El arte de auscultar la realidad

El arte de auscultar la realidad

Cuatro expertos analizan la fotografía que ofrecen las encuestas del momento político y social

ANTTON IPARRAGUIRRESAN SEBASTIÁN.

La Real Academia Española define encuesta como «conjunto de preguntas tipificadas dirigidas a una muestra representativa, para averiguar estados de opinión o diversas cuestiones de hecho». Ésa es la teoría, pero en la práctica no siempre aciertan, y más en estos tiempos de cambio constante y tan revueltos a nivel político y económico. Miden la temperatura de una sociedad en un momento muy determinado, sirven para hacerse una idea de cuál será la tendencia, pero no se pueden tomar como resultados definitivos. Deben reflejar lo diverso, ser lo más amplio posible, tener un índice de confianza muy elevado y un margen de error muy pequeño.

Por otra parte, cuando los políticos o sus partidos son mal valorados en las encuestas dicen que no se los creen, que están mal hechos, manipulados, pagados o 'cocinados'. Sobre esto último, los autores mantienen que 'cocinar' no es manipularlas sino hacerlas más reales, y que solo se aplica en los casos sobre intención de voto. Subrayan que más que una ciencia es un arte de estimación en el que juega tanto su conocimiento, como su interpretación y su experiencia. Defienden su objetividad, aunque no niegan que a veces reciben presiones para dirigir o manipular los datos en un sentido u otro. Cuatro expertos responden a tres preguntas sobre estas cuestiones.

Las preguntas

1.- ¿Hasta qué punto son creíbles las encuestas?
2.- ¿Qué estados de ánimo de los ciudadanos estarían reflejando?
3.- ¿Pueden condicionar la opinión pública?

«El crédito de los datos es según diseño y ejecución»

Francisco Llera, catedrático de Ciencia Política y director del Euskobarómetro. Nacido en Caravia (Asturias) en 1950. Politólogo y catedrático de Ciencia Política en la UPV, Fundador y director del Euskobarómetro. Ha sido viceconsejero del Gobierno Vasco y director del Instituto Vasco de Estadística (Eustat). Es patrono y miembro de la Comisión Ejecutiva de la Fundación de Víctimas del Terrorismo desde 2003. Ocupa responsabilidades académicas e institucionales en varias universidades y es autor de libros, además de articulista.

1. El crédito de los datos de una encuesta depende de la calidad técnica de su diseño y de su ejecución. En principio, no hay por qué dudar de los datos ó resultados que nos ofrecen. En todo caso, siempre son una fotografía puntual o dinámica (si hay evolución o series) y aproximada (dependiendo del margen de error técnico con que trabajen) de la realidad social o política. Otra cosa distinta, son las interpretaciones o lecturas, sobre las que se puede discrepar o no, siempre que nos den los datos originales.

2. En una encuesta puede haber muchas cosas: actitudes, identidades, evaluaciones, conocimientos, hechos o comportamientos expectativas, estados de ánimo y opiniones. Todas son cosas distintas y unas son más cambiantes que otras. Depende. En una coyuntura de crisis tan larga, profunda y polifacética (económica, política y social) como la actual, los estados de ánimo están caracterizados por: la desconfianza, la indignación, la decepción, el pesimismo y la protesta, entre otros calificativos.

3. Las encuestas reflejan los estados de opinión pública y, al mismo tiempo y en cuanto espejo en el que nos miramos, pueden influir en la opinión pública mayoritaria, en tanto en cuanto hay sectores que tienden a identificarse con las mayorías.

«No tienen la culpa de los éxitos o de los fracasos»

Juan José Domínguez, politólogo. Nacido en Barcelona en 1968, aunque oriundo de Quintana del Castillo (León) y afincado en Pamplona desde su infancia. Licenciado en Ciencias Políticas, colabora como analista político en varios medios.

