Las caseras de la Bretxa tendrán nuevos puestos con mesas y cubierta abatibles

Las caseras de la Bretxa tendrán nuevos puestos con mesas y cubierta abatibles

El Ayuntamiento, la concesionaria y las baserritarras pactan un modelo de puesto que dejará el espacio expedito cuando no se use como mercado

Aingeru Munguía
AINGERU MUNGUÍA

Las caseras de la Bretxa tendrán una nueva cubierta acristalada y unas mesas abatibles en el lado opuesto a la plaza al que ahora ocupan de forma transitoria y que será el definitivo con la reforma que se acomete en el complejo comercial. El Ayuntamiento ha asumido algunas peticiones de las baserritarras para que su labor fuera más cómoda, como disponer de una despensa en la parte trasera del puesto. El cambio de emplazamiento se producirá previsiblemente este otoño cuando esté avanzada la obra en el edificio Boulevard.

La concesionaria de la Bretxa (Baika), el Ayuntamiento y las caseras llevan meses dándole vueltas al diseño de los puestos de estas vendedoras de productos del caserío, que durante los últimos años han ocupado el encuentro de la calle San Juan con la plaza Sarriegui, cobijadas bajo una gran pérgola en el lateral del edificio Boulevard. Este inmueble es sometido en la actualidad a una profunda transformación interior y exterior para cumplir una nueva función comercial. Las nuevas tiendas tendrán acceso independiente desde las calles Aldamar, San Juan y Boulevard. Con este replanteamiento arquitectónico -los arcos de la fachada serán acristalados-, los 14 puestos de las caseras se rebicarán en la fachada norte, la que da a la plaza de la Bretxa, un ámbito de donde desaparecerá el 'tupper' o acceso central al sótano para dejar una plaza diáfana.

De forma provisional, las baserritarras se han colocado bajo unas carpas blancas, junto al edificio Pescadería, pero su futuro estará en el lado opuesto de la plaza, pegadas al edificio Boulevard. Los asentadores de carne y pescado subirán del sótano a la planta baja de Pescadería con el objetivo de poner en valor el mercado de productos locales y dejarlo todo a nivel de calle: las caseras a un lado, la plaza en medio, y en ámbirto opuesto, dentro del edificio Pescadería pero en la planta de calle, los asentadores.

Se reubicarán en la plaza este otoño, pegadas a la fachada norte del edificio ahora en obras

Ante el traslado, las caseras pidieron una mejora de sus condiciones, que su labor fuera más cómoda y el puesto más funcional. Durante los últimos meses se ha trabajado en varios diseños, según explican fuentes municipales. El principal problema para habilitar puestos fijos muy protegidos de la meteorología es que computaban una edificabilidad que no permite el planeamiento urbanístico. Por ello se ha buscado un modelo que se instale automáticamente cuando comience el mercado y se abata una vez las caseras recojan. La salvedad serán dos cubos acristalados fijos en las esquinas del edificio, donde se reubicarán dos de los negocios presentes hoy en el 'tupper' central de la plaza.

«Los puestos de las caseras debían ser funcionales para el mantenimiento y limpieza de la zona, sencillos de montar y que permitieran una mejora de las condiciones de las baserritarras», explicaron fuentes del gobierno municipal. Uno de los problemas actuales es que las caseras se tienen que llevar y traer todos los días las mesas en las que exponen sus productos y además tienen que trasladar todo su género.

La solución que se ha pactado es habilitar una cubierta acristalada abatible, que se acciona hidráulicamente, y que cuando se van las caseras se queda integrada en la fachada del edificio, sin sobresalir. Este mecanismo presentaba un problema dado que no podía invadir los pilares de piedra de los que surgen los arcos del edificio, con lo que quedaban espacios entre cristal y cristal y los puestos quedarían desguarnecidos. Esto se ha solucionado con un mecanismo de tela que se acciona también automáticamente y que sella la cubierta frente a las inclemencias del tiempo.

Otro de los logros es haber podido aprovechar los 60 centímetros de grosor del muro del edificio para colocar ahí una especie de armario o despensa cerrado (incluso refrigerado), donde las caseras podrán dejar parte de su género. No es posible penetrar más en el interior del edificio porque se entraría en el espacio de las nuevas tiendas que abrirán en Bretxa.

Finalmente, también se ha conseguido que las caseras no tengan que traer y llevarse su mesa cada día. Se ha ideado un sistema mediante el cual las mesas de los puestos se pliegan en el suelo y se accionan automáticamente para desplegarse cuando comience el mercado. Esto ayudará en la logística de las baserritarras, permitirá que la zona se pueda limpiar y quede expedita cuando no haya mercado, y también que se pueda contar con unas mesas para otros usos en horarios y días fuera de los de mercado. Cada mesa tendrá entre 2,25-2,35 metros de largo y unos 90 centímetros de ancho y se colocarán siete mesas a cada lado de la puerta principal. Los dos cubos acristalados en cada una de las esquinas del edificio serán de 5x5 m2. El objetivo es que las caseras sean reubicadas definitivamente a estos nuevos puestos antes de final de año.

En la actualidad se trabaja en las obras interiores de los dos edificios de Bretxa. El objetivo es que los asentadores puedan abrir sus nuevos puestos antes del próximo vernao en la planta baja de Pescadería. Lidl crecerá hasta ocupar casi toda la planta sótano a donde se accederá por un nuevo acceso desde Aldamar.