Sanidad vigiló a un vasco procedente de la región del Congo afectada por el ébola

Sanidad vigiló a un vasco procedente de la región del Congo afectada por el ébola

El hombre, cooperante de una organización sanitaria, fue dado de alta tras comprobarse que su estado de salud era del todo normal

Fermín Apezteguia
FERMÍN APEZTEGUIASAN SEBASTIÁN.

El Centro de Coordinación de Alertas Sanitarias (CCAES), un organismo dependiente del Ministerio de Sanidad, siguió durante varias semanas la evolución de un cooperante vasco, que estuvo trabajando en la zona de la República Democrática del Congo afectada por el último brote de ébola. El seguimiento se realizó sólo con carácter preventivo, porque el voluntario en ningún momento presentó signos que llevaran a sospechar que había contraído la infección. Durante ese tiempo, el hombre, dada la falta de síntomas, hizo vida absolutamente normal, hasta que se decidió darle el alta. Es decir, hasta que se consideró que no había razones para temer un posible contagio.

El caso de este voluntario, cooperante de una organización sanitaria, fue dado a conocer en el transcurso de la reunión celebrada ayer en Vitoria por el Consejo Vasco de Enfermedades Emergentes, un órgano de carácter preventivo creado por el Departamento de Salud para analizar la evolución del último brote de ébola en África y actualizar los protocolos de atención de Osakidetza. A las personas que, como él, regresan de zonas afectadas por una enfermedad contagiosa se les realiza un seguimiento, que consiste básicamente en tomarles la temperatura durante un tiempo determinado, hasta que se estime que la persona está libre de la enfermedad que se busca.

En el caso del ébola son 21 días y, según supo ayer este periódico, al tratarse de un cooperante de una organización sanitaria, él mismo comenzó a tomarse la temperatura día a día para verificar el estado de su salud fechas antes de su regreso a Euskadi. Mientras no haya fiebre, como ha sido el caso, la persona en seguimiento, puede realizar una vida normal. Si su temperatura corporal hubiera subido por encima de los 38,6 grados, un registro del todo inusual que habla de algo más que un simple constipado, se hubiera activado el protocolo contra el ébola, que incluye el aislamiento del posible afectado.

Vuelve la normalidad

Euskadi cuenta con dos unidades de aislamiento para el abordaje de posibles casos de ébola, reservadas en el hospital Donostia, centro de referencia (junto con el hospital de Basurto) para el manejo de la enfermedad. Además de esta camas, en el conjunto de España sólo seis comunidades autónomas disponen de servicios específicos para la atención de pacientes infectados, a las que se suma la unidad especializada existente en el hospital Gómez Ulla de Madrid, dependiente del Ministerio de Defensa.

El pasado mes de mayo, el consejero de Salud decidió reactivar el Consejo Vasco Asesor de Enfermedades Emergentes al conocerse un rebrote del ébola en el Congo. La primera reunión de este órgano, formado por expertos en epidemiología, enfermedades infecciosas, microbiología, urgencias, atención primaria, enfermería y sanidad laboral, además de miembros de la dirección de Osakidetza y el Departamento de Salud, se celebró ayer y continuará en los próximos meses, a pesar de que la normalidad parece volver a la zona de África afectada por la fiebre hemorrágica.Después de 21 días sin que se haya registrado ni un solo caso, la OMS confía en dar por cerrado el brote de ébola del Congo.

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