Bonilla de la Sierra, encanto medieval en la provincia de Ávila

Bonilla de la Sierra, encanto medieval en la provincia de Ávila

Considerado como uno de los pueblos más bonitos de Castilla y León encaja a la perfección en el bello entorno que ofrece el Valle de Corneja

ÁLVARO ROMERO

El pueblecito de Bonilla de la Sierra, situado en el oeste de la provincia de Ávila, concretamente en el precioso Valle de Corneja, engloba todas las virtudes de la comarca. Un entorno lleno de magia y un entramado urbano digno de ser visitado que le consolida como un destino perfecto para realizar una escapada.

Se encuentra a menos de 60 kilómetros de Ávila capital, en la comarca de Piedrahita, muy cerca de la bonita Sierra de Gredos, siempre presente en el horizonte. Su belleza no pasa desapercibida y en el año 1983 fue denominado como Conjunto Histórico- Artístico, protección que valora la singular arquitectura y la buena conservación de la misma.

Hecho de piedra

Bonilla de la Sierra es un municipio levantado en piedra. El trazado urbano, más organizado de lo habitual para un lugar con tanta solera, esconde pequeños rincones inesperados, todos ellos de una factura realmente hermosa.

La calle Circunvalación rodea la villa dejando en su camino varios accesos al centro de la misma, repartidos entre sus cuatro orientaciones, algunos de ellos en forma de arcos de piedra. Siglos atrás estuvo rodeada de murallas, de hecho aún se conservan restos de esas fortalezas militares y defensivas que repelían el ataque de pueblos enemigos.

El municipio arrastra una importante carga histórica que se puede contemplar recorriendo a pie sus callejuelas, un paseo que hace al visitante retroceder en el tiempo. El castillo de Bonilla contribuye de manera determinante a consolidar ese aspecto medieval tan característico que allí se respira. Pese a no encontrarse en óptimas condiciones se le considera como uno de los símbolos más destacados de la villa. Comenzó a construirse en el siglo XII y años más tarde sufrió varias reformas. Sus dependencias, que fueron utilizadas como residencia por el Obispado de Ávila, se organizan en torno al patio central.

Una obra maestra

La Plaza Mayor del pueblo y sus pórticos se afianzan como el centro neurálgico de la localidad, un enclave que muestra en plenitud la arquitectura castellana más pura. Columnas de piedra sujetan casas con entramados de madera dejando paso a preciosos corredores embellecidos por techos del mismo material.

Presidiendo el espacio se alza imponente la Colegiata de San Martín de Tours, uno de los edificios más importantes de la provincia abulense, calificada como una auténtica obra maestra. De estilo gótico fue construida en el siglo XV y declarada en 1931 como Bien de Interés Cultural. En el exterior un par de cruces decoran el espacio donde también asoma una pequeña funde de cuatro caños, frente a ella se encuentra el edificio del Ayuntamiento.

Recorriendo el municipio no hay que olvidar acercarse hasta el pozo de Santa Bárbara. Fechado en el siglo XII, fue construido para abastecer de agua a todo el pueblo y se afianza como uno de los atractivos turísticos más destacados de la villa, sobre todo por su peculiar estética. Una escalinata de piedra permite bajar hasta el nivel del agua y contemplar en primera persona este curioso rincón.

Entorno natural

El Valle de Corneja arropa la localidad generando un entorno único, de los más bellos de la provincia de Ávila. El verdadero protagonista allí es el río Corneja, cauce que da nombre al valle haciéndose hueco entre fértiles vegas, frondosos rebollares y los característicos molinos que decoran la comarca desde hace décadas.

Recorriendo la región es posible encontrar pueblecitos repletos de encanto y arquitectura histórica, tanto civil como religiosa. Algunos de los ejemplos más importantes son: la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción en Piedrahita , la Iglesia de Santiago del Collado, las casas blasonadas, la Iglesia y la Ermita de La Horcajada, la Iglesia de La Aldehuela y la Iglesia de Aldeanueva de Santa Cruz, entre otros muchos.

Los amantes de la naturaleza encontrarán en este lugar un paraíso donde practicar todo tipo de actividades, desde deportes de aventura hasta otras prácticas más tranquilas. Recorrer a pie o a caballo las numerosas rutas de senderismo o realizar divertidos trayectos en bicicleta de montaña son las más destacadas.

Todo ello sin olvidar, por supuesto, su exquisita gastronomía. La provincia de Ávila se caracteriza por sus excelentes carnes, productos de primera calidad que hacen las delicias de los paladares más exigentes, en especial de los carnívoros. Chuletones a la brasa, patatas revolconas, cocido morañego o yemas de Santa Teresa enamoran los estómagos de los turistas.

 

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