1. Los pronósticos electorales con encuestas son un mecanismo fiable y científico, aunque no están exentas de dificultades. Por ejemplo: a veces, las personas mienten, olvidan, responden de distinta manera a los entrevistadores o no comprenden las preguntas. Por eso mismo, se requiere de una buena muestra y al mismo tiempo se necesita aplicar una serie de herramientas estadísticas (error de muestreo, nivel de confianza. ponderaciones, factores correctores) con el fin de afinar los resultados. Es decir, la culpa no es de las encuestas si los éxitos o fracasos no salen como se preveían, sino de quien firma el estudio demoscópico. Con mayor o menor acierto en las proyecciones de voto sí se constata que asistimos a un cambio de tendencia en las preferencias de los electores. El votante es más volátil y menos fiel a los partidos tradicionales. Las nuevas tecnologías son clave, dado que nos permiten obtener información por canales alternativos y se ha producido una ruptura entre la brecha analógica y digital. La consecuencia: somos más exigentes a la hora de ir a votar.

2. Sobre todo, mucha incertidumbre. La crisis económica y la corrupción política han provocado una espiral del silencio desconocida hasta ahora: la sociedad, debido al clima político dominante e influido por los medios de comunicación y los gurús demoscópicos y de la neolengua, dan lugar a que los votantes se apunten al partido emergente y ganador. Pero cuando llega el día de meter la papeleta en la urna, el ciudadano quiere soluciones, no diagnósticos basados en «marcos mentales» con mensajes simples.

3. Vivimos en «democracias de audiencias» y las proyecciones de voto, los sondeos y barómetros muestran un estado de ánimo. Las redes sociales o los debates acalorados en algunas televisiones favorecen a determinados partidos. Así, a medio año de las forales y municipales, resultan creíbles las encuestas, en las que Podemos derriba al bipartidismo del PSOE y el PP en España e incluso penetra con fuerza en autonomías donde los nacionalistas son hegemónicos. En todo caso, habrá que esperar al día de las votaciones. Las proyecciones de voto influyen. Cierto. Pero, sobre todo, reflejan las tendencias del momento. En definitiva, cuando comience la campaña se analizará qué apuntan las intenciones de voto. En esos 15 días de confrontación por comparación histórica, la modificación del voto oscilará entre un 3% y un 5%, salvo que se barrunte una pugna notable entre los partidos en liza.

Pasos para realizar una encuesta

1. Planteamiento del problema de investigación.
2. Diseño metodológico: elaboración del instrumento de recolección de datos, discusión, selección de variables, redacción y corrección.
3. Prueba del cuestionario o pre-test: testeo o prueba piloto en un grupo reducido representativo tomado desde la muestra.
4. Corrección, validación y elaboración definitiva del cuestionario.
5. Diseño muestral: elección del tipo de muestra y elaboración de un diseño en una etapa o polietápico.
6. Planficación de la estrategia de campo.
7. Entrenamiento de encuestadores, supervisores, recepcionistas, editores.
8. Proceso de levantamiento o registro de datos: realización del trabajo de campo.
9. Grabación y tabulación de datos.
10. Primer tratamiento estadístico: ponderaciones, revisión y juego de totales.
11. Plan de tablas y cuadros de doble entrada, tabulaciones.
12. Análisis estadístico y conceptual: pruebas de chi cuadrado, significación.
13. Conclusiones y correcciones.
14. Elaboración del informe de la encuesta.

«Ahora es más difícil interpretar los datos»

Ignacio Urquizu, profesor de Sociología. Nacido en Alcañiz (Teruel) en 1978. Doctor Europeo en Sociología por la Universidad Complutense de Madrid, así como doctor-miembro del Instituto Juan March. Profesor ayudante de Sociología en la Facultad de Ciencias de la Información de la Complutense de Madrid. Colabora con la Fundación Alternativas y con la Fundación Europea de Estudios Progresistas (FEPS).

1. Las encuestas son ahora tan creíbles como eran antes. La diferencia, con respecto a hace dos o un año, es que son mucho más difíciles de interpretarlas. Los datos que producen son igual de desviables que antes, pero hay que saber qué es lo que nos quiere decir la gente con su respuesta o no.

