, sereno, pausando el golpe. Ha tenido partidos sencillos hasta llegar a la final, pero su trabajo lo ha hecho bien. Con su saque puede hacerle mucho daño a Urriza.

- Si gana, devolvería a Gipuzkoa la txapela del Individual después de muchos años de sequía. Zeberio II fue el último en lograrlo en 2007.

- Sería algo muy bonito, me haría mucha ilusión.