«Lo más fácil está hecho, lo más difícil está por hacer»

Mª Luisa Castro rememora como fue la proclamación de la II República en Tolosa. A sus 97 años recuerda con meridiana precisión cómo vivió el municipio aquellos años de esperanza y de terror

IKER MARÍN , DIARIOVASCO.COM
«Lo más fácil está hecho, lo más difícil está por hacer»

Hace un par de semanas se celebró en Tolosa la primera Semana Cultural Republicana. El sábado 13 de abril los medios de comunicación tolosarras estábamos convocados a un acto en el Salón de Plenos del consistorio donde se iban a presentar los tres volúmenes en castellano de 'Los nombres de la memoria, Tolosa 1936-1945'. Un monumental trabajo sobre la Guerra Civil que ha editado Mikel Errazkin. Lo que no sabíamos, es que allí mismo, tras la presentación íbamos a conocer a una mujer asombrosa. Aparentemente frágil por su edad, primorosamente dinámica y enérgica por sus ganas de vivir. Emocionada y orgullosa de lo allí acontecido. Y es que la tolosarra María Luisa Castro, cumplirá 98 años el 2 de junio, fue testigo de excepción de la proclamación de la II República en la Plaza Zaharra en el año 1931.

«El homenaje en el Ayuntamiento fue una sorpresa también para mi. Yo iba invitada porque se hablaba de la República y no creo que haya muchos tolosarras vivos que lo vivieran como yo. Pero cuando el alcalde dijo mi nombre y me entregó el ramo de flores...», recuerda con cariño Castro, «además con que 'goxotasuna' me trató. Por cierto, ¿es muy joven el alcalde, no?» pregunta con una curiosidad que deja bien a las claras que estamos ante una mujer singular. Especial porque toca el piano con soltura, traduce libros del francés al castellano y por su afición a leer. Acaba de finalizar un libro sobre el nuevo Papa Francisco.

Historia de un pueblo

María Luisa Castro tenía 15 años cuando se proclamó la II República. Ella vivió aquella histórica jornada de una manera muy especial. Su padre, Luis Castro Casal fue protagonista. «Mi padre era republicano federal, era propagandista y pertenecía al Circulo Republicano de Tolosa, además de abogado de renombre en Tolosa. Fue una de las personas que habló aquel día desde el Ayuntamiento. Tengo grabada una frase que dijo: 'lo más fácil está hecho, lo más difícil está por hacer', que razón tenía. ¡Qué alegría se vivió aquel día en Tolosa!» recuerda como si hubiera sucedido ayer. Continúa sin parar, «yo en el 31 con 15 años era estudiante. Estaba en el colegio de la Inmaculada Concepción de Tolosa. Estaba estudiando peritaje mercantil y mi padre era el Presidente de la Gestora de la Diputación de Gipuzkoa y más adelante fue también Gobernador Civil de Bizkaia durante dos meses». Su madre Timotea Izagirre Izagirre tuvo cuatro hijos. Juan Antonio, ella, Ana Teresa y José Luis, que tiene 89 años y sigue viviendo en Tolosa. En el 31 vivían en la esquina de Rondilla con Andía y la tranquildad política duró poco tiempo.

«Cuando se produjo el alzamiento del 36 recuerdo a mi padre, que ya estaba retirado de la política, diciendo: 'pobre Gipuzkoa, pobre Gipuzkoa'. No pensaba en otra cosa. Fue mi hermano mayor, fiel a la República, quién le avisó, le dijo que teníamos que marcharnos de Tolosa. La ingenuidad de mi padre le hizo decir, si me dan dos horas para hablar lo solucionamos. Mi hermano le dijo que no le iban a dar ni dos minutos. Y así lo hicimos. En un taxi de Tolosa nos fuimos a Bilbao. Salimos de allí hacia Francia, el 24 de septiembre del 31, víspera del primer bombardeo que sufrió la ciudad por parte de los sublevados» cita con pena.

Tres años pasaron los componentes de la familia Castro Izagirre en Francia, los que duró la guerra. El país vecino también estaba inmerso en otro conflicto, todavía de mayores dimensiones, la Segunda Guerra Mundial, «mi padre nos dijo que volvíamos. Estábamos en un país extranjero, ocupado por los alemanes. Recuerdo que comentó, malo será que nadie de la cara por nosotros en Tolosa. Al llegar a casa le dijeron que no podía entrar al pueblo. Él y yo nos quedamos en San Sebastián y el resto de la familia sí regresó. En Donostia nos acogió una familia amiga, del bando contrario, pero amiga. A pesar de eso, vinieron a buscar a mi padre para detenerlo. Estuvo unos días en la cárcel de Ondarreta, pero al poco salió. Al poco tiempo también nosotros regresamos a Tolosa», dice.

Cuando este periodista le nombra el concepto de memoria histórica, Castro es clara, «si hay que pasar página hay que saber que sucedió. La memoria histórica, si es histórica, hay que conocerla, para bien y para mal. Desde luego que no vuelva a ocurrir aquello, porque es horrible lo que ocurrió. Había tal pánico, que los padres no querían hablar con los hijos de lo que pasó en la guerra. De Tolosa se fue mucha gente y hubo casi 60 muertos» reflexiona con una lucidez que asombra. Como dice de ella su hijo menor Juan Agustín, de 62 años, «su manera de hablar, de pensar asusta. Es liberal a más no poder, un ejemplo para la familia. Es más moderna que muchos de nosotros». Palabra de hijo.

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