Oriol Roch: «La presencia de Robert Treviño va a abrir muchas puertas a la Orquesta de Euskadi»

El director general de la OSE, Oriol Roch, posa frente a la sede de la orquesta sinfónica en Miramón./MIKEL FRAILE
El director general de la OSE, Oriol Roch, posa frente a la sede de la orquesta sinfónica en Miramón. / MIKEL FRAILE

La OSE abre hoy la temporada de abono en el Kursaal con el debut de Robert Treviño como director titular y un programa ambicioso

ITZIAR ALTUNASAN SEBASTIÁN.

Admite que está muy «ilusionado» ante la nueva temporada que afronta la Orquesta Sinfónica de Euskadi. Oriol Roch sólo tiene palabras de halago hacia el nuevo director titular de la formación, Robert Treviño, una apuesta personal suya que está «convencido» va a reportar «grandes éxitos» a la formación. Asegura que el director norteamericano ha mostrado un gran «compromiso» en este proyecto, y desde hace quince meses trabajan juntos en la elaboración del programa para esta temporada. Tras tres años al frente de la OSE, el director general afronta el futuro con mucho optimismo y confía en que el binomio formado con el director artístico «se prolongue durante muchos años».

- ¿Qué va a contar la OSE esta temporada con la programación que se ha diseñado?

- Hay muchos contenidos en este gran contenedor que es la temporada, pero hay ciertas ideas que se van a ir reproduciendo. Hemos querido introducir repertorio de autores como Britten y Shostakovich, pero también mostrar obras fundamentales como la tercera sinfonía de Beethoven, que marca el arranque del romanticismo, incorporar a Mozart después de tantos años sin que la OSE lo haya interpretado, y concluir con el Requiem de Verdi. Es un programa que puede llamar a construir cierto relato en torno a la reconciliación, la reflexión sobre el ser humano, la paz o la resistencia. Tanto a mí como a Robert Treviño nos complace que en el programa haya cierto relato, pero no queremos sentirnos cautivos de esa idea. No hay que olvidar que parte del público se acerca por primera vez a descubrir el sonido sinfónico, por lo que al final tenemos que tener una mirada hacia todos.

«El programa de esta temporada se ha diseñado junto al director titular»

«Como director general de una orquesta estoy en el gran momento profesional de mi vida»

«Robert Treviño está haciendo una inmersión en el repertorio vasco para ir incorporándolo»

«Una propuesta que no incluyera repertorio anterior a 1945 sería muy arriesgada»

- ¿Quién ha diseñado la programación de esta temporada?

- Ha sido un trabajo en equipo entre el director titular y la dirección general, que es la que aporta esa visión de conexión con la propia orquesta y su historia, y con las necesidades del territorio. Desde la dirección se comparten las reflexiones con el director titular.

- ¿Se ha apostado por obras y autores consolidados?

- Hay que tener en cuenta que hay un público que quiere escuchar una sinfonía de Mozart o Beethoven y otros son amantes del gran repertorio ruso. Nunca descartamos la incorporación de obras nuevas, como ha sido el caso de los 'Salmos de Chichester' de Bernstein, que se interpretará en el primer concierto, algo novedoso y con una estética diferente. Siempre se incorporan obras contemporáneas que puedan aportar una mirada y reflexión al mundo de actual, pero hay mucha literatura clásica o postromántica que forma parte de la 'gasolina' habitual con la que rueda la orquesta.

- ¿Cómo valora la presencia de compositores o solistas invitados vascos?

- Es cierto que esta temporada se va a interpretar a un único compositor vasco. Nuestra gran apuesta va a ser el estreno aquí de la última composición orquestal de Ramón Lazkano 'Hondar', que vio la luz en Mónaco el pasado mes de abril. En este sentido, Robert Treviño está haciendo una inmersión en el repertorio vasco para incorporar en el futuro más obras. Tenemos la idea de seguir dando a conocer el repertorio vasco porque es nuestra obligación, pero hay temporadas en las que la presencia es menor, como ha sucedido en esta. Por el contrario, hay una mirada más importante hacia los solistas vascos. El pianista Joaquín Achucarro celebrará su 85 cumpleaños sobre el escenario con nosotros, y también destacan las voces de Elena Sancho-Pereg, una soprano joven y consolidada, y Miren Urbieta-Vega. Estas dos voces de la tierra dan esa conexión y esa medida con nuestro compromiso.

