En marcha los trámites para que el Peine del Viento sea Patrimonio de la Humanidad

El conjunto artístico-arquitectónico del Peine del Viento data de 1976 y es obra de Eduardo Chillida y Luis Peña Ganchegui. / LUIS MICHELENA
El conjunto artístico-arquitectónico del Peine del Viento data de 1976 y es obra de Eduardo Chillida y Luis Peña Ganchegui. / LUIS MICHELENA

Ayuntamiento y Gobierno Vasco inician los trabajos para poder hacer la solicitud a la Unesco | «El primer paso será que Lakua lo declare Conjunto Monumental y le dé la máxima protección y reconocimiento posible», explica el alcalde Goia

Dani Soriazu
DANI SORIAZU SAN SEBASTIÁN

El Ayuntamiento de San Sebastián no solo está decidido a emprender el camino para que la Unesco declare el conjunto del Peine del Viento y su plaza como Patrimonio de la Humanidad, sino que, de hecho, ya ha puesto en marcha la maquinaria para hacerlo realidad.

El Gobierno Vasco y el donostiarra trabajan conjuntamente en la elaboración del expediente que permitiría, primero, declarar la obra de Chillida y el entorno ideado por Peña Ganchegui como Conjunto Monumental, para después continuar con el resto del proceso, en las formas que establece la propia Unesco. Asimismo, se mantienen conversaciones con las familias de ambos artistas, que también han dado el visto bueno.

Ahora bien, desde el consistorio donostiarra advierten: el recorrido será largo y complicado y habrá que trabajarlo concienzudamente, «porque estamos hablando del reconocimiento más importante del mundo», recuerdan. Este conjunto artístico-arquitectónico, que data de 1976, está formado, por una parte, por las tres emblemáticas esculturas de acero de Eduardo Chillida, de unas diez toneladas de peso cada una, incrustadas en las rocas y azotadas por las olas del Cantábrico. Y por otra, de la singular plaza escalonada y con salidas de aire y agua, creada con piedras de granito rosa de Porriño (Galicia) por Luis Peña Ganchegui. «Tenemos claro que es un elemento singular con un valor artístico innegable y que cuenta con los requisitos para poder recibir esta distinción», asegura el alcalde Eneko Goia.

El trámite para que la propuesta donostiarra llegue hasta el final requiere de la elaboración de un expediente muy completo que detalle, no solo las características y valores de la obra, sino que justifique por qué debe ser considerada para ser catalogada, preservada y dada a conocer como un lugar de importancia cultural para la herencia común de la humanidad.

Según explica la propia Unesco, son las comunidades autónomas las que proponen al Estado aquellos bienes que consideran susceptibles de ser declarados Patrimonio Mundial. A partir de ahí, es el Estado el que elabora un inventario del que selecciona las candidatas y que se actualiza, según recomendación de la propia Unesco, una vez cada 10 años. La última actualización se produjo en 2016, de ahí que estemos hablando de un proceso «muy largo» que, de llegar a buen puerto, tardará todavía unos cuantos años.

Son las comunidades autónomas las que proponen al Estado aquellos bienes que consideran susceptibles de ser declarados Patrimonio Mundial

Esta categoría significaría no solo el reconocimiento mundial y el establecimiento de unos estrictos criterios de conservación, sino que podría venir acompañada de dinero para que la administración municipal gestione correctamente el lugar. Desde luego es un privilegio muy difícil de conseguir. España es el tercer país del mundo con más Patrimonio de la Humanidad, con 46 bienes culturales, naturales o mixtos reconocidos por la Unesco, más otros cuatro compartidos con otros países europeos.

Condición previa

Pero lo principal antes de iniciar la solicitud, señalan desde el consistorio, es elevar primero el grado de reconocimiento y de protección que tiene este bien. Actualmente está catalogado y protegido con el grado F en el Plan Especial de Protección del Patrimonio Urbanístico Construido (Peppuc), aprobado en 2014. En este grado se encuentran conjuntos escultóricos, arquitectónicos y artísticos como los jardines de la plaza de Gipuzkoa, el de Alderdi Eder, la escultura de Oteiza o la barandilla de La Concha, entre otros.

«Pero no deja de ser un ámbito de protección municipal. Y aunque no sea obligado, si queremos iniciar el camino del Patrimonio de la Humanidad, antes debemos darle el mayor grado de reconocimiento al que se puede optar», apunta Goia. Y ese es declararlo como Conjunto Monumental por parte del Gobierno Vasco. Reconocimiento que, además, elevaría este bien al grado A, donde están recogidos todos los bienes calificados por el Gobierno Vasco o por el Estado, y donde están otros elementos como la iglesia de Santa María o el palacio de Miramar.

Según señalan fuentes del ejecutivo local, el Gobierno Vasco ya ha recabado la información necesaria sobre el conjunto del Peine del Viento y ha arrancado con los trabajos para acelerar el proceso para declararlo Conjunto Monumental. Desde el Ayuntamiento, por su parte, dirigirán en las próximas semanas a la consejería de Cultura la petición formal para que se pueda iniciar esta declaración.

«Estamos ya trabajando mano a mano en esta línea y esperamos obtener una resolución relativamente rápida», dice el alcalde. En este sentido, se atreve a afirmar que para el 2019 se podría tener una aprobación inicial de esta declaración. Después faltaría superar una fase de alegaciones antes del visto bueno definitivo. Algo que no cree que se dilate mucho en el tiempo porque, a diferencia del caso de la Parte Vieja -que está en su fase final para ser declarada también Conjunto Monumental-, este reconocimiento apenas generaría afecciones a la ciudadanía.

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