La reaparición del líder del Estado Islámico augura un nuevo Ramadán sangriento

El líder del Estado Islámico (EI), Abu Baker al-Baghdadi.

El mes del ayuno arranca este fin de semana y los expertos recuerdan que el EI golpeó con acciones diarias en ocho países en este periodo de 2016

MIKEL AYESTARANCorresponsal. Jerusalén

Después de cinco años de invisibilidad, el califa Abu Baker al-Bagdadi reapareció con un mensaje de vídeo en vísperas del Ramadán, mes sagrado para los musulmanes y un periodo en el que según la interpretación rigorista del islam del grupo yihadista Estado Islámico (EI), «cualquier acción de martirio obtiene una mayor gratificación que en cualquier otro momento del año», advierte Sergio Altuna, investigador asociado en el Programa sobre Terrorismo Global del Real Instituto Elcano.

Además del terror sembrado en Siria e Irak, el EI fue responsable en 2016 de uno de los ramadanes más sangrientos que se recuerdan, con acciones diarias que golpearon en Afganistán, Francia, Filipinas, Jordania, Malasia, Líbano, Yemen o Irak, donde un camión bomba dejó 250 muertos en un atentado en un barrio del centro de Bagdad. Una estrategia que mantuvo en 2017, cuando logró atentar en Londres, y en 2018, con operaciones en Francia o Indonesia.

LAS CLAVES

Escenografía calculada.
La puesta en escena, con el Kalashnikov a mano, recuerda a las que elegía Osama bin Laden
La doctrina del califa.
Protestas como las de Sudán o Argelia sólo triunfarán si buscan imponer la sharía, sostiene

El mes del ayuno arranca este fin de semana y el mensaje del califa ha encendido las alarmas de expertos en seguridad como Charles Lister, analista en el Middle East Institute, para quien el grupo busca «reafirmarse como movimiento internacional capaz de perpetrar ataques de gran envergadura en todo el mundo», según declaró a France Presse.

El califa 'invisible' o 'fantasma', apodo que le acompaña por su secretismo casi absoluto desde el verano de 2014, vuelve tras la pérdida del califato y silencia los rumores que circulaban sobre su muerte. Lo hace alejado de la solemnidad del verano de hace cinco años, cuando presentó al mundo su califato desde la mezquita de Al-Nuri, en Mosul, y con un reloj de lujo en la muñeca. Esta vez apuesta por un perfil menos religioso y más militar para enviar a sus seguidores un mensaje de 18 minutos de resistencia y lucha global contra los infieles.

El líder del EI aparece en un lugar cerrado, acompañado de varios de sus lugartenientes, a quienes se les difuminan los rostros, sentado sobre un colchón de espuma y con un Kalashnikov a mano. La puesta en escena recuerda a las que elegía Osama bin Laden, pero el mensaje de Al-Bagdadi, por quien Estados Unidos ofrece 25 millones de dólares (22,3 millones de euros), se desmarca de las tesis de Al-Qaida.

«Una de las claves de este mensaje es que por fin conocemos el punto de vista de Al-Bagdadi sobre los procesos revolucionarios en el mundo árabe. A diferencia de Al-Qaida, que apoya movilizaciones como las de Sudán o Argelia, Al-Bagdadi se muestra intransigente y opina que estos movimientos no tendrán éxito a no ser que su objetivo sea religioso, que persigan la instauración de gobiernos regidos por la sharía (ley islámica)», apunta Altuna.

Asuntos de actualidad

Los expertos estiman que la grabación pudo haberse realizado el mes pasado ya que el califa habla de asuntos de actualidad como las caídas de Omar al-Bashir en Sudán y Abdelaziz Buteflika en Argelia, las recientes elecciones de Israel o los atentados del Domingo de Resurrección en Sri Lanka, que califica de «respuesta» a la derrota en Baghuz, último bastión del EI en Siria.

Cinco años, miles de muertos y millones de desplazados después, Al-Bagdadi admite la derrota sufrida en Siria e Irak, pero anima a sus seguidores a no bajar la guardia y continuar en lo que califica como «guerra de desgaste» contra «los apóstatas». Un mensaje directo a los 'lobos solitarios' que le pueden escuchar en cualquier punto del mundo para que cometan atentados en el nombre del EI. Ataques que adquieren un valor añadido, según los yihadistas, en el mes de Ramadán que está a punto de comenzar.

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