2. En estos momentos hay mucha volatilidad, desafección y desencanto. Las encuestas reflejan no solo opiniones, sino también sentimientos. Por ejemplo, cuando uno mira al recuerdo de voto, lo que observa es que mientras que la gente admite haber votado al PSOE o a IU en el pasado, no lo hace con respecto al PP. ¿Por qué lo hacen? ¿Por qué lo están ocultando? ¿Por qué le están engañando al encuestador, diciendo 'no lo voté ni lo voy a pensar a hacer, pero no te lo pienso decir? ¿o por que en el fondo no quieren recordar, por cierta amnesia? Al final es una interpretación del sociólogo. Y eso es muy difícil de saber y de interpretar. Por tanto, hay que hacer muchos análisis.

3. En principio, no hay ningún estudio académico que demuestre que una encuesta condiciona el comportamiento electoral de la gente. Un ejemplo es el cambio de tendencia que se ha producido en las encuestas publicadas. De repente, todo el mundo dice que Podemos casi va a ganar las elecciones. Hasta ahora los encuestadores han sido muy conservadores y han minimizado el efecto Podemos, y ahora están diciendo la verdad. En estos momentos los sociólogos están muy perdidos, como la propia sociedad. En el fondo, lo que reflejan las encuestas es que la gente ya no sabe ni qué pensar, ni qué hacer. Nunca en España había habido tanto huérfanos políticos y tanta gente que no sabía a quién votar.

«Lo importante es la evolución que muestran»

Antoni Gutiérrez Rubí, Asesor de Comunicación y consultor político. Nacido en Barcelona en 1960. Asesor de comunicación y consultor político. Fundador y director de la empresa Ideograma. Desarrolla su trabajo en España y en Latinoamérica. Escribe artículos para los medios y es autor de varios libros.

1. Una encuesta, siempre que esté bien hecha, muestra una fotografía de un momento determinado. No significa que en el futuro la gente no vaya a cambiar de opinión, ni significa más de lo que es: una fotografía puntual. Y sí, suelen ser creíbles, no tanto por los datos sino por la evolución de lo que muestran a lo largo del tiempo. Es la evolución lo que debe importar, y son los partidos los que deben estudiarla. No hablo de solo lo que sale en los medios (posibles escaños o porcentajes), sino de la letra pequeña, de cambios en la intención de voto (a través del cruce de intención de voto por recuerdo de voto), de qué segmentos de la sociedad están cambiando esa intención, y preguntarse el porqué para poder solucionarlo. En cambio, muchos partidos prefieren negar las encuestas y seguir esperando.

2. Refleja hastío y desafección, pero no por la política, sino por los políticos y los partidos actuales. En cambio, asistimos a un interés mayor por la política, lo que ha disminuido la abstención -según las encuestas-. La diferencia es que esa nueva política ya no la asocian a los partidos tradicionales, sino que ya confían en nuevas formaciones. No se trata tanto, en mi opinión, de estar completamente de acuerdo en estos nuevos partidos, sino más bien en votarles a ellos como contraposición y como castigo a las formaciones políticas de siempre.

3. La atención mediática hacia las encuestas es cada vez más importante, pero los efectos en el electorado son realmente complicados de cuantificar. En teoría política se habla del efecto 'underdog' (cuando unos malos resultados en una encuesta hacen «despertar» a los votantes de ese partido) o del efecto 'bandwagon' (unos buenos resultados en encuestas hace que mucha gente quiera «sumarse al carro» y quiera al partido ganador). Ambos efectos tienen lugar, aunque en España, con Podemos, el efecto 'bandwagon' está teniendo más éxito, ya que está haciendo conocido a un partido, y se le ve -gracias a las encuestas- con verdaderas posibilidades de abofetear electoralmente a los partidos tradicionales. También es importante el efecto en la opinión pública las audiencias sociales, es decir, los estados de opinión en internet y redes sociales, que las encuestas multiplican exponencialmente.

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