La Manada será juzgada en noviembre por abusos sexuales en Pozoblanco

La Manada será juzgada en noviembre por abusos sexuales en Pozoblanco

El Fiscal pide cuatro años de prisión para cuatro de los miembros del grupo que también están imputados por un delito contra la intimidad

CECILIA CUERDOSevilla

La Manada será juzgada de nuevo el próximo mes de noviembre por los supuestos abusos sexuales cometidos sobre una joven en Pozoblanco (Córdoba) un mes antes de la violación grupal en los sanfermines de 2016. El Juzgado de lo Penal 1 de Córdoba ha fijado el juicio para los días 18, 19, 20 y 21 de noviembre, y acusa a los cuatro jóvenes implicados, José Ángel Prenda, Antonio Manuel Guerrero Escudero, Jesús Escudero y Alfonso Cabezuelo de los delitos de abuso sexual y contra la intimidad, al haber grabado y difundido un video de lo ocurrido sin consentimiento de la víctima.

Fuentes del Tribunal Superior de Justicia (TSJA) confirmaron que para el primer día de la vista, la Audiencia Provincial ha previsto la presentación de las cuestiones previas por las partes personadas en este procedimiento y la declaración de los cuatro acusados, que permanecen en prisión desde hace un mes en cumplimiento de la condena, ya firme, a 15 años de cárcel por la agresión sexual de Pamplona en julio de 2016.

Al día siguiente comparecerán los testigos y un día después, el 20 de noviembre, la sala analizará las pruebas periciales. Está previsto que, en un principio, la vista oral concluya el día 21 con la presentación de los informes finales por las partes. En su escrito de calificación, el Fiscal ya apuntó su petición de siete años de cárcel.

Los hechos ocurrieron en junio de 2016, cuando cuatro de los cinco integrantes de La Manada (a excepción de Ángel Boza) visitaron la feria de Torrecampo desde Pozoblanco, donde por entonces estaba destinado el ex guardia civil Guerrero. Allí conocieron a una chica y se ofrecieron a llevarla de vuelta en su coche.

Según el relato del fiscal, la víctima estaba en un estado de «profunda inconsciencia», lo que aprovecharon los jóvenes para realizarle tocamientos en el pecho y darle varios besos en la boca. Unos comportamientos que «van seguidos de risas bajas por parte de los investigados». Ya de regreso, y a solas con Cabezuelo en el coche, éste le da varias bofetadas y la insulta porque se negó a realizarle una felación, de ahí que se le impute también un delito de lesiones leves.

Todos los hechos fueron grabados con un teléfono móvil por los jóvenes, que posteriormente los difundieron en al menos dos grupos de mensajería con amigos, que bromearon acerca de que «follarse a la bella durmiente» y «perdimos el salto de hacer algo histórico». Los amigos también hicieron referencia al posible uso de sustancias como cloroformo y burundanga para justificar la inconsciencia de la joven, que supo de lo ocurrido cuando la Policía Foral de Navarra le informó de los videos y comentarios hallados en los teléfonos de los acusados tras la violación grupal en Pamplona, lo que le provocó estrés postraumático.