Sánchez e Iglesias se enrocan

Pablo Iglesias y Pedro Sánchez./
Pablo Iglesias y Pedro Sánchez.

El Gobierno afirma que la única hipótesis es la investidura en julio y el líder de Podemos afirma que la repetición de elecciones es un farol

RAMÓN GORRIARÁN y ANDER AZPIROZMadrid

Pedro Sánchez y Pablo Iglesias no ceden ni un milímetro en su pulso, se han encastillado en posturas que por ahora son irreconciliables. El presidente del Gobierno se la va a jugar a todo o nada en el debate de investidura en julio. El líder de Unidas Podemos vaticina que esa obstinación conduce al fracaso y desdeña además la amenaza de nuevas elecciones, sería «una irresponsabilidad». Entretanto, ambos se intercambian acusaciones de falta de voluntad para llegar a un acuerdo.

A dos o tres semanas del pleno de investidura en el Congreso, la incertidumbre sobre el resultado es densa. El candidato socialista, explicó la portavoz gubernamental, no se va a echar atrás por falta de apoyos. «Vamos a poner el reloj en marcha en julio», afirmó Isabel Celaá, que también ratificó que la idea de Sánchez no es ir a una segunda vuelta. «Ningún buen alumno -explicó la ministra- lleva sus notas a septiembre». Además, acotó, si el acuerdo no se alcanza ahora es improbable que pueda cerrarse dos meses después. Por tanto, reclamó la portavoz, «concentremos los esfuerzos en julio».

El Gobierno ha puesto toda la presión sobre Iglesias para conseguir al primer intento la investidura. Pero la realidad es que a día de hoy no tiene apoyos. Solo el diputado regionalista de Cantabria ha garantizado su respaldo. Otros eventuales aliados no pasan por ahora de la abstención. Es la posición del PNV, según fuentes nacionalistas; también la de Compromís; y Esquerra y EH Bildu asimismo se inclinan por esa vía intermedia. En JxCat están en plena pugna los partidarios de la abstención, entre ellos sus tres diputados en prisión por la causa del 'procés', y los fieles a la negativa de Carles Puigdemont. Coalición Canaria y Unión del Pueblo Navarro están en el 'no', como PP, Ciudadanos y Vox. En total, 151 votos en contra. Los 42 diputados de Unidas Podemos tienen la llave del otro lado porque sumarían 165 con los socialistas. Pero Iglesias se niega a entregarla si no hay gobierno de coalición. La respuesta de Sánchez es igual de obstinada: no habrá ministros que no sean socialistas o independientes escogidos por él.

En el PSOE confían en que, aunque sea en el último segundo del último minuto, el líder de los morados cederá y no repetirá la «jugada» de 2016, cuando privó a Sánchez de la investidura. En la Moncloa y en Ferraz, a pesar de la ausencia de señales positivas, son optimistas. «No nos ponemos en el escenario de una investidura fallida. No debemos ser tan pesimistas», apuntó Celaá tras la reunión semanal del Ejecutivo. La ministra explicó que la propuesta que ha recibido Iglesias es «de calado» y lamentó que no haya dado una respuesta. Sánchez ofreció a su interlocutor una cooperación en tres ámbitos: acuerdo programático, socio parlamentario preferente y participación en la administración en cargos intermedios, pero sin acceso a la sala del Consejo de Ministros.

Nuevas elecciones

La repetición de las elecciones está ahí, pero porque es una evidencia constitucional si fracasa la investidura, no, según la portavoz, porque forme parte de la estrategia negociadora de Sánchez. «Tiene que quedar claro que el Gobierno no quiere ir a elecciones», puntualizó para dejar caer a continuación que los sondeos apuntan a que el PSOE saldría beneficiado si las hubiera. Iglesias no da pábulo a esa amenaza, considera que es un elemento más de presión a Unidas Podemos. Un farol que no conduce a nada porque el presidente, aventuró, «no cometerá la irresponsabilidad de obligar a los españoles a votar otra vez por la obsesión absurda y fuera de época» de tener un Gobierno monocolor.

El secretario general de los morados aprovechó hoy un acto con colectivos de pensionistas para hacer una recapitulación de las negociaciones, que viven «días de tensión». Achacó este clima no tanto a los problemas para llegar a un acuerdo con Podemos, que los hay y son serios, como a las presiones «de la derecha» sobre el PSOE, que, a su entender, trata de evitar a toda costa una coalición de los socialistas con su partido.

Iglesias, en otra reunión de este viernes con una veintena de embajadores europeos, defendió las bondades de los gobiernos bicolores «progresistas» como el que propone. Son fórmulas asumidas «con naturalidad» entre los socios de la Unión Europea, donde hay 16 países con coaliciones gubernamentales, y no hay razones para que España sea una excepción. Estas reflexiones ante los diplomáticos no gustaron nada en la Moncloa porque, advirtió la portavoz, «no se necesitan mediadores» para acercar posiciones aunque se encuentren tan distantes como están ahora.

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