Telefónica apaga la central de Lizartza

El edificio del antiguo lavadero que albergaba la central de cobre./
El edificio del antiguo lavadero que albergaba la central de cobre.

Se convierte así en el primer municipio de Gipuzkoa con toda su red en fibra óptica

YARZA LIZARTZA.

Hace tres décadas se puso en marcha la central de cobre de Telefónica en el edificio del antiguo lavadero de Lizartza. En aquella época, «el servicio telefónico llegaba a Lizartza desde Tolosa y, debido a la elevada distancia de la red, solamente se podían ofrecer servicios de voz a un número muy limitado de clientes», recuerdan desde la empresa, lo que permitió «servicios punteros en aquel momento como la RDSI, que daba una velocidad de tráfico de datos de 128K bits».

En años posteriores, con la evolución y el desarrollo de la tecnología, la central se adaptó y se añadió el ADSL, lo que permitió llegar a mayor velocidad de datos. El pasado mes de mayo se 'apagó' esta central de cobre, y desde entonces, todos los clientes, tanto de Lizartza como de Orexa, utilizan fibra óptica. La compañía tiene algo más de 200 clientes, «que han sido migrados sin ningún coste y sin perder su número de teléfono».

La migración de todos los clientes de la localidad al servicio de fibra óptica es lo que ha permitido que Lizartza sea la primera, de las 49 centrales que tiene Telefónica en Gipuzkoa, en dejar atrás el cable de cobre. Además, ha ayudado que «es una de las primeras poblaciones de menos de 2000 habitantes en disponer de esta tecnología, y su reducido casco urbano», indican. Eso sí, subrayan que «hay pocas 'Lizartza' en Gipuzkoa. Las centrales telefónicas, en su gran mayoría, son muy grandes, típicamente, su concentración supera las 10.000 líneas, y además, sus clientes tienen servicios muy complejos, y que hoy en día no siempre son replicables en fibra óptica, lo que obligará en estos años a nuevos desarrollos tecnológicos».

El objetivo es que, dentro de cuatro años, todos los clientes tengan acceso a la fibra óptica, aunque la desinstalación de la última central tardará algo más. La próxima en 'apagarse' será la de Legorreta, el próximo mes de noviembre, «en los próximos años se desmontarán 28. En el resto del Estado, Telefónica tiene previsto apagar una central de cobre al día hasta 2020, lo que supone el cierre de 653 centrales, 253 de ellas este año», explican.

Ello permitirá mejorar el servicio y provocará menos incidencias. Además, «permite a sus usuarios ir incrementando el uso de banda ancha en los próximos años, a medida que la progresiva digitalización de las actividades profesionales y empresariales así lo exija. Las empresas, por ejemplo, podrán acceder a servicios en la nube, lo que permitirá mejorar su competitividad».

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