Rap y spinning, las 'locuras' del asesor de Sánchez cuando trabajaba para el PP

Iván Redondo en la sede de Presidencia de la Junta./
Iván Redondo en la sede de Presidencia de la Junta.

El asesor ensayó con el PP regional hilarantes ideas que le dieron la victoria en 2011 y que condujeron a los populares al fracaso cuatro años después | El consultor de Monago, que dejó huella en Extremadura con sus golpes de efecto, jefe de gabinete de Sánchez

J. López-Lago
J. LÓPEZ-LAGO

«Y lo que nos quedará por ver», declaró en septiembre el socialista Guillermo Fernández Vara, presidente de la Junta de Extremadura, cuando le preguntaron qué le parecía que Iván Redondo, exjefe de gabinete de su adversario político, el popular José Antonio Monago, hubiera sido contratado por el secretario general del PSOE Pedro Sánchez. Entonces acababa de ganar las primarias en su partido, pero desde esta semana Sánchez es presidente del Gobierno. Ayer se supo que Redondo va a ser su hombre de confianza tras designarle director de su oficina en Moncloa. Sus mensajes tendrán prioridad alta en el móvil del presidente y su contenido le marcará el camino a seguir en muchas ocasiones. La incógnita es si la predicción de Vara -«Y lo que nos quedará por ver»- tiene más recorrido.

Cualquiera que haya seguido la trayectoria de Redondo en la región, donde Monago convirtió a su jefe de campaña en jefe de gabinete, con rango de consejero al cabo de año y medio, sabe que el consultor político es amigo de los golpes de efecto. El último ha sido convencer a un astronauta para que sea ministro.

Colaboradores en la etapa extremeña de Redondo (2011-2015) destacan de él su alta preparación, profesionalidad y capacidad de trabajo. Tienen claro que en la elección de los nuevos ministros ha tenido una influencia decisiva, así como en la gestión de los tiempos políticos en la moción de censura. También intuyen que a partir de ahora su ascendencia sobre el nuevo jefe del Ejecutivo va a ser total.

En este punto es donde cobra interés este final de legislatura con el socialista Sánchez al frente de España recibiendo consejos de quien hizo que, en Extremadura, un candidato del PP se acompañara de una rapera en sus mítines o que un alcalde anunciara su programa electoral en chándal sobre una bici de spinning.

Redondo, de origen donostiarra, ha trabajado en Latinoamérica, pero es conocido en España por haber diseñado hasta ahora campañas para candidatos del PP -García Albiol en Badalona o Basagoiti en el País Vasco-. Su penúltimo cliente fue el pacense José Antonio Monago, con el que ganó las elecciones de 2011 y perdió las de 2015.

El nuevo hombre de confianza del presidente del Gobierno dejó huella en Extremadura. Se le atribuye una hábil negociación con Izquierda Unida para que dejasen gobernar al PP en minoría.

Tras una investidura in extremis empezó por rediseñar la estructura de la nueva Junta de Extremadura, a la que rebautizó como Gobex. Después se encargó de autorizar cada nombramiento como se supone que estará haciendo ahora desde Moncloa. Era él quien daba el visto bueno a cada alto cargo designado en la nueva Administración autonómica, reconocen antiguos colaboradores.

Apostó por el impacto

Su influencia en Monago fue total y su afán por controlar los medios de comunicación lo llevó a levantar barreras donde antes había una comunicación fluida y natural, prohibiendo el contacto directo con periodistas a diputados y consejeros.

En un ejecutivo con siete departamentos era conocido como 'el octavo consejero'. Los más críticos lo bautizaron como 'consejero de las ocurrencias'.

Ideó campañas en inglés y sacó a relucir el lado más aventurero y juvenil de Monago, al que presentó con su casco de bombero, ataviado como 'runner', ciclista, encestando en una cancha o como apasionado de la fotografía. Lo bautizó como el Barón Rojo de la política nacional y llegó a poner en chándal a diputados sobre una bicicleta estática para presentar una candidatura municipal en Plasencia.

