La primera víctima de ETA protagoniza el primer libro en euskera editado por el Memorial

La presentación del libro en San Sebastián/Michelena
La presentación del libro en San Sebastián / Michelena

Gaizka Fernández Soldevilla ha presentado en Donostia 'Pardines. ETA erailtzen hasi zenean', versión de la obra original publicada hace una semana y que coordina junto a Florencio Domínguez

A. GONZÁLEZ EGAÑA San Sebastián

El Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo ha editado su primer libro en euskera en colaboración con el Departamento de Cultura de la Diputación Foral de Gipuzkoa. Bajo el título 'Pardines. ETA erailtzen hasi zenean', el trabajo sale a la calle una semana después de la presentación en Bilbao del texto original, en castellano, 'Pardines. Cuando ETA empezó a matar', coordinado por el director del Memorial, Florencio Domínguez y el historiador Gaizka Fernández Soldevilla, responsable del área de Archivo, Investigación y Documentación en el citado centro y escrito por un equipo de trece expertos.

La traducción realizada por Aritz Gorrotxategi, ha sido presentada esta mañana en su presencia y con la participación de Fernández Soldevilla, por el teniente de diputado general y responsable foral de Cultura, Denis Itxaso, en el centro cultural Koldo Mitxelena de San Sebastián, donde esta misma tarde, a las 19.30 tendrá lugar la puesta de largo del libro a cargo de sus autores. El acto se desarrolla en el marco de la exposición 'Luces en la memoria. Arte y conversaciones frente a la barbarie de ETA', que se clausura este sábado en el mismo centro cultural donde ha estado abierta al público desde el pasado 8 de febrero.

Itxaso ha explicado que este texto en euskera quiere ser un material que sirva en bibliotecas y escuelas como documento «para comprender cómo, cuándo y por qué arranca ETA en esa actividad violenta que no ha cesado en cinco décadas».

La obra arroja luz, precisamente, sobre el primer asesinato de la banda terrorista ocurrido el 7 de junio de 1968 en Aduna. La víctima José Antonio Pardines Arcay, era un joven guardia civil que regulaba el tráfico junto a otro agente en una zona en obras de la carretera N-I en la comarca guipuzcoana de Tolosaldea.

Los autores del libro cuentan que el agente arrancó, de repente, su motocicleta y salió tras un vehículo Seat 850, al que hizo señas para que se detuviera a la altura del kilómetro 446,5, junto a la yesería Izagirre. En el interior del coche robado viajaban los miembros de ETA Txabi Etxebarrieta e Iñaki Sarasketa. El guardia civil les pidió el permiso de circulación, al comprobar la documentación expresó en voz alta su extrañeza porque no coincidía con el número de bastidor. Esas fueron sus últimas palabras.

Un testigo presencial, el camionero navarro Fermín Garcés, escuchó dos ruidos y creyó que se le había reventado una de las ruedas, pero enseguida pudo ver cómo el guardia civil cayó al suelo y que otra persona le disparaba dos tiros mientras yacía en el asfalto boca arriba.

Itxaso explicaba esta mañana que seguramente Gaizka Fernández Soldevilla «hubiese preferido no escribir este libro porque es el relato de una historia que nunca debió comenzar». Este historiador ha querido sacar de las tinieblas la memoria de un guardia civil que estaba ordenando el tráfico y que fue asesinado sin ninguna necesidad. Aquello no fue en defensa propia, ni consecuencia de un tiroteo».

Según expuso el diputado de Cultura, «el hombre que ejecutó a Pardines, Txabi Etxebarrieta, fue quien quedó en la memoria colectiva tras su muerte a manos de la Guardia Civil y ha sido quien ha recibido durante décadas honores de héroe», frente al olvido al que se ha mantenido la memoria del guardia civil.

 

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