- Robert Treviño ha debutado esta semana como director titular. ¿Tiene su sello la programación?

- Con Robert venimos trabajando diariamente desde hace quince meses. Conoce bien lo que la orquesta le puede ofrecer y a partir de ahí ha compartido conmigo sus propuestas. Algunas no han tenido su cauce pero otras muchas sí. Mi trabajo consiste en dar el 'feedback' artístico, pero teniendo en cuenta los aspectos técnicos y administrativos, como los presupuestos y las posibilidades de producción, así como los gustos del público. Desde el punto de vista empresarial, yo aporto la visión del marketing. Porque en el fondo, nosotros ofrecemos un producto, proponemos una reflexión cultural. Estamos convencidos de que la gente cuando sale de un concierto es mejor persona.

- ¿Cuál va a ser la presencia del director titular durante la temporada?

- Va a dirigir seis de los diez programas, que es el acuerdo contractual al que hemos llegado. Para mí es lo mínimo, porque para la temporada que viene su presencia será mayor. Él reside en Donostia, la ciudad donde duerme la OSE, y reconoce que va a pasar más tiempo aquí que en su casa de Michigan.

- ¿Cómo ha sido esa relación entre el director titular y el director general?

- Muy buena, porque además de trabajar con un gran director, se ha convertido en un gran amigo. El director es una parte muy importante de la orquesta, porque tiene que conjugar una cesión de sonidos de cada uno de los músicos en pro de una uniformidad. Creo que Robert tiene un compromiso claro y excitante hacia la orquesta. Ha venido a trabajar, a hacer música y a emocionarse. Tiene todo aquello que creo que tiene que tener un director.

- ¿Y ese compromiso en qué se va a traducir?

- Estoy convencido que en poco tiempo la orquesta se va a sentir muy bien impulsada y protegida. Creo que el proyecto se va consolidando tanto por el apoyo del Gobierno Vasco como por el del público, y el trabajo del director titular va a contribuir a ello. Por eso puedo afirmar que, como director general de una orquesta, estoy en el gran momento profesional de mi vida.

- Esta temporada contarán con cuatro directores invitados. Lawrence Foster, Andrey Boreyko, José Miguel Pérez Sierra y Clemens Schuldt, además de Hakan Handerbenger, que alternará la batuta con la trompeta en su programa de conciertos. ¿Quién los ha elegido?

- Hemos compartido opiniones y contactos. En el caso de Hakan Handerbenger y Clemens Schuldt, yo ya los conocía. Pero en el caso del violín Dmitiri Makhtin, fue Robert el que lo propuso. Al final lo que se trata es de buscar batutas que supongan un contraste con la labor que lleva a cabo Robert y que propongan cosas distintas. Es un enriquecimiento tanto para el público como para la orquesta.

- Y en estos casos, ¿quién elabora el programa del concierto?

- Los directores proponen las obras que quieren dirigir y luego se busca un consenso, porque tienen que ser piezas que la orquesta no haya interpretado recientemente, que tengan un vínculo con lo que se está haciendo en la temporada... tienen que ser propuestas que nos seduzcan.

- La imagen que han elegido para presentar esta temporada de abono es una mezcla de símbolos, muy llamativa. ¿Por qué esta estética?

- Aunque la elección de los programas está atado a algunos condicionantes, esto no está reñido con que nos guste tener un punto desenfadado y que la orquesta se acerque al espectador desde un punto de vista distendido, y por qué no decir, un poco provocativo. La orquesta, como cualquier otro proyecto cultural, tiene que provocar, en el sentido más amplio de la palabra, tanto admiración como curiosidad. Aquí estamos provocando a la gente a que de un primer paso y se pregunte qué hay detrás de esas imágenes. La campaña ha sido realizada por la empresa ACC y ha gustado mucho.

- ¿Cuales son los gustos del abonado de la OSE?