Redondo en Extremadura apostó por el impacto e hizo de Monago un líder popular alternativo. Hay que recordar que el político pacense abrazó la causa LGTB como nunca antes lo hizo un dirigente del PP en España. También trufó de citas de Extremoduro algunos discursos, se hizo fotos con todo tipo de artistas, desde Manolo Chinato a 'Sherpa', el auténtico Barón Rojo. Por descontado, discrepó con algunas tesis de Génova, tanto en la política fiscal como en la social.

En el apartado más propagandístico los subordinados de Redondo, se entiende que con su visto bueno, difundían a menudo por las redes montajes humorísticos socavando la imagen de dirigentes socialistas. Incluso creó dos personajes de dibujos animados como 'Curro Acho y Paco Quillo' para confrontarse con Andalucía que sonrojó a algunos representantes de su partido.

En la recta final de la legislatura Monago -léase Redondo- disolvió el logotipo y el color azul del PP nacional para crear uno propio del PP extremeño basado en un diseño pop con el verde, blanco y negro. Como traca final de la campaña electoral de 2015, que devolvió el poder al PSOE, encargó un rap con videoclip incluido que chorreaba alabanzas a la gestión Monago. Esa misma artista, de Mérida y de nombre artístico 'Discípulo de la rima', junto a un cantante beat-box (sonidos musicales usando solo la boca) amenizaban cada mitin del PP durante los quince días de campaña. En ocasiones hacía de telonero alguna banda de rock o un cantante melódico.

Esto transcurría ante los ojos atónitos de los votantes más conservadores e incluso los cargos nacionales que venían puntualmente a arropar a su aliado extremeño. Monago los recibía en polo y zapatillas acorde al perfil que diseñó Redondo para el presidente extremeño. Cuando perdió las elecciones no fueron pocas las voces dentro del partido que en privado reconocieron que Monago se había pasado de frenada por culpa de Redondo, al que se le achacó que experimentó demasiado con el político extremeño.

En el caso de los vuelos a Canarias con cargo al Senado cuando Monago perteneció a esta Cámara, la gestión de aquella crisis de imagen tampoco pareció ser la adecuada, con versiones contradictorias y una exposición excesiva en los medios que dañó su imagen y credibilidad.

La oposición se obsesionó con él

Si bien en la región se señala a Redondo como el artífice a partes iguales de la victoria y de la derrota del PP cuatro años después , lo cierto es que hubo un momento en que la oposición socialista llegó a estar obsesionada con el estratega fichado por Monago en Madrid. Fue al principio, cuando aún no se habían recobrado de la derrota de 2011 y supieron que Redondo mandó indagar en cuestiones personales de Vara tratando de hallar un escándalo que lo inhabilitara para la política.

Las protestas hacia su figura eran constantes. Le criticaban que se paseara por los pasillos de Presidencia en Mérida usando recursos públicos y tomara decisiones relevantes sin aclarar si era el PP o la Junta la que se hacía cargo de su sueldo. A Redondo le gustaba escribirle frases contundentes a Monago que pudieran convertirse en titular en los medios de Madrid. Pero cuando Redondo fue llamado a dar explicaciones a la Asamblea, ya como jefe de gabinete con rango de consejero, se guardó para él otra frase mítica: «Estoy preparado para sus preguntas -empezó diciendo a los diputados de PSOE y de IU-, lo que no sé es si ustedes están preparados para mis respuestas». A continuación se definiría como «un humilde asesor que no decide».

Desde que se ha sabido la relación tan estrecha que tiene con Pedro Sánchez a Monago le han preguntado su opinión esta semana. No ha querido darla más allá de que su relación con él es buena y le desea lo mejor en lo personal. En el PP la consigna es decir que de Iván Redondo deben opinar en el PSOE ahora que trabaja para este partido.

Un colaborador suyo durante su etapa en Extremadura cree que se debe a quien le paga como profesional de la consultoría política que es. Usa la metáfora de los entrenadores de fútbol. «Iván marcha allá donde lo llaman y aplica sus conocimientos según los jugadores, la categoría y la tradición del club. Claro que en algunos lugares los entrenadores están más cómodos que en otros. Yo diría que con Extremadura creó un vínculo especial. Si Monago hubiera ganado él se hubiera quedado aquí cuatro años más».

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos