Susana Díaz alerta de la amenaza de «regresión histórica» si Vox impone su «vaciamiento de la autonomía»

Susana Díaz. / Efe

La presidenta en funciones llama al Parlamento andaluz a ahondar en el autogobierno como única vía para el progreso

CECILIA CUERDOSevilla

La presencia de Vox en el Parlamento andaluz, con su discurso contrario al modelo autonómico y a favor del vaciamiento de competencias, puede suponer una «regresión histórica» si se imponen sus planteamientos, según alertó ayer la presidenta en funciones de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, en su último mensaje de fin de año. Un mensaje que fue contrarrestado horas antes por el líder del Partido Popular (PP), Juan Manuel Moreno Bonilla, previsible futuro presidente de la Junta de Andalucía y que en redes sociales lanzó su propia felicitación del año animando a los andaluces a tener confianza e ilusión en un 2019 que llega «cargado de cambios y horizontes nuevos y positivos».

Pese a que la falta de apoyos viables impedirá que pueda presentarse al debate de investidura a mediados de mes, Díaz no ha querido renunciar a su agenda institucional y anoche protagonizó su último mensaje televisado de fin de año como presidenta de la Junta de Andalucía al tiempo que se celebran las conversaciones entre PP y Ciudadanos para formalizar el nuevo ejecutivo de centro derecha. Un discurso breve grabado en el palacio de San Telmo, sede de la Junta de Andalucía, y en el que eludió cualquier referencia a su futuro político, que de momento pasa por quedarse al frente de la oposición de cara a las elecciones municipales del mes de mayo.

Con una puesta en escena sobria, la secretaria general de los socialistas andaluces alertó contra la «amenaza» que se cierne sobre la región si se impone el criterio de quienes «apuestan sin ambages por un vaciamiento de nuestra autonomía y la mutilación de nuestras competencias». Significaría, dijo, «una regresión de magnitudes históricas que nos devolvería al centralismo más rancio y a los periodos en los que a Andalucía se le trataba como una tierra de segunda división».

Por eso, consideró, el nuevo Parlamento constituido el pasado día 27 de diciembre «debe seguir reforzando nuestro autogobierno, mejorarlo, hacerlo más eficaz y transparente» como «único camino» para garantizar un futuro de prosperidad para todos. Así, Díaz apuntó que fue precisamente la obtención de la autonomía la «palanca que ha permitido que Andalucía abandonara la situación de subdesarrollo y de profunda injusticia histórica en la que se hallaba al inicio de la democracia».

La presidenta andaluza en funciones se refirió además a las conquistas sociales logradas en los últimos años, rechazando que sean un logro «irreversible» o «consecuencia del mero paso del tiempo». «Nada más lejos de la realidad», afirmó, insistiendo que «mantener el terreno conquistado, sostener los derechos y libertades, continuar avanzado para alcanzar mayores cotas de igualdad y prosperidad es algo que se logra día a día gracias a la acumulación de esfuerzos de una generación tras otra». Y añadió que ese progreso de Andalucía está «indisolublemente» vinculado a los valores como la libertad, la libertad o la seguridad, que «sustentan nuestra convivencia».

En este punto, Díaz se miró en el espejo de Europa, «ese espacio de libertad y derechos» que también se encuentra amenazado «como consecuencia del auge del populismo y de los nacionalismos egoístas». «Ni Andalucía ni España son ya un territorio ajeno a ese peligro», advirtió. Fue el momento para reprochar las gestiones que para la composición del gobierno de derechas están llevando a cabo los líderes nacionales de PP, Ciudadanos y Vox. «Para fortalecer nuestra influencia en el conjunto de España, es absolutamente imprescindible que los propios andaluces no permitamos que se infravalore nuestro poder político», dijo, «y que no consintamos que decisiones que afectan a Andalucía se adopten fuera de nuestra tierra ni prescindiendo de nuestros intereses».

Díaz también tuvo palabras para el drama de la inmigración ilegal, problema ante el que hay que exigir el máximo esfuerzo a Europa, o la violencia machista, asunto en el que apeló al «amplio consenso» existente en Andalucía para acabar con semejante injusticia. «Se trata de exigencia ética, profundamente vinculada a los principios y valores que dan sentido a nuestra convivencia», dijo la todavía presidenta, apuntando que será una tarea «que nos exigirá en el nuevo año más esfuerzos, absoluta determinación y, sobre todo, firmeza en nuestros principios». Un mensaje también dirigido a Vox, muy crítico con el trato de la inmigración o la Ley de Violencia de Género y lo que denomina «ideología de género», y que pretende derogar para sustituirla por una ley de violencia «intrafamiliar».