Laberintos para perderse a gusto

El jardín de Villapresente, en Cantabria./Javier Rosendo
El jardín de Villapresente, en Cantabria. / Javier Rosendo

Una selección de jardines laberínticos como los que hubiera soñado la Reina de Corazones de Alicia

IRATXE LÓPEZ

Hay días que conviene desaparecer, aislarse del mundo por salud mental, diluirse en el espacio y en el tiempo. Buscar pasadizos y vericuetos donde nadie pueda encontrarte, ni la rutina ni el tedio, solo los rayos del sol. Para eso inventaron los laberintos, para alejarse del entorno, para perderse, sentir la soledad y reflexionar. O todo lo contrario, amarrarse a los brazos y los labios de otros. Para tomar distancia o acortarla. Largo será el trecho hasta alcanzar el otro lado de estos destinos. Hablamos de horas, en algunos casos, hasta conseguir escapar de setos y árboles dispuestos en tu contra. Superada la prueba de orientación, la aventura de recobrar el norte tiene su premio: volver a la realidad feliz de haberse reencontrado.

Jardín de Horta (Cataluña)

El parque barcelonés del Laberint d'Horta cuenta en su seno con el jardín más antiguo de la ciudad. De inspiración neoclásica y un toque italiano, acabó imponiéndose como jardín romántico. Anchos muros de cipreses enredan al turista que debe hallar su núcleo, en el que aguarda una escultura de Eros, el dios griego del amor. No es muy extenso, lo que tranquiliza, repleto de ornamentos y rincones donde pararse a meditar. Una vez superado, podrás deleitarte con las nueve hectáreas que ocupan los terrenos de la antigua finca del marqués de Llupià, hombre ilustrado que encargó la obra a Domenico Bagutti.

Paseig Castanyers 1, barrio Montbau, Barcelona.

La Granja de San Ildefonso (Segovia)

Un total de 12.000 árboles en alineación, 70.000 ejemplares y 30 kilómetros de seto conforman los jardines del Palacio Real de La Granja. Acompañados por 26 fuentes y más de 50 estatuas. Dentro de esta civilizada selva el laberinto se asienta sobre un bosquete rectangular de dos hectáreas y media. Su estilo responde al clásico francés y la idea partió de Jean-Baptiste Alexandre Le Blond, célebre arquitecto y diseñador de jardines que se convertiría en el arquitecto jefe de San Petersburgo en 1716.

www.turismorealsitiodesanildefonso.com

El Capricho (Madrid)

Único jardín del romanticismo conservado en la capital española, el Capricho de la Alameda de Osuna cubre catorce hectáreas y contiene en su interior un laberinto de 6.030 metros cuadrados junto al Jardín Bajo. Anudado con laurel, dicen que los deseos de la Duquesa de Osuna y el juego amoroso inspiraron su creación. Que servía para dar o robar arrumacos y secretos durante dulces paseos. Aunque no es posible recorrerlo, adivinar sus formas desde fuera vale la pena. Las caminatas por este parque colman el alma.

Paseo Alameda de Osuna 25. Madrid

Reales Alcázares (Sevilla)

Pequeño pero coqueto, tiene su gracia. Debido al entorno que le rodea, el conjunto del Real Alcázar, cuyo origen se remonta a cuando, en el año 913, el califa de Córdoba Abderrahmán III an-Násir ordenó levantar un nuevo recinto de gobierno, la Dar al-Imara. El laberinto es mil años posterior. Se extiende por el jardín de las Damas y el cenador de la Alcoba. Sustituía a otro suprimido por orden de María Cristina de Habsburgo-Lorena, que no veía con buenos ojos la tendencia de las damas y caballeros de la corte a perderse dentro. Cipreses, tuyas y mirtos lo componen. Discurriendo entre ellos podrás imaginar al elenco de 'Juego de Tronos', que también lo recorrió.

Patio de Banderas s/n. Sevilla. www.alcazarsevilla.org

Laberinto de Villapresente (Cantabria)

Situado muy cerca de Santillana del Mar y Suances, es el laberinto natural más grande España. Abrirá de nuevo en Semana Santa para permitir que sus visitantes se pierdan entre los pasillos. Nació de una sola cabeza, la de Emilio Pérez, operario de Montes a quien, tras contar con un excedente de cipreses Leylandi, se le ocurrió buscar negocio en la diversión ajena. A base de plantar dibujaría cinco kilómetros de enrevesados senderos de los que uno debe lograr salir. El tiempo para conseguirlo ronda la hora y media.

La Gerra, Villapresente (Cantabria). laberintodevillapresente.es

Parque de Tentegorra (Murcia)

A la zaga del cántabro, pero cerca de Cartagena, luce con orgulloso verdor el laberinto del Parque de Ocio Rafael de la Cerda. Casi cinco kilómetros de recorrido zigzaguean sobre los 5.200 metros cuadrados de superficie. Cipreses Leylandi de dos metros de altura complican la ruta. Para que ningún aventurero se eche atrás ante el reto, permite elegir el grado de dificultad. Doce puertas aguardan al visitante de este enmarañado discurrir. ¿Te atreves a vivir el desafío?

Ctra. de Tentegorra s/n, Cartagena. www.tentegorraventura.com