Ingresa en la cárcel la mujer que robó el bebé en el hospital de San Sebastián

Expertos consideran que pese a la patología que sufre, es consciente de lo que hace y sabe que comete una ilegalidad

JAVIER PEÑALBA , SAN SEBASTIÁN

La joven que el martes de madrugada robó una niña recién nacida en el Hospital Universitario de Donostia ingresó ayer por la tarde en la prisión de Martutene por orden de la autoridad judicial. La secuestradora fue conducida poco antes del mediodía al Juzgado de Guardia de la capital después de pasar toda la noche en los calabozos de la Policía Municipal. La acusada se negó a declarar en dependencias de la Inspección y se limitó a señalar que tenía mucha prisa por salir, «porque tenía que ir a recoger a su bebé», señalaron fuentes jurídicas. La mujer fue imputada de un delito de detención ilegal

Veinticuatro horas después de que se produjera la sustracción se conocen nuevos detalles de lo que aconteció el martes, antes y después del robo del bebé. La detenida llevaba toda la noche dando la murga al personal del hospital. Sobre las cuatro de la madrugada se personó en el centro sanitario. Su presencia ya despertó la sospecha de una trabajadora que, ante la forma de desenvolverse, le pareció que podía tratarse de una paciente de Psiquiatría que se había marchado de dicha unidad. Incluso, llamó por teléfono para verificar este extremo. En Psiquiatría, sin embargo, le respondieron que no tenían ausencias pero que, de acuerdo a la descripción que le facilitaba, podría tratarse de una mujer que frecuentaba dicho servicio.

La joven arrestada acudió la misma noche a urgencias de ginecología, donde manifestó que sufría dolor en los ovarios. Allí, importunó al personal y también a algunas pacientes. Este incidente motivó que se solicitara la presencia de los guardias de seguridad que a instancias de los sanitarios le condujeron a urgencias generales.

A la fuga

Fuentes consultadas dijeron que la mujer aprovechó un descuido de los guardas para emprender la huida a la carrera por el interior del centro, donde se le perdió el rastro.

A la vista de lo que más tarde aconteció, la secuestradora se internó en el edificio Materno-Infantil y accedió a la habitación en la que descansaban dos madres que acababan de dar a luz y sus respectivas parejas.

La raptora lo primero que hizo nada más entrar fue ir al baño. Ante la extrañeza que mostraron los padres de la recién nacida que no fue secuestrada, la acusada les tranquilizó diciendo que era hermana de la mujer de al lado.

En cuanto salió del váter se fue directa a la cuna donde estaba la niña, giró el nido y cogió a la pequeña. Los padres de la menor no se percataron de este hecho, ya que, agotados, habían sucumbido al sueño. Antes de abandonar la habitación, la mujer hizo saber a los otros padres que se llevaba a la niña al control ya que los médicos tenían que realizarle algunas pruebas.

Mientras todo esto sucedía, los guardas seguían con la búsqueda. Incluso comunicaron al compañero que se encontraba en la sala de control de las cámaras de vigilancia que efectuara un barrido por si la veía.

En los minutos siguientes no hubo noticia de la secuestradora. Sobre las seis y media de la mañana, la cámara situada en la salida principal detectó la presencia de la joven cuando abandonaba el hospital. En sus manos llevaba una especie de «paquete».

El personal de seguridad corrió hasta la puerta pero al llegar al exterior la mujer ya no estaba. No le pillaron por los pelos. Seguido preguntaron al encargado del quiosco de prensa existente en el lugar, quien les indicó que había cogido un taxi y precisó que llevaba en brazos a un bebé.

Recuento en el hospital

Ahí comenzaron los nervios. Los guardias avisaron a la responsable de la unidad en la que permanecían los recién nacidos y empezó el recuento de todos ellos. Faltaba uno. La angustia invadió a los padres y al personal sanitario.

El caso fue puesto en conocimiento de la Ertzaintza y Guardia Municipal. Las unidades policiales peinaron la ciudad. También se informó de la situación a todos los taxistas. Poco antes de las siete de la mañana, uno de ellos, José Javier Erdozia, comunicó que acababa de dejar a una mujer joven con un bebé en el barrio de Herrera.

La mujer fue detenida posteriormente en el Ayuntamiento, donde se personó en demanda de ropa y alimento para la niña. Se investiga qué medio empleó la acusada para desplazarse desde Herrera hasta el centro de la ciudad. No parece que fuera caminando y más bien se sospecha que pudo subirse a un autobús o tren.

Fuentes consultadas indicaron que aún cuando la mujer puede presentar alguna patología mental es plenamente consciente de lo que hace y, además, sabe que comete una ilegalidad. Precisamente estas circunstancias y su empeño ayer en volver de nuevo a por el bebé indujeron a la Fiscalía de Gipuzkoa a solicitar el ingreso en prisión de la acusada, petición que fue estimada por la autoridad judicial.

Fuentes cercanas a la joven detenida indicaron que ésta tiene un hijo de corta edad.

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