Trece niños asesinados en seis meses en San Luis, EE UU

Emoción en las protestas por la muerte de Jurnee Thompson, 8 años, asesinada en agosto por una bala perdida./'ST. LOUIS POST-DISPATCH'
Emoción en las protestas por la muerte de Jurnee Thompson, 8 años, asesinada en agosto por una bala perdida. / 'ST. LOUIS POST-DISPATCH'

Son los menores negros asesinados en la ciudad estadounidense de San Luis, víctimas de la violencia y la tenencia de armas. La Policía es acusada de desidia

Isabel Ibáñez
ISABEL IBÁÑEZ

La novela de Agatha Christie 'Diez negritos' ('Ten little niggers') recibe ese título por una canción infantil muy popular que sigue con la frase 'y no quedó ninguno'. Y aunque luego cambiaron negritos por indios ( 'Ten little indians') para no incurrir en racismo (la palabra 'nigger' es insultante pronunciada por un blanco que se dirige a un negro), el argumento de esta ficción sigue siendo el mismo: diez personas encerradas en una casa que empiezan a ser asesinadas una a una. En la realidad, el símil puede ser la ciudad de San Luis, en Misuri, donde niños y adolescentes, todos negros, están cayendo víctimas de la violencia en sus calles, uno a uno. Y van 13 en 6 meses, desde abril, en una ciudad de 318.000 habitantes, algo menos que Córdoba.

El Estado de Misuri fue señalado en 2017 por la Asociación Nacional para el Avance de las Personas de Color (NAACP, en sus siglas en inglés) como un lugar a evitar por los turistas negros al ser el actual ojo del huracán de la tensión racial en EE UU. Aunque parece que el racismo no tiene que ver con la sangría desatada en San Luis... O sí. La NAACP lanza esta advertencia: «Se recomienda a los individuos que viajen a este Estado que extremen la precaución. La raza, el género y los delitos basados en el color tienen una larga historia en Misuri. Este Estado fomenta las disparidades raciales y étnicas en educación, salud, economía, distribución de poder y justicia criminal».

Dos años después, 13 menores negros han muerto en los últimos seis meses en incidentes violentos, y poco se sabe de los culpables. La Policía ha sido acusada de desidia, de no poner demasiado empeño en la investigación de casos donde la víctima es afroamericana. Un Estado donde los conductores negros son parados por los agentes de circulación un 75% más que los blancos, según un estudio de su fiscal general realizado en 2016. Con estas críticas y la opinión pública al acecho, la Policía, a través de la alcaldesa de San Luis, Lyda Krewson (blanca), ofreció el 24 de agosto -un día después de que Jurnee Thompson, 8 años, fuera disparada mientras esperaba con su familia frente a un restaurante-, una recompensa de 100.000 dólares (91.200 euros) para atrapar a los culpables. Pero al día siguiente tenía otros dos menores muertos, una cría de 10 años asesinada a tiros esa misma noche y uno de 15 años a la mañana siguiente.

Uno de esos 13 niños se llamaba Xavier Usanga y fue abatido en agosto en el patio trasero de su casa en un fuego cruzado entre dos hombres. Tenía 7 años. La comunidad negra se queja de que han debido morir unos cuantos de sus pequeños hasta que han conseguido salir en los medios de comunicación, algo que el fallecimiento de un solo niño blanco habría logrado al instante. La madre de Xavier, Dawn Usanga, dice a 'The Guardian': «Lo único que me consuela es que San Luis no llegó a destrozar a mi hijo. Cualquier cosa podía haberle afectado: drogas, armas... Los niños pueden cambiar muy rápido y hacer cosas malas».

MISURI

Capital:
Jefferson City, pero San Luis es la mayor ciudad del Estado, con 318.000 habitantes.
Población:
6 millones, de los que el 84% son blancos y un 11%, negros (datos de 2011).
Enfrentamientos raciales:
En 2010, dos estudiantes blancos arrojaron bolas de algodón a un centro cultural afroamericano de la Universidad de Misuri. Fueron acusados de un crimen de odio en referencia a los negros esclavos, pero les declararon culpables de tirar basura, un delito menor. Fue el detonante de graves protestas, reflejadas en el cine por Spike Lee en '2 Fists Up'.

Dos hermanos

El último de los menores asesinados, el número 13, se llamaba Sentonio Cox, 15 años, y estaba retrocediendo con las manos en alto cuando un hombre le disparó a la cabeza, según la Policía. Era el segundo de seis hermanos en ser muerto a tiros (el primero, de 18, falleció hace dos años). Después de que se anunciara la recompensa, detuvieron a Joseph Renick, un blanco de 54 años, acusado de asesinato en primer grado, acción criminal y posesión ilegal de arma. El gobernador de Misuri, Mike Parson, ha anunciado que desplegará más agentes en la zona con vistas a «sacar de la calle a los delincuentes». En ningún momento habla de revisar la política que permite comprar y llevar armas de fuego, un grave problema en todo el país.

Koran Addo, el hasta esta misma semana jefe de prensa de la alcaldesa -que acaba de abandonar este cargo para fichar por la Universidad de Chicago-, admitía hace unos días que «la violencia es consecuencia de la pobreza generacional y la falta de oportunidades en estos barrios». Antes de trabajar para la alcaldesa, Addo estuvo en el otro lado, como reportero del 'St. Louis Post-Dispatch', y es famosa una foto suya tirado en el suelo en 2014 llorando por el gas pimienta que un agente le roció en el rostro mientras cubría una manifestación ante la sede de la Policía. Protestaban por la muerte de Michael Brown, joven negro de 18 años abatido por Darren Wilson, de 28, un agente de la autoridad blanco.