Un detenido en León por el brutal asesinato de una mujer en Asturias

Un agente de Policía entra por el portal del domicilio de la víctima en busca de nuevas pruebas. /Omar Antuña
Un agente de Policía entra por el portal del domicilio de la víctima en busca de nuevas pruebas. / Omar Antuña

La Policía Nacional lo considera el principal sospechoso de la muerte de Paloma Barreto, a la que asestó 18 cuchilladas

J. F. GALÁN / A. S.Avilés

La Policía Nacional detuvo ayer en León a un sospechoso del brutal asesinato de Paloma Barreto, la mujer transexual cuyo cadáver fue hallado el sábado en un piso de la calle de La Cámara de Avilés que utilizaba como casa de citas. Se trata de un hombre de nacionalidad brasileña, como la víctima, posiblemente un cliente, sin descartar que ambos guardasen también una relación personal, que iba vestido de mujer, si bien no se habría sometido a cirugía de cambio de sexo.

Barreto recibió dieciocho puñaladas en numerosas partes del cuerpo, muchas de ellas mortales de necesidad, según revela el análisis preliminar de la autopsia, practicada ayer en el Instituto Anatómico Forense de Asturias, en Oviedo. En cualquier caso el informe no estará completo hasta que se conozcan los resultados del análisis de las numerosas muestras recogidas en la vivienda por agentes de la Policía Científica de la Policía Nacional que han sido remitidas a un laboratorio.

La identificación de la víctima se llevó a cabo gracias a la documentación que portaba, aunque aún no se ha localizado a familiar alguno. A efectos legales, en su documentación figura con nombre de varón, de 38 años de edad y que se encontraba legalmente en España, por lo que, a priori, en el caso de que el autor del crimen fuese un hombre, como el detenido ayer, no podría aplicarse la agravante de violencia de género, algo que solicitan desde los colectivos que defienden a gais, lesbianas y transexuales en el Principado.

El presunto asesino ha sido identificado en base a los numerosos restos biológicos hallados en el minucioso examen llevado a cabo por la Policía Nacional en la vivienda en la que apareció el cadáver, un piso de la séptima y última planta del número 62 de céntrica calle que la víctima utilizaba como casa de citas. A lo largo de la mañana y de la tarde de ayer domingo agentes de la Policía Científica permanecían en la vivienda en busca de nuevos indicios que pudieran contribuir no solo a identificar al sospechoso y a probar de forma concluyente que es el autor material del crimen, sino también a reconstruir un sólido relato de lo sucedido. Con tal fin, las pesquisas se extendieron al historial de llamadas de la víctima y del asesino y a sus rastros en internet, sobremanera en las redes sociales, comúnmente utilizadas como vía de contacto para ofrecer y requerir servicios de compañía.

Escena dantesca

El gran numero de puñaladas asestadas ya apuntó desde un primer momento que podría tratarse de un crimen pasional cometido por alguien del entorno más o menos cercano a la víctima o por un cliente, hipótesis que se concretará tras la declaración del detenido. El cadáver fue localizado sobre las cuatro de la tarde del sábado por la mujer que se encarga de la limpieza del piso en una habitación que la víctima habría alquilado para sus encuentros. Según fuentes no oficiales llevaba cierto tiempo en Avilés y anteriormente habría utilizado con el mismo fin un piso de la calle de Las Artes.

Poco después unidades de la Policía Nacional de la Comisaría de Avilés, la Policía Nacional de Oviedo y Gijón y la Policía Científica iniciaban el análisis del escenario del crimen y de zonas comunes del inmueble. También se personó en la vivienda una forense de los Juzgados de Avilés que, en un primer análisis, determinó que el crimen podría haberse cometido hasta veinticuatro horas antes del hallazgo del cadáver.

El escenario era espeluznante, «un mar de sangre», según manifestaron a este periódico fuentes próximas a las investigación. Aunque algunas hablan de ensañamiento, medios jurídicos recuerdan que tal agravante únicamente es aplicable cuando se aumente «deliberada e inhumanamente el sufrimiento de la víctima, causando a ésta padecimientos innecesarios para la ejecución del delito», situación que no necesariamente se da cuando, como es el caso, cundo recibe un gran número de puñaladas.

De catorce viviendas, dos por planta, una parte significativa de los moradores del inmueble en el que se cometió el crimen son de origen o nacionalidad extranjera. «Yo solo llevo aquí dos meses y nunca había oído nada de que hubiese una casa de citas o algo parecido. Tampoco sé quién es la difunta». Otros aseguran en cambio que sí sabían que una vivienda del séptimo piso se utilizaba como casa de citas y que no es el única del inmueble que se alquila por habitaciones. Si la mayoría coincide en señalar que hasta el sábado no se habían registrado altercados, otras personas manifiestan a este periódico que «nosotros oíamos ruidos por la noche, como de pisadas de tacones».

El brutal crimen ha causado conmoción e indignación en la zona y en general en todo Avilés: «Esta es una calle tranquila en la que más o menos nos conocemos todos. Aquí nunca había pasado nada y no sabíamos que hubiera una casa de citas ni nada que se le pueda parecer. Es algo que no deja de sorprendernos. Nunca había percibido movimientos extraños», dijo un veterano comerciante del entorno.

El Juzgado de lo Penal Número 2 de Avilés, de guardia el sábado, mantiene el secreto de sumario de las diligencias y se espera que la Policía Nacional presente el atestado mañana martes.

A la hora de cerrar esta edición el presunto autor de la muerte de Paloma Barreto prestaba declaración en dependencias de la Comisaría de Policía Nacional de Avilés, adonde fue trasladado tras su detención en León, ciudad a la que habría escapado tras cometer el crimen y donde fue capturado.