- El abonado es muy variado, por suerte, hay muchos gustos y sensibilidades, pero en general es más conservador, aunque siempre encaja muy bien las propuestas innovadores. Creo que hoy día hacer una propuesta musical que dejara fuera el repertorio anterior a 1945 sería muy arriesgado para nosotros. La OSE tiene un compromiso de país, que es lo que la hace grande, por el que ofrece el mismo programa en sus actuaciones de Vitoria, Bilbao, San Sebastián y Pamplona. Esto hace que no podamos trabajar muchos repertorios en una temporada, por lo que todavía hay muchas obras que la orquesta no ha interpretado.

- ¿Cuántos abonados tiene la OSE?

- Estamos en la cifra de 7.000 abonados. Un número importante, que en los últimos dos años ha ido creciendo y tenemos lista de espera. Estamos muy satisfechos con la respuesta del público, porque la temporada anterior se cerró con 150.000 espectadores, entre abonados y público en general.

- ¿En qué momento está la OSE?

- La percepción que se tiene de la orquesta a nivel estatal es muy buena. Es cierto que muchas veces recibimos propuestas que no podemos aceptar por problemas de agenda, ya que nos debemos a la temporada de abono, a la Quincena Musical y los compromisos con la Abao por lo que nos queda poco margen. A nivel internacional es más complicado, porque la competencia es elevada. Todas las orquestas europeas, incluso las americanas o asiáticas, están compitiendo por estar presentes en Europa. Esto ha llevado a que muchas formaciones hagan giras solo por prestigio, con el consiguiente gasto económico. Nosotros en estos momentos estamos trabajando en varios programas de giras, para estar presentes en Europa, y tengo que reconocer que, con la presencia de Robert Treviño, ahora se abren algunas puertas más fácil, porque está debutando con grandes orquestas y hay interés en él. Estamos trabajando sobre varios propuestas para acudir a Alemania, Suiza o Austria en un futuro cercano.

- En el plano educativo y social la OSE también organiza distintas actividades, con conciertos en familia, para escolares y talleres de sensibilización, entre otros ¿Tienen alguna novedad esta temporada?

- Sí, hay una muy grande que supone toda una declaración de intenciones, y es que Robert Treviño va a dirigir la 5ª sinfonía de Sostakovich ante el público escolar. Hablará con ellos para que puedan disfrutar de ese gran sonido. Él también ha decidido implicarse en esa labor de formación y de presentación de lo que es una gran orquesta sinfónica. Hay otro proyecto muy bonito, que tiene que ver con mi obsesión por colaborar con otras instituciones. Ya trabajamos con Tabakalera, Kutxa y BBK, y este años se va a sumar Kursaal Eszena, porque vamos a colaborar en un concierto para escolares con las sinfonía nº6 'Pastoral' de Beethoven. A estos dos hitos se sumarán las colaboraciones de la orquesta de cámara con Dantzerti, la Escuela Superior de Arte Dramático y Danza de Euskadi, con los que estamos trabajando en proyectos que aúnan la música, el texto y a danza. Creo que forma parte de nuestra obligación el tender puentes en esa labor cultural de país que se nos ha encomendado.

- Lleva tres años en el cargo de director general de la OSE. ¿Cómo afronta el futuro?

- Con mucha ilusión. Es la primera titularidad de Robert Treviño y creo que esto es un punto a nuestro favor, porque viene con ideas frescas y mucho interés. Los músicos de la orquesta, desde su experiencia, y en ese compromiso de trabajo en común, creo que le van a ayudar a que se construya como director titular. Estamos ante un período ilusionante y de gran proyección.

- ¿Para muchos años?

- Espero que sí. Robert Treviño tiene un contrato inicial de tres años renovable por un cuarto, y yo espero que continúe, aunque no será fácil porque es un director que tiene muchas miradas de otras formaciones sobre él.

- Esa ilusión que transmite como director general, ¿cree que va a llegar al público?

- Yo creo en la teoría de sistemas porque somos parte de un sistema. Yo trabajo con un equipo, y me he encontrado con alguien a quien también le gusta trabajar en equipo. Lo que interesa es tener permeabilidad y en ese sentido, creo que Robert va a transmitir esa idea de trabajo y va a conseguir que la labor y el sonido de la orquesta llegue desde el último atril al director.

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